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Relecturas LXXXIX: Los Thunderbolts de Ellis


Esta breve etapa, de la que ya hablé en su momento, es muy contradictoria pues es tanto la mejor como la peor de toda la serie, que recuerdo que tuvo más de 150 nº. Es la mejor porque Ellis es el único buen guionista que pasó por la cole, pero es la peor porque el susodicho y la editorial le hicieron la cama a los Thunderbolts de tal modo que el resto de su trayectoria la hicieron heridos de muerte. Marvel y Ellis trajeron a la serie a las masas, pero acto seguido la abandonaron de tal modo que la serie murió aquí, aunque todo lo que duró después haga pensar lo contrario. 

La serie con Nicieza era una mediocridad por lo que no estaba protegida de los designios editoriales así que, cuando el bobo de Quesada tuvo la idea de bombero de embarcar al Universo Marvel en sagas anuales que citaban demasiado explícitamente la crisis política que había en esos momentos en EE.UU. por culpa de las ineficaces políticas exteriores e interiores de Bush jr., los Thunderbolts perdieron su independencia insertándose en los movidotes marvelitas y recibiendo como guionista a un mercenario al que se le dio total libertad si aceptaba unas premisas cocinadas editorialmente y las respetaba. Esta es la trastienda de ese año lleno de sátira y parodia salvaje que se marcó el cínico de Ellis que lo petó en parte porque este hizo un buen trabajo, sobresale más al suceder al rollo macabeo de Nicieza, y en parte porque cualquier desfase controlado (por ejemplo en la serie hay gore pero la sangre nunca es roja) deslumbra al lector medio de Marvel al hacerle sentir rebelde y adulto. La víctimas de esta broma pesada fuimos los fans del supergrupo y sobre todo este mismo. Ellis, aun conociendo el trabajo de Busiek y Nicieza y el Universo Marvel, hizo lo que le dio la gana sin ningún respeto por los personajes o las premisas de la serie que habían sido sacrosantas desde que el creador de la misma las estableció, Así, su etapa no sólo no encaja bien con lo anterior en continuidad sino que también traiciona la esencia de la serie pues esta pasó de tratar de dar profundidad a peleles a convertir a sus personajes en clichés. Por tanto la serie pasó a ser hiperpop: convencional, superficial y violenta. No obstante esto llenó de gloria a Ellis, que seguro que reía como un villano de opereta cada vez que terminaba el guión de cada uno de sus 12 nº, pues lo que el público quiere es circo.

Gore para niños o porno? Veneno eyacula sobre su víctima o la raja? Rebelión daltónica?

El origen narrativo de todo esto es que los Thunderbolts, por su fracaso en su miniserie, habían perdido su independencia y pasado a ser tutorizados por el gobierno de EE.UU. Así, no sólo no pudieron librarse de la historia más chorra de Marvel, Civil War, sino que tuvieron que militar en el bando de Iron Man al ser el progubernamental. Como editorialmente se decidió que este debía ser el victorioso, el gobierno estadounidense marvelita ganó, con la decisiva ayuda de los Thunderbolts, su pulso con los superhéroes de modo que pasó a controlarlos. Así, si los guionistas a partir de ese momento pasaban a escribir los dictados de la editorial, los Thunderbolts se convertían en obedientes agentes gubernamentales. El poder (sea político, sea editorial) pervierte todo lo que toca: los Thunderbolts pasan de ser gente queriendo hacer el Bien a siervos de un tirano. De esta forma la redención, la premisa de la serie, se finiquitaba pues esta sólo se puede dar en libertad y con heroísmo. Lo peor no fue eso, pues siempre se puede arreglar, sino que los Thunderbolts se convirtieron en agentes de un poder tirano (recordemos: el gobierno de EE.UU. usaba abusivamente la prisión preventiva que además estaba fuera de la Tierra). Sin embargo, Ellis pasó de tratar el viejo tema del individuo indefenso ante el poder a pesar de que Pájaro Cantor se lo servía en bandeja pues en ella chocaba el Bien con la obediencia al poder, actitud tradicionalmente caracterizada como algo bueno. Podía haber tocado el tema de la legitimidad de la rebelión contra el poderoso que usa mal el poder, pero un mercenario como él claramente no está para esas cosas. Así pues Ellis hizo con éxito lo que le pidió la editorial pero por el camino destrozó fatalmente la serie ya que nadie fue capaz de purgarla del veneno que había dejado en ella, en parte porque Marvel la abandonó una vez que ya había dado todos los huevos de oro que podía.

Como es habitual el inicio de una nueva etapa comienza con una renovación del elenco. A los que sobrevivieron a la paja mental de Nicieza se les unieron 3 de los supervillanos más populares de Marvel: Norman Osborn, Veneno y Bullseye. Los temores de lo peor, la elección de los nuevos Thunderbolts indicaban una apuesta por la comercialidad y una traición a la serie pues evidentemente no buscaban la redención pues su popularidad se basaba en su villanía, se confirmaron en seguida porque Ellis demostró nada más empezar que pasaba de lo anterior. Así, degradó a Pájaro Cantor, que había sido aceptada por la comunidad superheroica como uno de los suyos y era el líder del grupo, de modo que volvió a ser una convicta, Deodato la dibuja esposada, y perdió el liderato. Por su parte a Piedra Lunar, que afortunadamente había vuelto de su estado vegetal, la retrató como un ser sádico y lujurioso y casi psicopático pues Ellis se inventa que le gustaba empujar al suicidio a sus pacientes antes de ganar superpoderes. Todo es invención del británico pues ningún indicio hay de cualquiera de esas características en sus numerosas apariciones previas. Empezó siendo ya una malvada pero por manipuladora, egoísta y traicionera (características que Ellis no olvida pues en esta etapa es una auténtica conspiradora). Espantoso es su gratuita psicopatía descubierta casi 30 años después de su creación, pero más su lujuria ya que es tremendamente machista. Ellis hace retroceder al personaje, y con ella a los lectores, a los años 50 cuando las villanas eran siempre unas promiscuas. El tema no es que una mujer no pueda tener todo el sexo que quiera, es que al asociarse la promiscuidad femenina con la villanía se convierte esta en algo negativo, justo lo contrario a la promiscuidad masculina en la mentalidad machista, de tal modo que la cosa queda reaccionaria porque no se acepta lo que no esté de acuerdo con la sexualidad machista (la mujer sólo puede tener sexo con su marido pero este con todas las mujeres que pueda). Una pena que además no pega ni con cola con Piedra Lunar pues siempre se había caracterizado por ser una soberbia, es decir, alguien muy lejos de acostarse con cualquiera o de usar el sexo como trueque. Hasta entonces en todo momento se había mostrado convencida de que su brillantez, su licenciatura en psiquiatría y su belleza la permitían no tener que bajarse las bragas ante cualquiera que tenga algo que ella quiere. Lo horrible de esto es que fue seguido por otros guionistas de tal modo que Piedra Lunar pasó a ser una zorra; es esto y no el vestir sexy lo que hay que corregir en el mainstream. A lo anterior hay que añadir que Ellis castiga a Pájaro Cantor por la decisión estúpida de Nicieza (quien caracterizó a la hermana villana de Espadachín II como una promiscua pervertida y luego la mató) de hacer que se acostase con Zemo mientras le estaba vigilando. Al mainstream le fastidia que las mujeres sean activas, si bien Ellis describe aquí a una superheroína de 3ª, Shadowoman/Sepulcro, como una mujer que se emborracha y tiene sexo con desconocidos a los que elige sólo por su aspecto. De todo esto se hace eco Gage al contarnos que Piedra Lunar es popular entre los hombres, por lo que sus figuritas son provocativas, mientras que Pájaro Cantor es popular entre las adolescentes. Esto supone que la tradicional rivalidad entrambas, que aquí llega a unos niveles nunca vistos porque sí, por clase social y valores se reduzca a la rivalidad entre los 2 modelos de mujer machista: la puta y la pura. También el Espadachín II fue enlodado por Ellis. De querer enmendarse pasó a ser un patético baboso incapaz de vivir sin su hermana. El tema no es tanto el cambio radical sino la ausencia de una explicación del susodicho. Hay que seguir el ejemplo de Moore. El remate es que Ellis ofreció a Veneno y a Bullseye dinero por estar un año al servicio de EE.UU. Es creíble que un gobierno dé una recompensa a unos peligrosos asesinos y luego los deje ir con información secreta? No, para empezar si los tiene controlados y presos, por qué liberarlos?, pero los personajes no sospechan de un gobierno que los contrata para su servicio y no respeta la legalidad. El pobre Hombre Radiactivo completó la formación en la que destacó Norman Osborn para futura desgracia de los Thunderbolts.

Soy el único que se imagina a Deodato abriendo las latas a patadas?

La elección de este personaje es interesante por lo que revela de como funciona la industria. Durante Civil War estuvo implicado en una trama secundaria en donde salía un tipo misterioso que enchufaba al convicto y loco empresario en la dirección de los Thunderbolts. Claramente se suponía que el nuevo guionista debía arrojar luz sobre eso, pero los planes en una gran empresa raramente salen bien de modo que no debe extrañar que Ellis pasase del tema poseído como estaba por sus ganas de burlarse del mainstream y de revindicarse. Otra explicación que pasó de dar es la razón por la que su Piedra Lunar no tiene su poder de intangibilidad. En fin, que nunca se explicó el misterioso ascenso de Osborn, conocido por ser un malvado incorregible y estar chalado. Que Iron Man y los demás ganadores de la "guerra"no hiciesen nada los enloda, una mancha que sólo vemos los que llevamos mucho tiempo aquí y nos tomamos esto con cierta seriedad. Si bien Ellis, y luego sus sucesores, vinculan a Osborn con el entonces denostado Bush jr. Así pues, aquel, como había llegado a ser director de los Thunderbolts por dedo, no es un exvillano luchando contra sus demonios interiores para redimirse, sino un villano con un plan para sacar provecho del mundo al revés en que se había convertido la Tierra Marvel tras Civil War: el gobierno reclutaba supervillanos porque, al ser el bando rebelde principalmente superheroico, andaba corto de superhéroes y no quería obligara estos a perseguir a sus amigos. Nuestra esperanza es que acaben [los supervillanos] sirviendo como agentes del gobierno de EE.UU. dijo Riordan, miembro del gobierno, al final de la etapa de Nicieza y en medio de la Civil War. El sueño de un villano, los malos ahora son los buenos no es una idea de Ellis. Con este escenario es lógico que se mandase a paseo a la redención y se trajese a Osborn, Bullseye y Veneno para subir ventas y explotar aún más los clichés sobre el mal  que hacen a los malvados ser monstruosos, locos, inestables, crueles, pervertidos (por eso Piedra Lunar debía cambiar su comportamiento sexual), egoístas, autodestructivos... Así, Thunderbolts se convirtió en una serie sobre el Mal pop que sublimaba la frustración del mainstream de tener que estar siempre contando historias de heroísmo. De ahí, seguramente, su éxito y su fugacidad. 

Esto lo supo ver perfectamente Ellis y por ello su etapa va desde la popularidad del supergrupo gracias a que es el cazador oficial de los denostados, por capricho de Quesada, superhéroes (en esto la movida marvelita recuerda poderosamente a Legend; recordemos que ahí la histeria antisuperheroica se desencadenaba porque un superhéroe parecía que había asesinado y que la guerra civil marvelita la desató una pelea superheroica con víctimas colaterales), a ser denostados por su carácter represor. Así la gamberrada tiene 2 partes. En la 1ª los Thunderbolts se enfrentan a discípulos del Capitán América, por aquel entonces muerto por el tema ese de la guerra civil, comparando así la tiranía de un gobierno, espoleado por su masa, que persigue sin miramientos al disidente con el heroísmo libre y unilateral típico del superhéroe que lo hace ser un terrorista, pues no sólo usa la violencia sin tener derecho y autorización sino que trata de aterrorizar con ella. Pero Ellis pasa de seguir por ahí, lo suyo es el espectáculo, así que no trata la pertinencia del vigilantismo en un mundo en el que el poder, además de poder estar corrupto, no puede dar seguridad a todo su dominio. Así, esta etapa tiene un poco de crítica, pero bastante demoledora, a nuestra sociedad (Te damos tú opinión es el lema de un programa de tv que sale en la serie). En la 2ª el escenario ha cambiado. La masa ha vuelto a adorar a los superhéroes porque el abusivo uso de la fuerza de los Thunderbolts ha activado la ley del péndulo, esto en el supergrupo se ve en que el liderazgo pasa de Piedra Lunar (que volvía a demostrar su incapacidad para el cargo) a Pájaro Cantor. Esto probablemente indique que los primigenios planes editoriales contemplaban la caída de Norman Osborn. La súbita y sorprendente recuperación de Bullseye puede ser otra prueba de que los planes iniciales eran distintos. No obstante, el contraataque de los rebeldes, a pesar de ser inteligente, feroz y astuto, fracasa por culpa de una broma macabra de Ellis, que ya tenía ganas de marcharse, de modo que el villano más famoso de Spiderman sobrevivía al trabajo del guionista en la serie. Por ello Pájaro Cantor poco antes se veía incapaz de derrotar al Duende Verde en una pelea.

Deodato podías haber exagerado más aún las caderas 

Pero lo peor de esta breve etapa no es el irrespetuoso, machista y mercenario trabajo de Ellis, sino el dibujo de Deodato. Un tío tan malo que no se le puede llamar dibujante porque ni sabe de anatomía ni de perspectiva además de ser bobo pues dibuja a gente pegando patadas a las típicas puertas pesadas correderas de metal de la Ciencia Ficción para abrirlas o tiroteándose en anchos pasillos despejados. En fin, hace un trabajo lleno de horribles figuras desproporcionadas y rotas, asquerosamente machista (esta es una de las razones por las que Ellis debió de cortarse un pelo con la sexualidad de los personajes femeninos), pues siempre dibuja a las mujeres en poses eróticas, y desvergonzadamente deudor de fotos. Esto último no obstante hay que alabar pues es muestra de honradez. Deodato no oculta que si no tiene una foto que copiar no tiene ni idea de como dibujar una figura humana. De ahí también su apuesta tardía por el claroscuro. Hay que disimular que se tienen 2 muñones. En fin, que estos 12 nº están penosamente dibujados por un Deodato que al apostar por lo espectacular no hace más que evidenciar su torpeza sobrehumana. La incógnita es, dado que es un tipo popular, soy yo o la gente tiene el criterio en el culo. 

Así pues, a pesar de que la lectura fue entretenida e interesante, aunque vacía (como todos los movidotes marvelitas pues nunca profundizan en sus temas) y dolorosa por tener que ver los dibujos de Deodato mensualmente durante todo un año (9 meses en España), fue todo un alivio ver marchar al mercenario y al inútil. Pero lo peor estaba por venir pues poco después nos dimos cuenta de que Marvel pasaba de arreglar la desnaturalización que a sus órdenes Ellis había operado en la cole. Así, los Thunderbolts, a pesar de que sus fans no la abandonaron, no se pudieron recuperar de la paliza que fue esta etapa, lo cual denuncia lo perjudicial de la injerencia editorial y de estar en el meollo de un universo de ficción dirigido únicamente por criterios empresariales, así que acabaron cayendo en cuanto el mercado sufrió un severo meneo. Gracias a Ellis se habían convertido en un árbol podrido que se mantenía en pie solamente porque no había viento. De este modo, en este caso, la popularidad, que se ve en que en aquel año el supergrupo fue invitado en varias coles, algo que nunca había pasado, fue un veneno. Pasada la centralidad en el transcurrir del Universo Marvel y quemada por el abuso, Thunderbolts no pudo sobrevivir al no poder volver a ser la misma.

Comentarios

Ismael ha dicho que…
Me encanta cuando contextualizas el trabajo del equipo creativo y la dirección editorial, sin olvidar al público consumidor.
Tras esta 'miniserie', por decir algo de ella, creo ya no he vuelto a leer nada del grupo. Y encima me la robé. Recuerdo que mientras leía recordaba la distinción entre prodigios, portentos y monstruos, tanto los personajes como los autores los encuadraba entres esos últimos.
Antonio Alvarez ha dicho que…
Muchísimas gracias Isma por comentar a menudo. Eres 1/3 del combustible de este blog.

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