29.10.14

Critiquita 424: Loki agente de Asgard, A. Ewing y L. Garbett, Marvel-Panini 2014


Con este cómic tenía dudas. Sus autores eran desconocidos para mi, aunque de A. Ewing, un novato, había escuchado cosas buenas, y la nueva contaminación del Cine Marvel al Cómic Marvel podía indicar blandura. Hasta que el Loki cinematográfico lo petó (no me pregunten, yo me quedé en Spiderman 2), este en los cómics era un chaval. Es cierto que desde hacía poco, gracias a una feliz ocurrencia del errático Fraction. Pero el estupendísimo trabajo de Gillen con él, de lo mejor que ha publicado Marvel en lo que llevamos de siglo, le dio solidez y un referente de calidad por lo que no podía venderse barato. Sin embargo, leyendo este cómic y reflexionando se ve que hacerle crecer era inevitable pues hoy un chaval no tiene cabida en el mainstream. Tiene posibilidades muy limitadas, más si como en este caso la cosa no tiene enfoque infantil. Los temas de Loki chaval son adultos así que la tensión entre forma y fondo tenía que resolverse para que el personaje no se perdiese. Y así se ha hecho aunque no se ha dado explicaciones del cambio. En este caso creo que no hacen falta. Loki es un dios proteico e inestable.

Es curioso que el tipo que más ha cambiado para mejor la versión marvelita de los mitos vikingos desde los tiempos de Simonson ha sido uno de los peores guionistas que ha pasado por Thor. Fraction hizo un trabajo liviano, desnortado y sin gracia pero por el camino introdujo una serie de cambios que, aunque no son originales, son buenos. Despejar a Odín es algo que ya hicieron Lee&Kirby pero eso no podía durar porque el héroe tradicional necesita un conflicto paternofilial y porque la vacante en el trono de Asgard siempre mete en problemas al título, quién lo puede sustituir? Nadie había resuelto bien el problema, ni siquiera Simonson, y por eso siempre volvía Odín Padre de Todos hasta que Fraction, con una jugada tópica y chapucera eso sí, decidió sustituirle por sus 3 esposas. Poner una triple diosa en el trono de Asgard es una audaz (pues es público que la autoridad colegiada es algo tan moderno que mucha gente hoy en día sigue tendiendo al monarquismo) y genial idea 1º por estar acorde con los nuevos tiempos en los que el mainstream quiere dar más visibilidad e importancia a sus personajes femeninos, 2º porque sigue proporcionando conflicto paternofilial (esas 3 esposas son madres de Thor) y 3º porque la Triple Diosa es un concepto sólido al ser mítico así que puede sustituir perfectamente a Odín como autoridad suprema de Asgard a pesar de que al cristiano Aaron, el actual guionista de Thor, le parezca tan raro que, además de no sacarla en sus cómics, la ha sustituido por una trinidad de inspiración cristiana: sus 3 Thores no son más que el famoso Uno y Trino. Todo esto explica el hecho de que el Padre de Todos vikingo, a pesar del Cine, siga estando fuera de los cómics Marvel El otro genial cambio es transformar a Loki. Es cierto que fue Straczinsky el 1º al que se le ocurrió hacer eso pero este sólo tuvo la machista idea de darle un aspecto femenino. Un tremendo error porque poner al mentiroso un cuerpo femenino suponía retrotaernos al pasado, cuando la Mujer se le atribuía una naturaleza mentirosa y perversa, Por eso la cosa, tras la sorpresa inicial de que un personaje que ha sido varón durante 50 años tuviese ahora un cuerpo de mujer, no podía durar. Pero Fraction supo ver lo bueno de esta idea y tomando la idea presentada por Rodi en otro de los mejores cómics que ha publicado Marvel en lo que va de siglo, reinventó a un personaje y así lo resucitó y revitalizó, algo que necesita el Universo Marvel en general. Mejor que un Loki mujer es un Loki niño porque el cambio es más que de apariencia. El Loki niño va a luchar contra su pasado y contra el Universo en vez de hacer lo mismo de siempre pero esta vez con 2 tetas.


Bueno, pero el cómic qué? Sí, tenéis razón. Perdonad el rollo. El caso es que este Loki juvenil no es algo nuevo y comercial sino que es el sucesor del Loki de Gillen, de modo que esta cole es la continuación de la excelente última época de Viaje al Misterio. Quizás esto sea, la cantidad de continuidad que llega hasta el inevitable Simonson, lo más característico del presente trabajo de A. Ewing (que seguro que le mola el rol). Supongo que no conocer lo anterior no impedirá entender este tomo pero estoy seguro de que esa ignorancia impedirá percibir la riqueza y profundidad de sus historias y por ello las hará insulsas al no iniciado. Lo malo que tiene un serial es que funciona por acumulación, es decir, asumiendo que todo lo importante es sabido por su público. La complicidad que exige la serialidad hoy en día es un peligro sobre todo cuando, como aquí, se continúan historias poco conocidas (la serie anteriormente mencionada vendió lo mínimo). Quitando esto, que para mi no es un problema ya que nunca me he bajado del tiovivo, el trabajo de A. Ewing es estupendo porque es un guionista sólido y dinámico, genial como usa las elipsis para avanzar, que no teme caer en digresiones y sabe meter de forma orgánica las explicaciones del pasado (algo muy importante en un serial). Así, compensa el no producir nada nuevo con lo bien que usa los juguetes que le han dejado. Con otras palabras, A. Ewing no inventa nada nuevo, modestia que le honra, sino que sigue explotando el potencial de lo hecho por Rodi, Fraction y Gillen y con ello propone una idea salvadora que se debería extender al mainstream. La razón por la que el Loki juvenil deja de hacer lo que estaba haciendo para servir a la Triple Diosa asgardiana es que esta le ofrece limpiar su pasado pero no de forma tosca, borrándolo, o voluntaria, perdonándolo, sino definitiva, reescribiéndolo. Cada misión cumplida por Loki para ella supondrá que una leyenda en la que él es el villano será reelaborada para que él sea el héroe. Así, este Loki sigue teniendo el halo trágico que le ha permitido ser un personaje nuevo en una universo ficticio conservador: el hermanastro de Thor, como con Gillen, sigue luchando contra sí mismo y el Universo a pesar de no tener posibilidad de victoria. Esta conservación demuestra la inteligencia de Ewing y, junto a su pericia como narrador, explica porqué Loki aguanta mejor el temporal que otras. No usa premisas externas sino orgánicas, que surgen naturalmente de lo anterior, y desde ellas busca su propia personalidad. Es decir, no busca que su pie se adapte al zapato de otro.

Lo malo de este tomo (además de que es caro, aunque no había otra, y las numerosas erratas que delatan las prisas de elaboración) es el dibujante. Es algo lógico porque buenos hay pocos y esta serie, además de pertenecer a una 2º ola (es decir, to lo bueno ya estaba cogío), no es muy popular. Por ello L. Garbett no tiene la culpa de no estar a la altura. El tío es eficiente y cumplidor pero ya. Su dibujo realista aunque idealizado es simple, pobre, tosco e impersonal. Tanto las figuras como las fondos están poco y torpemente elaborados por lo que el aspecto de estos cómics es frío y desangelado. Por otro lado, al ser un estilo clásico no encaja bien ni con los mitos vikingos, aunque sean en su versión marvelita, ni con una tragicomedia, porque pese  a que Ewing le da a los guiones una aire ligero y cómico lo que en realidad está contando es una tragedia. Así, Loki más que pedir un dibujo impersonal y positivo, pide algo de seriedad y oscuridad por lo que Garbett falla, si bien la cosa no es mortal porque cumple con lo mínimo.    

Así pues, las dudas despejadas. Loki es una buena serie muy imbricada en la parcela asgardiana del Universo Marvel por lo que la hace imprescindible para aquellos que la coleccionan. Es cierto que el dibujo no acompaña, pero Ewing la hace muy interesante usando el pasado y narrando dinámica y fluidamente sin caer en la moda a pesar de no ser original. Hoy en día estamos viendo como a los personajes malvados de antaño se les hace juveniles, guapetones y buenos pero Ewing no cede en lo 3º. Así, este nuevo Loki sigue siendo un trickster que sabe que también la mentira se usa como hilo para tejer el tapiz que es la realidad. Es decir, conservando lo que le ha hecho perdurable. Su modernización ha sido convertirle en un personaje complejo, ya no es un malvado que es malo porque sí, sino un individuo que intenta reconducir su maldad. Loki sigue siendo egoísta y retorcido pero, como a los primigenios Thunderbolts, le tienta los beneficios del Bien (buena reputación, cariño, admiración y, sobre todo, aceptación). Además quiere la Libertad. Esto, al hacer a Loki menos ideal, menos sencillo, menos tópico y más humano, le da profundidad por lo que esta serie se salva de ser un producto vulgar y comercial y así se introduce en el área, siempre pequeña, de lo que mejor publica Marvel hoy.

22.10.14

Critiquita 423: Hulka nº 1, C. Soule, J. Pulido y R. Wimberly, Marvel-Panini 2014


Hace unos años, en plena resaca de Ally McBeal, a Marvel se le ocurrió dar a Hulka, que era abogada, a un guionista prometedor, hoy un mediocre, que tenía, que era abogado. Este centró por un tiempo las aventuras de la prima de Hulk en las abogacía y en la comedia ligera que fue interesante y diferente durante un año para después convertirse en un tostón. Ahora, en plena crisis, Marvel anda desesperada buscando premisas exitosas o diferentes dentro de un orden y por ello ha mirado en el pasado y, dado que por desgracia aún no hemos olvidado a Ally McBeal, se ha encontrado con esa Hulka y ha caído que tiene un nuevo prometedor guionista abogado...


Soule ha entrado en el mainstream como un hombre-bala. Apenas sin publicar le empezaron a llover encargos de las 2 majors que el tío resolvió, por lo que dicen, con solvencia de modo que ahora ha firmado en exclusiva con Marvel. Lo poco que he leído de él (algo de su sobrevalorada Swamp Thing, Inhumano y este tomo) me hace pensar que es un guionista habilidoso. No va a ser brillante pero sabe contar historias, conoce bien el género (sus reglas y su pasado) y comprende la grapa. Curiosamente todo lo que todavía no sabe Bendis. Así, es un guionista sólido, serio y modesto que mezcla bien lo convencional con lo creativo. Esto resulta entretenido pero no invita a la relectura. Este es el gran pecado de su Hulka. Está muy bien que en vez de hacer, como Slott, que la prima de Hulk trabaje en un gran bufete de abogados, se lo monte por su propia cuenta, contrate a una superheroína olvidada como detective como guiño a las series televisivas de abogados de antaño, que se bañe en la continuidad y que aporte cosas nuevas, pero sus historias son ligeras, su humor leve y su innovación principalmente maquillaje. Nada hay de interés en la nueva cole de Hulka, sobre todo para el lector veterano, y por ello justo es que se encamine con brío hacia la cancelación (ACTUALIZACIÓN: 4 horas después de publicar esto me entero de que Marvel la cancela en su 12º nº). El punto para hacer de Hulka un personaje popular no es hacerle una abogada soltera, eso ya se demostró en su anterior cole, es otro, nadie sabe cuál pero nadie se pone a buscarlo. Marvel tiene que innovar, no rescatar.

En mi opinión parte del fracaso de esta nueva cole lo tienen los dibujantes. J. Pulido es un tipo competente pero también es tosco, frío y soso por lo que es incapaz de apoyar cualquier comedia que no sea física así como de hacer una Hulka atractiva. Pero el que mata a la cole es su compañero, R. Wimberly, que por su estilo narrativo y su forma de dibujar parece un tío de la animación, recuerda a los dibujos animados alternativos de finales del siglo pasado (sí, Aeon Flux) sólo que en feo. Sus figuras horribles y su abandono de los fondos, Pulido tampoco es que se los currase mucho, combinado con un color simple y espantoso (me quedo sin adjetivos relacionados con la fealdad) de un tal R. Renzi hacen que no apetezca leer la historia a pesar de que es más interesante y enjundiosa (1º vez que escribo esta palabra) que las que le tocaron en suerte a Pulido.


En fin, un tomo que comete el error de explotar una premisa que ya fracasó en su momento con el agravante de acometer la empresa con ligereza por parte de Soule y tosquedad por parte de los dibujantes. La lectura es agradable pero muy ligera y eso es pecado mortal en una situación en que el Cómic es un objeto de lujo como demuestra el precio de este tomo, caro a pesar de ser tal. 

7.10.14

Critiquita 422: Astro City: Victoria, K. Busiek, B. Anderson y G. Nolan, DC-ECC 2014


Astro City ya ha pasado por aquí varias veces así que quizás recordéis que principalmente lo sigo por inercia. Como sale de ciento en ciento no presiona y, aunque mediocre, es original. 


Lo bueno de este tomo es que es bueno. Por encima de la media. No estamos ante nada extraordinario, es Busiek, pero sí hemos salido de la mediocridad durante un rato. Este tomo son 3 historias, una que ocupa 4/6 del tomo y luego 2 autoconclusivas. La 1º es la arena porque las otras 2 son flojas y no aportan nada. Vaya por delante que a mi me gusta Astro City cuando las historias las protagonizan superhéroes y ese es el caso del 1º relato (también de los otros). En un principio no es nada original ya que es una historia de Superman, Wonder Woman y Batman, pues aunque Busiek se ha ocupado de que no le puedan acusar de plagio eso es lo que son Samaritano, Victoria Alada y Confesor. Además, ya no es original y transgresor hacer que Samaritano y Victoria Alada sean pareja ya que eso ya lo ha asumido DC hace poco en un intento desesperado por atraer la atención sobre 2 pilares de su Universo que cada vez conectan menos con el público por ser viejunos y coartar la creatividad. En fin, que la historia es convencional y simple, pero lo que ha marcado la diferencia esta vez es que Busiek la ha usado para decir algo personal. Por ello no importa esa convencionalidad y simpleza. El estadounidense deja por un momento de expresar los lemas ñoños de nuestro tiempo (todo el mundo es un héroe, la gente humilde siempre es buena, si trabajas obtendrás lo que buscas...) para mojarse diciendo que hay que superar los orígenes de Wonder Woman. Ella nació para revindicar a la mujer y en manos de los guionistas se acabó convirtiendo en alguien sectario. Sólo ayudaba a los suyos, a las mujeres, una actitud algo antipática teniendo en cuenta que el público mainstream, hasta ayer, era aplastantemente masculino que explica el que, a pesar de su longevidad e importancia, no es popular como Superman o Batman. La historia de Busiek dice que los tiempos han cambiado, que la mujer ya ha sido revindicada, aunque el patriarcalismo sigue proyectando una oscura sombra. Todos sabemos ya que una mujer es igual de capaz que un hombre y que el heroísmo no es cuestión de sexo por ello en el panorama (cuasi)horizontal en que nos encontramos alguien sectario está fuera de lugar. Así, en esta historia vemos evolucionar a Wonder Woman admitiendo que no sólo las mujeres necesitan ayuda, que muchos de sus problemas también lo tienen los hombres, también pueden ser sujetos débiles en determinadas circunstancias, e integrándose en la sociedad que ya no es patriarcal. Construir desde fuera ha sido eficaz y por ello ya no se sostiene esa distancia y ese sectarismo en la vertiente profemenina (más que feminista) de Wonder Woman; Victoria Alada no tiene la dimensión pacificadora de la amazona de DC. Este mensaje de que la mujer ya no debe ir sola porque ha demostrado que es un igual es lo que aporta solidez a esta historia que, como os he dicho, en la superficie es muy convencional, si bien al contar con la ventaja de la ausencia de continuidad Busiek ha podido aprovecharse del misterio ya que los lectores no teníamos elementos para especular. No obstante también ha captado bastante bien la tensión que sufre Victoria Alada en este período crítico de su vida que es esta historia. El estadounidense acierta plenamente en su forma de humanizar a su superheorína, el aspecto clave de toda historia heroica. Victoria Alada sacada por sorpresa de su zona de confort y totalmente desorientada y autocuestoniándose es lo que salva a esta historia, que es un born again en toda regla, de ser un mero panfleto ya que con ello Busiek ha dado alma al relato y así este no ha sucumbido ante el discurso.

Siendo así las cosas duele que las 2 historias que completan este tomo caro, las tapas duras le sobran pues es una obra del montón, sean flojas. Es denunciable la carencia de imaginación en la historia que se ocupa del ayudante del Hechicero Supremo del universo de Busiek y en la historia del villano que no puede dejar de serlo. Auténtico relleno del malo son.

A los dibujos tenemos al dibujante regular de la serie, B. Anderson, un tipo tosco y torpe al que le viene grande su opción por el realismo, que si bien no estropea la labor de Busiek, nunca la ha hecho más atractiva. No sólo es que su dibujo es muy mediocre, es que su narrativa es aburrida. No puedo decir que lo hace mal, pero desde luego el trabajo de Anderson jamás ha brillado, ni siquiera durante una viñeta. Cierra el tomo (con las portadas en una galería en vez de en su sitio) G. Nolan que hace grande a su compañero porque su dibujo es muy simple y muy limitado y sin originalidad y sin personalidad. Espero que no sea el sustituto de Anderson porque el tipo está todavía muy verde. Debería hacer las practicas en otro sitio. Lo único que no necesita Astro City es tener un dibujante que haga áridos los habitualmente mediocres guiones de Busiek.

En fin, pues un tomo más de esta serie en donde lo autoral se confunde con lo industrial, que para variar está bien. Lo mejor es que vuelve a demostrar que los superhéroes aún tienen mucho potencial al dejar claro que lo que pasa es que están muy mediatizados por la editorial y las ideas preconcebidas del gran público. Ese seguramente sea el valor de esta serie. El hacernos ver que la forma clásica de narrar superhéroes no está agotada. Busiek demuestra que el problema actual no es la caducidad sino el inmovilismo. No es necesario una revolución, aunque tampoco es que eso venga mal, si nos movemos dejando atrás lo trillado. Eso es en el fondo lo que nos dice la historia de Victoria Alada. Los superhéroes están conectados a su Tiempo por lo que nunca se agotan. Así, su caducidad es una ilusión que tienen aquellos que los ven como algo fijo. Ese es el problema a resolver. 
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