28.7.14

Critiquita 417: El Coleccionista, Toppi, Ninth 2014


Ninth sigue adelante publicando la obra de Toppi, uno de los pocos artistas que en el Cómic ha habido, comenzando con lo más moderno. Este soberbio dibujante que solía guionizarse nos ofrece aquí, gracias a la susodicha editorial, su historia más ambiciosa y quizás más convencional. Este gordo y maravillosamente editado tomo reúne las aventuras fantásticas y clásicas del único personaje tratado varias veces por el autor. Un intento de acercase al gran público adaptándose a formas comerciales. Pero Toppi sigue mostrando su personalidad de modo que El Coleccionista no es un personaje convencional, ni siquiera un héroe típico. El Coleccionista es un ser misterioso y especial totalmente egoísta así que no le cuesta ser cruel o vengativo. Un personaje nada positivo que nunca es desarrollado de modo que está cerca de ser un arquetipo. Aunque sufre no es un héroe y aunque lleno de debilidades humanas su misterio y magia lo alejan de la humanidad.

Sus 5 aventuras son en realidad la misma pues tienen mucho de mítico, de lo inamovible de lo eterno, pues no hay progreso o cambio en esas 5 historias independientes entre sí, aunque se presentan de forma cronológica, de finales del siglo XIX hasta principios del siglo XX, que tienen el ancestral argumento de la búsqueda despojado, por la posmodernidad, de todo eco social, religioso o humanístico. El Coleccionista no cambia nada a lo largo de esas aventuras y el mundo en el que se mueve tampoco. Estas 5 aventuras son interesantes, sencillas, fantásticas y exóticas. De lo 1º no hablaré pues es algo subjetivo, personal, inargumentable. De su sencillez diré que es clásica, narración lineal que salta de conflicto en conflicto sin profundizar ni detallar nada confiando en que el dinamismo y el progreso sean suficientes para mantener la atención del consumidor de historias. La Fantasía es otro factor mediante el cual Toppi pretende agarrar al susodicho, nosotros. El elemento mágico que eleva la aventura por encima de la vulgar realidad sirve para que la sencillez no sea aburrida. Por último, el exotismo, junto con lo anterior 2 cualidades que caracterizan la obra de Toppi, sirve para lo mismo ya que para el provinciano ambas cosas se confunden. Así, la combinación de pasado y entorno exótico, muy bien plasmados pues la preocupación documentativa de Toppi es sobresaliente, se potencian para que el sencillo y convencional relato sea único y entretenido. La 1º historia no es muy extraña porque se ambienta en el Oeste en el tiempo de Little Big Horn, pero a partir de la 2º, ambientada en la Abisinia de Menelik II (momento que sin embargo no es extraño al italiano medio porque es parte de su historia imperialista), la mejor de todas, un relato poderoso y trágico, el contraste cultural juega un importante papel porque las hace diferentes y marcianas. La 3º acaba en Indonesia, la 4º en Nueva Zelanda y la 5º ocurre en el Tíbet. El exotismo es potenciado por el hecho de que el protagonista se mueve por espacios naturales y entre indígenas, otra constante de la obra de Toppi es la revindicación propia del proceso de descolonización de lo popular y étnico frente a lo elitista y moderno propio de la ficción del imperialismo. Así, aunque las historias son sencillas y repetitivas la cosa se mantiene por lo alienígena que todo resulta al lector occidental.

Paradójicamente Toppi afronta estas historias con un dibujo más convencional de lo usual. Seguramente no queriendo perjudicar la voluntad comercial de su editor, el genial autor italiano no quiso echar para atrás al lector corriente más de lo que su genial, personal y sofisticado estilo ya hacía así que planteó una narración más clásica de lo habitual. Así, en esta obra sus páginas ya no son un todo que se puede descomponer narrativamente sino páginas típicas bien resueltas en las que Toppi se concede pocos manierismos.
Así pues, otra entrega más de la genial y singular obra del gran ToppiEl Coleccionista es una obra que a pesar de ser viejuna, los referentes del artista italiano son la literatura "juvenil" de su época (Landon, Kipling, Stevenson, Poe...) y creaba para el lector del momento, sigue siendo grata y vigente por su imaginación, belleza y ese acercamiento cínico y ácido al tradicional héroe blanco, arrogante, xenófobo y egoísta, que aún sigue siendo popular por mucha deconstrucción que se le viene practicando en lo que llevamos de siglo.

23.7.14

Critiquita 416: Inhumano nº 1 y 2, varios, Marvel-Panini 2014


He llegado a esta cole porque en este siglo empecé a seguir a los inhumanos, una especie humanoide creada por Kirby donde, como es habitual en sus creaciones, la magia y la ciencia se confunden, convertida en algo pop por Lee. Así, son otra de esas mezclas geniales de esa pareja fantástica que son todo potencia. Un reino de cuento, una ciudad futurista, un villano shakespiriano, una familia real con problemas, una pareja real triste y lo favorito de Lee, gente diferente incomprendida por los demás por lo que debe vivir aislada u oculta. Por ello siempre Marvel ha buscado potenciarlos, llevarlos más allá de ser secundarios habituales. A principios de este siglo trató de relanzarles con mini-series pero la deriva del Universo Marvel hizo que al final cayesen en el área de Ciencia Ficción, es decir, en el Espacio, donde se los encontró Hickman, que desde entonces controla tanto sus destinos que le han dejado dinamitar los límites impuestos por Lee&Kirby que todos los guionistas en los últimos 50 años respetaron. 

Parte del encanto de los inhumanos es que son una especie muy poco numerosa. Con eso ha acabado Hickman hace poco, tras convertir a su rey en polígamo (pocas posibilidades quedaban para seguir haciendo que la relación romántica de la pareja real siguiese siendo trágica) y sacarse de la manga inhumanos espaciales, descubriéndonos que hay más inhumanos en la Tierra de los que conocíamos y que, además, hay híbridos de humano e inhumano. Los conspiparanoicos explican este cambio como el movimiento de Marvel por tener unos mutantes propios en su universo cinematográfico ya que los tradicionales los tiene otra compañía. Esto es a todas luces una majadería. Que otro haga pelis con mutantes no perjudica a Marvel porque su popularidad redunda en ella más que en la productora y los inhumanos no pueden sustituir a los mutantes porque el rollo de cada uno es diferente. Queda claro si comparamos títulos. Inhumano, singular, contrasta con el plural de todos los títulos mutis excepto Lobezno, al que acaban de matar (posiblemente para preparar su relanzamiento para cuando Jackman sea sustituido). Ignoro los motivos, pero seguramente ha pasado que las ganas que ha tenido Marvel desde siempre de convertir a los inhumanos en gente de 1º fila se han juntado con las ideas ambiciosas de Hickman. Este guionista los convirtió en clave para su ya olvidada etapa para los 4F e Infinito ha dejado claro que estos también son clave para su historia de Vengadores. Así, parece que lo que ha ocurrido es que los inhumanos, a costa de desnaturalizarse, han encontrado quien los escriba. A lo cual se ha sumado a la reciente política editorial de Marvel por potenciar sus personajes femeninos tras barrer el suelo con ellos desde que apareció Bendis (aunque no quiere decir que sea él el responsable último de eso). Todo esto encaja mejor con estos 1º nº que la teoría conspiparanoica: anulado Rayo Negro queda Medusa como 1º inhumano y la trama no sólo es heredera de Infinito sino que tiene pinta de que está muy relacionada con la que está contando Hickman en Los Vengadores.   

Esto es un problema que dentro de poco deberá superar la cole pues aquel termina en el próximo mayo. Pero antes tendrá que resolver el problema que tiene ahora mismo. Marvel quiso que la nueva cole regular de los inhumanos la escribiese Fraction, pero este la dejó nada más nacer sin duda porque no tenía interés en estar sometido a los dictados editoriales-Hickman en una cole donde podía dejar suelta su imaginación. Esto ha hecho que su edición esté siendo caótica y de este modo la promoción que Marvel ha hecho haya resultado inútil.


Esto es la razón de que el post vaya sobre el nº 1 y nº 2 Panini de Inhumano. El 1º, un par de nº especiales, está escrito por Fraction y el 2º, el 1º de la cole, está escrito por Soule, un guionista novato que por lo visto es bueno, que es el guionista regular. La grapa de Fraction a mi me ha gustado bastante, es lo mejor que he leído de él (no he leído su cacareado Hawkeye). No tiene nada especial, es clásica y es lo de siempre, presentar situación y personajes e introducir misterio para enganchar, así que lo que parece es que Fraction conecta mejor con los inhumanos que con Thor y los 4F y que el argumento, que le viene impuesto, es más interesante que los que ha tenido que inventarse él. Así pues, presenta una historia interesante e intrigante, que dudo que pueda ser degustada plenamente por el que no esté al día con Hickman y los inhumanos, metiendo todo el bagaje inhumano de estos 50 años y a la vez demostrando que el asunto no va estar en mirar al pasado ya que todo ha cambiado tanto que no queda otra que inventar sobre la marcha. En fin, que traslada muy bien la incertidumbre y el vértigo que da el tener que construir un futuro sobre las ruinas aún calientes de un pasado que parecía eterno. Soule no ha estado tan fino como Fraction y aunque parece bueno, es la 1º vez que le leo, no afronta el nº 1 para enganchar a la gente. Se sube perfectamente al tren en marcha, es lo que tiene que la historia principal esté ya escrita, pero no ofrece nada diferente ni emocionante. Un principio típico de una historia extensa pero el problema en el que parece que Soule no ha caído es que esto va de entregas mensuales, no es un libro o película que se adquiere completo desde el principio y por tanto el consumidor ya está obligado desde el  comienzo a seguir más allá del principio. 

Los dibujantes son una ensalada en la que sólo destaca como siempre el gran Coipel. Un dibujante genial que cada vez se prodiga menos. Los 3 1º nº de la cole los dibuja Madureira, un tipo talentoso pero sin solidez de modo que el resultado es mediocre aunque atractivo a 1º vista si te mola el amerimanga, muy pasado de moda a estas alturas. Su presencia en el título sólo obedece a que Marvel ha querido atraer al máximo nº de personas posible al principio de la cole pues el tipo tiene muchos fans. Una maniobra habitual que no servirá para nada como siempre pues quien sigue una cole por el dibujante le importa un pepino el guión, cualquiera que lleve tiempo en esto lo sabe.   

En fin, a mi me ha molado este principio, pero a mi me molan mucho los inhumanos. Salvo Coipel me sobran los dibujantes pero los guionistas han hecho un buen trabajo presentando lo nuevo combinado con lo viejo. Por tanto, un buen comienzo empañado por 2 cosas: no es para lectores novatos y carece de leitmotiv, una premisa que sirva como motor de la serie más allá de lo coyuntural, y de personalidad, algo que lo distinga del resto de coles superheroicas que son legión, ya que Hickman se ha cargado lo que había. A encontrar un leitmotiv y crear una personalidad ha de ponerse Soule porque si no cuando el rollo de Hickman termine se va a quedar desnudo, y eso siempre lleva a la cancelación y sería una pena que los inhumanos no pudiesen llegar más lejos que nunca ahora que están mejor situados que nunca como demuestra que en España se nos sirva Inhumano en grapa.  

15.7.14

Relecturas LXXXVII: La Cosa del Pantano, A. Moore et al., DC-Planeta 2007-2008


Esta colección, el paradigma durante 25 años de lo que debía ser un cómic adulto y alternativo dentro del mainstream, la abanderada de un sueño fracasado por el cual lo pop, entretenimiento sencillo de evasión hecho a base arquetipos, estereotipos, convenciones y clichés, por ello conservador, podía ser enriquecido con progresismo, cultura y reflexión, y así elevar el producto por encima de las palomitas y del usar y tirar, la leí muchos años después de su publicación por lo que lo tenía difícil para asombrarme puesto que Moore ya no puede sorprenderme pues he leído casi todo lo grande que ha hecho (y sigue haciendo), me falta Miracleman/Marvelman. Así, en su momento me pareció una etapa irregular. Ahora, tras releerla seguida unos años después, la opinión es la misma. Oscila constantemente entre el bien y lo brillante. Moore siempre está excelente, aunque se pasa con su prosa poética y recargada que hace difícil traducirlo bien, pero no siempre da con un argumento interesante o con la forma brillante de contar algo. De todos modos, lo que el inglés hace aquí está por encima de lo cualquier mortal en su mejor momento puede llegar a hacer. La etapa es irregular y Moore pierde el interés antes de que termine, pero el típico guionista mainstream, casi todos los que ha habido y hay, jamás llega a hacer algo así. Por eso estos episodios de La Cosa del Pantano son históricos y, en conjunto, de los más influyentes de los últimos 30 años.

Otra cosa especial que tienen es que son los únicos de Moore dentro de un universo de ficción cohesionado y determinado por la continuidad perteneciente a una editorial grande. Gracias a ellos podemos imaginarnos qué tal lo habría hecho el inglés si hubiera sido alguien más modesto y convencionalEs decir, cómo habría sido el trabajo de Moore si hubiera sido un guionista comprometido con el mainstream? Pues muy bueno, si se le hubiera dado libertad y confianza, pues aquí el inglés juega con la continuidad, legítimamente pues lo hace con creatividad e ingenio, pero la acepta y la integra, se acomoda sin problemas al discurrir editorial, en esta etapa se topa con Crisis Infinitas y no sólo lo asume sino que lo aprovecha de forma positiva y sobresaliente, y planifica editorialmente, reserva los momentos especiales para los nº especiales como demuestra el nº 50. Así, es una pena que las editoriales grandes no supiesen a acomodarse al único genio que han tenido.


La historia que abre la etapa (vol. 2 nº 20-24 EE.UU.) es fabulosa y por eso esta es irregular. Hacer una obra maestra al principio hace imposible ser regular en todo el recorrido. Esta historia, brillantemente narrada, destaca por ser rompedora. Cambia todo lo anterior sin anularlo o contradecirlo, lo que, visto lo visto, es lo más difícil puesto que ni en Marvel ni en DC consiguen hacerlo. La Cosa del Pantano cambia totalmente después de esta historia de una forma maravillosa pero también muy criticable. El problema de Moore es que es un tipo con mucha personalidad de tal modo que todo lo que toca se contamina de ella. Así, en este caso, pasamos de las historias de un Frankenstein moderno, un monstruo que sufre por su humanidad, a las de un avatar de la Naturaleza, una planta que se humaniza para interactuar con la humanidad. Por tanto, los lectores pueden decir con toda la razón del mundo que la Cosa del Pantano de Moore no es la de sus creadores/editorial. No obstante, el inglés, aunque siempre cambia radicalmente lo establecido, nunca deja de ser respetuoso así que la serie sigue siendo de Terror, aunque lógicamente este cambia totalmente. No puede ser el mismo de antes y precisamente por eso la serie se contamina de ecologismo, aunque Moore ni lo usa siempre ni pone el cómic al servicio de esa causa, de crítica política, siempre que puede mete un palo a Reagan por lo que la etapa es una seria fuente contemporánea que documenta las tonterías y errores de ese presidente estadounidense, y crítica social, que, de nuevo, ni es omnipresente ni somete a la narración. De esta forma La Cosa del Pantano deja de ser un eco del Terror de los 70 para ser más consciente, más comprometida y, sobre todo, más contemporánea ya que prácticamente todas las historias tocan un tema polémico de esos años (1984-1987). Los estereotipos y clichés se usan para denunciarlos o darles la vuelta y se pasa de la evasión al compromiso. Prueba de ello es el tratamiento de la JLA en esta historia. No se les retrata como superhéroes sino como seres lejanos y temibles por su poder y señala que siempre llegan cuando las crisis ya se han producido y los inocentes ya han sufrido. A esta historia le sigue una sobre los miedos infantiles (vol. 2 nº 25-27 EE.UU.), que a mi me parece aburrida, que quizás este ahí porque estos son el origen o la base del género de Terror. Luego vienen una serie de historias en las que Moore se dedica a integrar sus cambios en la serie y a encajar la continuidad con lo nuevo (vol. 2 nº 28-31 y anual 2 EE.UU.), cosa necesaria que se cuenta de forma interesante citando al mito de Orfeo, pero que está lejos de la brillantez del comienzo que empieza a estar lejos. Después viene el nº 32. Una grapa maravillosa, quizás la historia más cercana a un cuento infantil que ha escrito el inglés. Es una historia triste y trágica pues es crítica pero también tiene esperanza, o al menos nos deja decidir si el vaso está medio lleno o medio vacío, y un uso del lenguaje que sólo se ve en los audaces, ambiciosos y en los grandes lo que hace aún más rara avis a esta grapa pues el lenguaje del pop es siempre sencillo y claro, la comprensión lectora del cliente no es que no deba ser desafiada es que no se la debe exigir un esfuerzo. Sin embargo no es una idea 100% original porque es un brillante y tierno homenaje a la tira de prensa Pogo, todo un clásico en EE.UU. muy desconocido en España puesto que, si no me equivoco, sólo se ha editado algo della en la extinta y excelente El Globo. Así esta historia puede ser (no conozco toda la obra primigenia del inglés) el germen de La Liga Extraordinaria en cuanto que usa personajes de ficción populares fuera de su contexto. El siguiente nº es una sencilla historia de transición en la que Moore se limita a crear expectación y misterio, avanzando veladamente, lo que está por venir. Le sigue otra de las mejores grapas de la etapa. Una historia que trata el amor no convencional-heterosexual (lo que supone también, lógicamente, sexo no convencional-penetración vaginal), que es uno de los temas principales de la obra del inglés. Un nº brillante por su concepción y absolutamente rompedor pues el mainstream nunca trata el amor de forma realista y jamás habla de sexo. Por esa transgresión, a lo que hay que añadir que da una imagen positiva de las drogas (porque no todas son iguales, de ello habla más extensamente en el nº 43, otra grapa dedicada a las drogas), está realizado con mucha imaginación. Creo que un nº tan audaz, diferente y transgresor hoy es imposible en el mainstream, aunque algo tiene que ver el que este hoy se siente eximido de tener que ofrecer algo así ya que ahora hay editoriales que trabajan la parte adulta y alternativa del mainstream. Por tanto, a estas alturas estamos ya en una serie claramente contracultural en el seno de una editorial conservadora. No creo que se tratase de goles sino de que entonces había más libertad y respeto por lo cultural entre los editores, menos obligación de comercialidad y rentabilidad. Después de esto el nivel de la serie vuelve a bajar en una historia antinuclear (nº 35-36) seguramente porque a Moore se le va la mano con el ecologismo y la crítica política. Aunque si consideramos que se publicó justo un año antes de Chernobil quizás debamos concluir que el guionista acertó plenamente.

Esta historia es clave en la etapa pues divide, reiniciándola, la etapa de Moore. El prota muere para renacer, citando al mito de Dumuzi, en la siguiente historia, que es la que más ha influido en el personaje, ningún guionista posterior se ha atrevido a saltársela, y la más celebrada, a mi no me parece para tanto: la saga "American Gothic" (vol 2. nº 37-50 EE.UU.), que desarrolla aún más los cambios hechos en la serie por Moore al principio de su etapa. Es una historia clásica, unos brujos malos quieren destruir el orden actual, en donde el inglés vincula los monstruos clásicos del Terror con problemas de la sociedad estadounidense, los vampiros con la competencia entre culturas (europeos y otros, capitalistas y comunistas), los hombres lobo con el machismo, los zombis con el racismo, el hombre del saco con los psicópatas y los fantasmas con la violencia de la sociedad estadounidense, como antesala a un nudo y desenlace de proporciones cósmicas, por ello cita a los mitos, donde Moore se permite la soberbia de hacer que el Universo DC deje de ser maniqueo. Tras esto le sigue otra saga en donde el inglés desarrolla la relación de amor no convencional que había creado en la serie. A mi me parece mucho mejor que lo anterior ya que la subversión del orden conservador, la Cosa del Pantano crea un Edén en plena ciudad, hace que la historia sea algo más que la típica historia romántica donde la pareja de enamorados lucha contra las convenciones sociales. Es decir, es una historia menos clásica, más transgresora y con más mala leche y humor negro que la anterior.


Esta historia establece una nueva división en la etapa de nuevo con un reinicio, que esta vez no es reorentación sino la confesión de que Moore ya no le interesa la serie: el personaje muere, y está muerto durante 2 episodios, y resucita en el Espacio. Las premisas de la serie saltan por los aires, ya no estamos en el Terror sino en la Ciencia Ficción (si bien hay que tener en cuenta que esta serie nace de la síntesis de ambos géneros; recordemos que se considera que la Ciencia Ficción nace con Frankenstein o el moderno Prometeo de M. Shelley). Comienza el último tramo de la estancia del inglés con la grapa 56, "Mi cielo azul". Una grapa brillante sobre la soledad del náufrago, no se les olvide que blue en inglés significa tanto azul como tristeza, por su singularidad y la genialidad en él desplegada. Le sigue una aventura espacial con Adam Strange muy entretenida, no sé si porque a Moore se le da mejor la Ciencia Ficción o porque a mi este género me gusta más, luego un nº guionizado por S. Bisette (prueba irrefutable, si no consideramos como tal el que la Cosa del Pantano se vaya de la Tierra, de que  el inglés quería marcharse de la serie), que está bastante bien y remite a los tiempos preMoore. Después otra de las grapas raras y excelentes de la etapa, la 60. Más que un cómic es un relato corto ilustrado de Ciencia Ficción sobre amor-sexo no convencional en donde Bisette y Moore se desatan. Acto seguido pasamos al retorno a la Tierra del avatar vegetal. Interrumpido por otro nº guionizado por R. Veitch, otro dibujante de la serie (y futuro sucesor de Moore; olé sus huevos), que relaciona a la Cosa del Pantano con la parte cósmica-kirbiana de DC y certifica que el inglés está deseando terminar. La cosa finaliza con el avatar vegetal ajustando cuentas, una serie de ajusticiamientos totalmente contradictorios con las ideas progresistas de la etapa, y decidiendo retirarse ejerciendo el derecho de todo héroe mítico a ir a los Campos Elíseos tras cumplir su cometido y aprender todo lo que hay que aprender para transcender. La etapa que ha cambiado el mainstream para siempre, aunque su influencia la va diluyendo el Tiempo, termina en el nº 64 de la serie con: laissez les bons temps rouler (dejar que los buenos tiempos rueden; el eslogan de Nueva Orleans, la capital del estado de Luisiana donde está el pantano que habita la Cosa del Pantano; supongo que el contraste con el eslogan del capitalismo desregulado, laissez faire, no pasó desapercibido a Moore). Por favor, para nosotros, para todos. Un final de cuento, fueron felices y comieron perdices, raro en el mainstream y en la obra del inglés, para una etapa mítica.

Leída en conjunto y teniendo en cuenta la obra de Moore creo que estamos ante una de sus obras más autobiográficas. No sólo es que es de los pocos comics suyos protagonizados por un personaje masculino, sino que no creo que sea rebuscado ver un paralelismo entre las aventuras de la Cosa del Pantano y esos años del inglés en DC. Este personaje en la etapa está siempre desarrollándose, aprendiendo cosas nuevas, y constantemente ajustándose a su entorno, lo mismo puede pensarse de un Moore especialito y británico desembarcando en DC y en EE.UU. y ultimando su aprendizaje como guionista a la vez que se aclimata a una gran empresa. Es pura hipótesis pero a mi me parece que hay un vínculo entre el constante progreso de la Cosa del Pantano y la progresiva ganancia de confianza y crédito del inglés en la editorial estadounidense.


Otro paralelismo que creo que conviene tener en mente es el de esta etapa con Watchmen. El último año del inglés en La Cosa del Pantano es el año en que se publicó esa maxiserie. Es imposible no ver la relación entre las numerosas viñetas en las que el avatar del Verde se autoconstruye con aquella en la que Osterman se autoconstruye como dr. Manhattan. No es sólo ese detalle pues ambos personajes son divinos, están obligados a relacionarse con los humanos y construyen cosas de la nada (cómo no ver la semejanza entre la escena en que la Cosa del Pantano se construye una morada en el pantano con la del dr. Manhattan construyéndose un palacio en Marte), pero sobre todo lo principal es que tienen una relación amorosa que es determinante para su proceder. Sin embargo no son personajes equivalentes sino las caras de la misma moneda. La Cosa del Pantano es alguien positivo y humano a pesar de todo, esto creo que es el fallo de Moore en esta obra: alguien que no es humano no debería ser tan humano máxime cuando eso no es lo que busca el Verde en su avatar, mientras que el dr. Manhattan es alguien sombrío e inhumano. Es curioso como en el mismo año el inglés, a quién siempre le ha preocupado la divinidad hasta el punto de que no se ha quedado a gusto hasta que ha encontrado la suya, crea 2 seres divinos opuestos que acaban llegando a la misma conclusión: tienen que apartarse de la humanidad y dejarla libre (justo la contraria a la que llega el aspirante a dios Ozimandias). Ambos se retiran, pero en una cole el final es agridulce (el final es una tragedia pero no falta la esperanza) y en la otra totalmente feliz. Lo cual hace pensar que Moore en aquella época no tenía el ánimo tan sombrío como parece si uno solo considera Watchmen. Las relaciones entre ambas obras no termina ahí pues la tolerancia y el amor son los temas principales de las susodichas de la misma manera que se pueden considerar como intervenciones del artista en la sociedad.

En La Cosa del Pantano acompañaron a Moore principalmente S. Bisette, quien se carga de casi todas las portadas, y R. Veitch. El 1º y su entintador, J. Totleben, hacen un trabajo que evoca al cómic de Terror de los 70, el lugar donde nació la Cosa del Pantano. No es un estilo notable pero encaja con el tono de Moore, tiene mucha personalidad y es el que mejor ha plasmado la exuberancia del pantano y el componente vegetal del cuerpo del avatar del Verde. Además, son los que mejor han representado a Batman pues le dan un aire fantasmágorico, etéreo, que transmite como nadie lo que Wayne quiere lograr con su alter ego. R. Veitch, en general entintado por A. Alcala, es muchísimo mejor narrador pero su estilo realista, acentuado por el entintamiento, es demasiado terrenal para las historias de Moore. Con él la serie gana en realismo pero pierde belleza, singularidad y barroquismo, cosas que una historia de Terror gráfica debe tener. La seriedad gris del realismo es para otras cosas así que es imposible no lamentar que Bisette y Totleben no pudiesen ocuparse de todos los nº.


Por último departamos sobre las ediciones. La mejor sería la de Zinco porque es la más fiel al original por el color y por ser en grapa y, además, por tener una traducción decente y porque el nº 30 y 31 EE.UU. tienen todas las páginas, no como las ediciones posteriores estadounidenses, por ende las españolas, que seguro que por temas de paginación se han cargado una de cada grapa, fíjense como las páginas de los episodios del tomo correspondiente no están numeradas a diferencia de todas las demás, pero es incompleta: 6 de los 9 1º nº no están publicados en color y liosa: 7 nº de esos no se publicaron en la cole de La Cosa del Pantano. Por eso no importa que hoy sea inencontrable en papel. La siguiente fue la de Norma que como es en B&N es mala. Planeta hizo 2 ediciones. Una se compone de bigrapas con lomo al principio y tomos al final, que es la que yo tengo, pero la traducción del 1º/3 es mala, le falta alguna portada y el color es más sencillo que en el original (además de que el papel no es el mismo y por eso el original es mate y el actual brillo). Así que tampoco. La siguiente, tomos de lujo, supongo que será igual de mala pues no creo que arreglasen la traducción. No pasa nada porque también son difíciles de encontrar. Así que la actual, la que está en todas las tiendas, la de ECC, es la mejor disponible. No la tengo, dejó el tener una edición mejor de La Cosa del Pantano a una hipotético futuro donde me sobre el dinero, así que no la conozco bien, pero un vistazo rápido me permite deciros que tiene una traducción nueva que es mejor que la de Planeta. Sin embargo, esta edición no pasa de regulera porque la traducción sigue sin ser buena, el color nuevo sigue siendo una versión pobre del original, esto ya no hay quien lo arregle, le siguen faltando las páginas mencionadas y mete mano a la rotulación original a pesar de que esta es parte del dibujo.

9.7.14

Relecturas LXXXVI: Vengadores/Thunderbolts (Marvel-Panini 2005)


Por orden de Marvel la cole Thunderbolts, por ser demasiada clásica e insuficientmente popular, acabó en febrero del 2003. Un año después, más o menos, la editorial reculaba ante el fiasco de su apuesta por un Universo Marvel anárquico y sin continuidad, así que en mayo del 2004 salió una miniserie de los Thunderbolts con el fin de ver si aún había suficiente nº de aficionados como para que pudiese haber de nuevo una cole regular del supergrupo. Fue una apuesta fuerte pues se le dio todo el apoyó que se podía: Marvel puso al frente a Busiek, el creador de la serie y el guionista más prestigioso para el fandom clásico, y permitió que los Vengadores fuesen los coprotagonistas. Es cierto que estos no eran tan populares como ahora, pero ese supergrupo siempre tiene prestigio, sobre todo en el fandom clásico. Así que este canto de sirena de Marvel era muy poderoso. 


La historia de la miniserie continúa el final de la serie. No hay ninguna elipsis aunque alguna cosa se retoca. Al final de la serie un nuevo grupo de Thunderbolts: Pájaro Cantor, Atlas, Ventaja, Brezo Negro, Arreglador, Piedra Lunar y el barón Zemo, está dispuesto a conquistar el mundo para salvarlo de sus miserias. En esta miniserie la cosa no es tan audaz, no sé si por Busiek o por la editorial. Ahora el plan no es conocido por todos los Thunderbolts sino sólo por los que aún tienen una importante parte villana en su interior: Brezo Negro, Atlas, Arreglador, Piedra Lunar y Zemo, los otros: Pájaro Cantor y Ventaja, están ahí porque no se fían, sobre todo del aristo alemán, de que los demás sean unos héroes altruistas sinceros. Esto del plan conquistador hace que la miniserie toque de forma directa los temas de la serie: si el Bien y el Mal son innatos y la relación entre el poder legal, que es ganado, y el parapoder de los superpodoroso, que es innato, así tiene aroma a Authority pues comienza con los Thunderbolts repartiendo justicia por encima de fronteras y poderes políticos. Acabando con arsenales en manos poco fiables, esta miniserie está muy influida por los acontecimientos de aquellos años en torno a Irak, y dictaduras. No hay leyes ni fronteras ni reglas excepto el Bien y el Mal, frase dicha por Arreglador en el último nº de la cole, es el leitmotiv de los Thunderbolts en la miniserie. Los recién conversos son unos radicales así que no están dispuestos a admitir males menores, convenciones o medias tintas. Lo que es justo es justo así que no se respeta la política pues todos sabemos ya que no tiene nada que ver con el Bien y el Mal (a pesar de ellos muchos políticos siguen manejando esa idea). Así, nada de que el límite a las heroicidades lo pone el status quo. Esto lleva al choque con los Vengadores por 2 motivos: ellos, al haber renunciado a los ideales, por definición absolutos, son defensores del injusto orden establecido y no se fían, sobre todo el Capitán América, de la conversión de los Thunderbolts. Así tenemos los 2 temas: la lucha del poder aceptado socialmente con el autonombrado y la de la mentalidad tradicional con la modernidad, la gente puede cambiar si quiere y se le guía: hay algo bueno en todos si les dejas demostrarlo. Esto hace a esta miniserie la aventura más profunda y compleja de toda la serie y una buena prueba de lo que podía llegar a ser la serie si editores y guionistas se la tomasen en serio.

Pero el tema es que esta miniserie era una antesala para una serie regular por lo que había que domesticar y convencionalizar al supergrupo, es decir, desmontar el rollo Authority que le había impreso Nicieza al final de la serie. Había que separar el grano, los buenos, de la paja, los malos, y moderar los poderes de los Thunderbolts, por ejemplo Piedra Lunar se había hecho demasiado poderosa por lo que desafiaba la preeminencia masculina y tradicional del Universo Marvel. Así, aunque la historia es notable, da pena como obedece a destruir lo más audaz y moderno que tenían en ese momento los Thunderbolts. El problema de estos es que una vez convertidos no tenían sitio en el Universo pues eran otro supergrupo más de segunda fila y eso no justifica una serie regular. Nicieza quiso resolverlo poniéndolos como un supergrupo de buenos fuera de la ley, como los terroristas que en realidad son los superhéroes, pero esto no le valía a la editorial, quemada de experimentar, así que había que volver al principio, volver a poner a villanos que quieren ser héroes tutelados por un superhéroe de bondad contrastada (la premisa de la serie que se establece en el nº 21 cuando Busiek mete a Ojo de Halcón en los Thunderbolts), por lo que había que deconstruir de nuevo al supergrupo. Así la miniserie termina certificando la conversión de Pájaro Cantor, Mach y Atlas (todos gente humilde que tomó malas decisiones), cosa que está bien porque es otra prueba más de que el mainstream no es inmovilista sino simplemente muy conservador, elimina a Brezo Negro y expulsa a Arreglador (demasiado genial e individualista para ser uno más), Piedra Lunar (demasiado brillante y egoísta para ser uno más) y al barón Zemo, incapacitado para la conversión por ser alemán, aristo e hijo de un nazi. Este último caso se nos cuenta de la interesante, por su uso de los clichés, forma siguiente: la miniserie comienza con el 1º Zemo, un plebeyo, aunque no un simple campesino, de finales del XV defendiendo su aldea con las armas ante la deserción de los aristócratas que debían hacerlo. Así, Busiek y Nicieza nos dicen que Zemo es bueno pues es un héroe del pueblo, de abajo, alguien no contaminado por la riqueza y la arrogancia que sabe como piensa y siente el pueblo, pero era para despistarnos, pues al final nos cuentan que no, que no es bueno, que no es que en algún lugar del camino los Zemos se volviesen malos sino que ya lo eran desde el principio pues nos ponen a ese mismo Zemo 9 años después de su hazaña, ennoblecido, como un ser cruel y arrogante que piensa en términos de señores y siervos. No era un héroe del pueblo sino un plebeyo ambicioso y soberbio. Los guionistas nos lo habían anunciado antes cuando poco antes vuelven a desfigurar a Zemo. En fin, con la deconstrucción de los Thunderbolts se desactiva la posibilidad de que el Universo Marvel tuviese su supergrupo de héroes terroristas que pusiese en problemas a los supergrupos de héroes conservadores al poner en evidencia sus contradicciones, buscan mejorar el mundo pero mantienen un orden injusto y están por encima de la mediocridad pero se comportan como mediocres, que lo hubiera enriquecido y dinamizado. Pero al final los rebeldes siempre pierden ante el temor de los mediocres, así que el status quo y su élite vuelve a triunfar aunque tienen que ceder algo, el Capitán América acaba percatándose de que su mentalidad conservadora incluye una serie de prejuicios injustos y perniciosos. Quizás por esto la miniserie tiene un tono trágico. Nadie gana. Gracias a los Thunderbolts la Tierra Marvel se ve libre de la amenaza de todas las armas de destrucción masiva que contiene (lo que deja más expuestos a los gobiernos frente a los superpoderosos) pero la actuación de los Vengadores destruye esa ganancia. Los Thunderbolts fracasan en su heroísmo, buenas intenciones se titula este tomo en EE.UU., porque no se fían los unos de los otros a pesar de los esfuerzos de Ojo de Halcón por enseñarles que en eso consiste ser un grupo. Arreglador pierde su oportunidad de ser bueno por culpa de su espíritu lúdico. Piedra Lunar pierde sus enormes poderes porque su mente es demasiado débil para aguantar (machismo inconsciente o conservadurismo?) las presiones (no está acostumbrada a luchar por grandes cosas), la desconfianza (no todos creen que se haya vuelto buena y ella no cree que Zemo se haya vuelto bueno) y sus contradicciones internas (en el fondo soy buena o mala?; esta confusión se refleja en que es el Thunderbolt que más uniformes ha tenido). Zemo pierde su oportunidad de ser bueno porque ante todo quiere ser líder mundial. Finalmente, los Vengadores pierden su intachabilidad porque malogran una oportunidad de hacer del mundo Marvel un lugar mejor al ser más seguro porque su mediocridad, voluntariamente aceptada para ser aceptados por el status quo, los hace ineptos para provocar y aceptar cambios. 

Esta miniserie está escrita por Busiek y Nicieza de forma clásica y eficaz de modo que prima la aventura y los clichés (aunque aquí los Vengadores, en vez de ser los simples y directos campeones guerreros de siempre, actúan arteramente por miedo: son tan peligrosos los T-bolts como para ponernos a su altura? Sí pregunta y se autorresponde Iron Man) sobre las reflexiones y las audacias. Ni la editorial les llamó ni ellos se sentían llamados para hacer una historia que cambiase las cosas o introdujese ideas nuevas en el mainstream. Sin embargo hay que reconocer que narran esta miniserie de forma más compleja, por ello es algo confusa, de lo habitual, atendiendo a la psicología de los personajes más de lo usual y administrando bien la tensión, si bien engañando un poco al lector. Por eso están mejor que los dibujantes de esta historia: B. Kitson, que se encarga también de las portadas, y T. Grummet (que será el dibujante regular de la nueva andadura), otros 2 experimentados funcionarios de la cosa. Estos con sus torpes y anodinos estilos realistas y una narrativa clásica, que es sosa cuando el estilo lo es, no pasan de lo correcto y usual. Se distinguen porque el 2º tiene influencias de G. Perez y es más caricaturesco y dinámico. En suma, los 4 son autores eficaces algunos más que otros, pero faltos de chispa y excesivamente sometidos a los estándares del mainstream. Por eso el relato es tan solo correcto cuando la miniserie es notable por no ser más de lo mismo y estar en el límite revolucionario al que puede llegar una editorial conservadora. Las historias límite de la industria a la postre son las mejores, Watchmen es la prueba. Así pues, esta Vengadores/Thunderbolts pertenece a la mejor época de los Thunderbolts, a la cual cierra.
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