27.2.14

Marvel Now One Year Later


Hace un año se empezó a publicar la enésima intentona editorial por combatir la desertización que está llevando al mainstream a la irrelevancia. En ese sentido Marvel Now no ha servido para nada. La colección de su personaje más popular, si excluimos a Spiderman, Iron Man, vende menos que nunca, y la del amistoso vecino, en realidad, lo mismo. Esto es sangrante porque la susodicha intentona ha aumentado la calidad de los cómics Marvel. Ahora, en general, son mejores que en los últimos 5 años pero venden menos. Evidentemente el asunto no está en la calidad sino en la accesibilidad. Por varias razones a casi nadie hoy en día se le ocurre sumergirse en los comics de superhéroes. Quizás en esto lo importante sea el dinero. Hoy en día, porque mucha ficción es gratis, poca gente está dispuesta a gastarse dinero o, si generalizamos lo que está pasando en los cines españoles, mucho dinero en algo que en el fondo, o en general, es de usar y tirar. Pero bueno, esto no es un post sobre el estado actual del género superheroico o sobre Marvel Now, es hacer una retrospectiva sobre las coles Marvel Now que empecé hace un año y que sigo haciendo, cosa que no tiene mucho mérito pues yo soy un aficionado de los de antes. Bien educado. Para desalojarme de una cole se necesita ser desproporcionadamente malo, ahora mismo sólo Bendis y Fraction responden a ese descripción y tampoco. 

Imposibles Vengadores: la comencé sin expectativas por llevarme una grapa más a la boca y porque muchos de sus integrantes (Thor, Bruja Escarlata, Avispa y Kaos) son personajes que me gustan. No conocía directamente a Remender, su guionista, aunque sabía que estaba bien valorado. El asunto me ha salido bien. Considerando lo que hay hoy es una serie notable, podría haber llegado más lejos si hubiera contado con un solo dibujante bien capacitado. La cole en este año ya concluido, el primero de su andadura, ha sido irregular y su historia, que no ha concluido, empieza a pesar pero Remender es un buen escritor y conjuga perfectamente lo clásico con lo posmoderno de modo que ambos se refrescan mutuamente. La fórmula del éxito en la actualidad. Se contenta con el clasicismo al lector de toda la vida, el que sigue fiel al pie del cañón y aguantará hasta el final, a la vez que se le atrae con cosas nuevas. Estamos muy lejos del clasicismo a lo Busiek. Así, su lectura es muy grata y varias veces deja satisfecho y con ganas de que llegue la siguiente entrega. En cuanto a los dibujos, la cole no ha sufrido demasiado y con Acuña ha rozado lo sobresaliente pero es una absoluta pena que carezca de dibujante regular, aunque para tener a Niven mejor la rotación. En fin, que tras este año y leer un último nº sorprendente e intenso gustosamente voy a seguir con ella.

Iron Man: la comencé sin expectativas porque era la única cole de un personaje clave de Marvel que todavía no estaba presente en mi colección y porque su guionista, Gillen, me parece bueno. La apuesta me ha salido bien a pesar de haber tenido que sufrir dibujantes, salvo Eaglesham, malos. La historia que se ha montado Gillen, aunque no empezó bien, al final, y gracias a sus altas dosis de Ciencia Ficción, ha resultado entretenida con algunos momentos sobresalientes por lo que la voy a continuar con gusto. Mucho más tras su penúltimo nº publicado en España porque en él Gillen demuestra ambición y que tiene por contar muchas cosas interesantes.

Thor: esta cole la iba a hacer sí o sí pues sigo al personaje desde siempre, si bien su nuevo guionista Aaron es bastante competente y tiene ganas de comerse el mundo y ser diferente. El resultado no ha estado mal. Empezó tremendamente bien por un camino poco hollado y dejando atrás toda la basura que ha sido la cole desde que volvió a empezar, pero al final Aaron, como le suele pasar, se ha hecho la picha un lío y se ha alargado en exceso. Sin embargo la cosa sigue siendo entretenida aunque lo superheroico brilla por su ausencia. Estamos más ante un cómic de Fantasía con ciertas aspiraciones gamberras que ante uno de superhéroes. La cole necesita algo más, para empezar atender más a su protagonista, pero en los últimos 10 años no había estado mejor. Su gran pero es contar con un tipo tan competente y potente como Ribic para luego pasar a un obrerete como Guice. El bajón es casi para descalabrarse.

Los Vengadores: yo no he sido de los Vengatas. Me uní a ellos en la etapa final de Harras y los tuve que dejar por Bendis. No obstante he querido volver porque los añoraba. Hickman no me ofrecía garantías pero al menos no es el calvo o Fraction. El resultado ha sido insatisfactorio. Mi confianza en que Hickman estaría menos autocomplacido y más energético era un iluso wishfull thinking. En esta cole hemos vuelto a sufrir su absurda, por innecesaria e impostada, complejidad, su frialdad, su tendencia hacia el gigantismo sin saber qué es la épica y su desprecio por los personajes, meros marionetas para sus onanistas argumentos. Encima nos hemos tenido que comer al deleznable Deodato, el peor dibujante de Marvel. En fin, que pensaba dejarla ya mismo, pero al final, por su último nº publicado, voy a darle una pequeña oportunidad. Veremos a ver como sigue. Si Hickman no pone todo la carne en el asador y la nueva ola del Marvel Now me trae 1 grapa que me guste lo suficiente vuelvo a dejar a los Vengatas.

Guardianes de la Galaxia: Bendis. Me subí a ella porque la división cósmica de Marvel me gusta y tiene potencial, además el calvo ha mejorado bastante en los 2 últimos años. De nuevo me masturbé con un wishfull thinking. Tenemos al peor Bendis posible. Innane, intrascendente, vacuo, aburrido. Hay quien dice que es por la peli, no puede hacer nada con la cole hasta que ese film se estrene ya que es la gran apuesta de Marvel. Seguramente los que lo dicen tienen razón ya que la serie no tiene ningún ritmo ni una ideosincrasia, pero a Bendis no hay quien lo aguante ni siquiera cuando tiene atractivos dibujantes. El dinero no es intrascendente. Seguiré con ella un poco más allá de la peli por los personajes y porque si de las anteriores coles he leído 12 nº o más, de esta sólo 9. Pero como la cosa siga igual de patética y la nueva ola de Marvel Now me ofrezca una grapa nueva que invite a seguirla, de nuevo me bajaré del tren de una cole guionizada por el nefando Bendis.

Así pues aunque Marvel desde que tengo blog no ha estado mejor sigue teniendo muchas sombras. Una aseveración que no es egoísta pues a las ventas me remito. Sigue teniendo en buena consideración a un tipo tan mediocre como Bendis, es incapaz de tener dibujantes atractivos como autores fijos, el conservadurismo la limita y privilegia las pelis sobre los comics. Todo esto explica que, aunque está publicando sus mejores comics en años, sus ventas sean más bajas que nunca. En el fondo es que no está ofreciendo nada rompedor o sobresaliente, sigue lejos de los maravillosos últimos años de los 80. Sin genios o autores en su mejor momento, sin querer innovar y sin ganas difícil ofrecer algo más que productos solventes y salir del pozo.

25.2.14

Hércules: sus viajes legendarios. Telefilms y 1º temporada.


Esta serie de tv es una de mis favoritas. Tampoco es que vea mucha tv. Aún así no la he visto completa jamás aunque al menos lo he intentado 2 veces. El infierno de la programación de antaño. Por ello mucho de lo que voy a tratar en este post no lo había visto jamás. Creo que yo me enganché a la serie en su 2º temporada o quizás 3º. Por eso nunca había visto los 5 telefilms previos a la serie y la mitad de los episodios de la 1º temporada, así como el principio de algunos de los que sí había visto.

Admito que Hércules es difícil de abordar. Su evidente cutrerío, que la acerca a Troma más que al peplum, y su radical violación de la ambientación clásica, supongo que algo derivado de lo anterior, hacen que su aspecto provoque rechazo cuando no repulsión. Así que requiere un esfuerzo que en mi opinión tiene recompensa pues es una serie de entretenimiento y evasión bastante competente con un elenco apropiado, dirigida sin imaginación pero con solvencia (aunando las escenas de caminatas y los malabarismos con armas de Conan, el cine oriental de artes marciales y el estilo de la tv estadounidense de toda la vida) y una fidelidad excéntrica a la mitología griega. Un producto sin pretensiones que siempre entretiene y nunca abusa del espectador. No genera expectativas, no es vanidosa y no engaña.

Con el tiempo uno acaba dándose cuenta de que el cutrerío es una ventaja. Lo cutre siempre es atemporal, nunca pasa de moda, por eso la serie se la podía ver ayer, se la puede ver ahora y se la podrá ver en el futuro. Siempre van a chocar los peinados y las pieles y dentaduras cuidadas de los 90 con un vestuario étnico sin criterio y la pretensión de evocar un pasado lejano y duro, pero jamás su aspecto va a envejecer. Lo cutre es eterno. De todos modos no es un valor. En la serie acaba siendo un rasgo entrañable al que jamás uno renunciaría porque está bien disimulado. Lo bueno de la series es que los directores siempre son solventes de modo que jamás dirigen de una forma que denuncia el poco presupuesto y el cartón piedra, los guiones son convencionales pero siempre inteligentes de modo que nunca ponen en aprietos a la producción y las dos cosas decisivas, se ríe de sí misma y los actores tienen las habilidades perfectas para desenvolverse en un escenario cutre. Siempre están serios, sus interpretaciones son funcionales e interactúan bien con el exageradamente falso decorado. Esto es lo que se requiere para que el espectador se tome en serio el entorno cutre en el que una historia genérica se está desenvolviendo, y eso es lo que da K. Sorbo y el resto de los secundarios, algunos de ellos actores muy competentes. En las producciones cutres son los actores los que tienen que dar verismo al escenario para que la cosa no sea un despropósito y esto el elenco de Hércules lo consigue. Así, en esta serie la ligereza, la convencionalidad y la seriedad se conjugan para conjurar la mala impresión que siempre tiene lo cutre.


En cuanto a lo fidelidad a lo griego pues la verdad es que, a su modo, la serie lo es. Los griegos jamás hicieron versiones definitivas de su mitos por lo que reinterpretarlos no es ningún atentado. Ellos ya permitían a sus autores toquetear las tradiciones para producir una buena historia así que denunciar a Hércules por su poca fidelidad es absurdo. Me duele mucho que Hércules no lleve barba pero no cabe reproche. Por otro lado, los mitos siempre son portadores de la cultura a la que pertenecen de modo que siempre se están actualizando. Por ello me parece genial cosas como que la serie aproveche las especies fantásticas de la mitología griega, como los faunos y los centauros, para hablar de un tema tan estadounidense y actual, sobre todo en los 90, como es el racismo (aunque la tendencia de la serie de poner a actores no caucásicos en papeles no humanos y a poner a los morenos como malos huele mal). Un tema que los mitos griegos nunca trataron. En cambio sí trataron la esclavitud, cosa que Hércules no sin duda porque eso escuece en EE.UU. Por último, aunque este punto da para más (por ejemplo las personalidades antitéticas del Hércules antiguo, pagano y griego y el moderno, cristiano y estadounidense), en realidad nadie sabe, ni los propios griegos, que aspecto tenían los elementos reales que dieron lugar a sus mitos. Estos se ambientan en la Grecia Micénica, 1500-1100 a. C., una sociedad y una cultura de la que sabemos poco, si bien mucho más que los griegos clásicos. Así pues, pretender que la Grecia de Hércules tiene un aspecto al que se debe ser fiel es un tanto injusto. Es cierto que hoy podríamos ser algo certeros pero también que ese aspecto no sería fiel a lo imaginado por los griegos clásicos, que variaba en cada siglo, y olvidaría que los mitos son ficción. Intentar ser realista con ellos está de más. Si bien admito que mezclar nombres de múltiples procedencias lingüísticas o de inventarse la geografía es algo que se podía haber evitado. Pero bueno, una vez que se decide rodar en Nueva Zelanda, por qué intentar emular a Grecia? Eso solo lleva al fracaso como muy bien demuestra los pasajes orientales de Juego de Tronos. Esa luz falsa, esos decorados ridículos, ese cutrerío con pretensiones...

Viendo hoy las 5 pelis es inevitable sorprenderse de que alumbrasen a la serie. Son bastante malas. Van de más a menos. La 1º, la de las amazonas, que reinventan el trabajo de la Hidra y los coqueteos de Hércules con las amazonas, es la única decente. Su apuesta por el ingenio y hablar de los roles sexuales salvan una historia bastante simple. La 2º, que recrea el episodio en el cual Hércules fue esclavo de la reina lidia Ónfale, tiene una historia estúpida pero la mejor pareja protagonista de Hércules y spin offs, la de Sorbo y la actriz que en Xena acabó encarnado a Gabrielle. Su capacidad interpretativa, el mejor y más completo actor que pasó por la serie, y su aspecto tan normal como frágil son unas características que hubieran hecho de su personaje, u otro encarnado por ella, el mejor sidekick que podría haber tenido Hércules. Los contrastes entre los actores y los personajes que encarnan habrían dado mucho juego y tensión a la serie. La 3º, que se inspira muy vagamente en el tema de Prometeo y el fuego, convierte al centauro maestro de héroes Quirón en un fauno patriarca de una familia modesta convencional y da una grata versión de la pelea con el gigante Anteo, es muy mala; y la introducción de Deyanira, la 3º esposa del Hércules mítico, como su 1º amor y esposa estropea el tono aventurero. La 4º hace bajar a Hércules al Hades como ya hicieran los mitos, pero la mezcla de comedia y drama y celos no funciona. Sorprende la fidelidad con que se recrea el episodio del centauro Neso. La última es terrible sobre todo porque se hizo aprovechando las películas anteriores para hacer un producto rápido y barato. El argumento era interesante, enfrentar al hijo bueno de Zeus con el hijo malo, pero los flashbacks rompen el ritmo y el ambiente y el conflicto no se desarrolla. Lo del Minotauro, pura fantasía.

Después de esto no podíamos esperar una serie decente pero el caso es que la hubo, aunque no desde el principio. Si bien la 1º temporada es mejor que los telefilms (40 minutos son lo máximo que aguanta una producción tan sencilla y los susodichos son de 90), aún la cosa no ha cuajado. Todavía los creadores no han decido cuál va ser el sidekick de Hércules (se baraja al gran Salmoneus, a un viejo adivino que disfruta con las desgracias y a Iolaus) y el tono de la serie aún no está muy concretado. En unos episodios Hércules mata y en otros no, unos episodios presentan un tenue erotismo y otros son puritanos, unos episodios son cómicos y otros pretenden ser dramáticos, se duda en darle a Hércules un carácter errabundo o no... En fin la temporada avanza sin rumbo de modo que suficiente tiene con haber conseguido aguantar tras uno de los principios menos prometedores de la Historia. Su 1º episodio es malísimo al resolver de forma expeditiva la necesidad de matar a la familia de Hércules siguiendo el mito pero poniendo a Deyanira en el lugar de Megara y haciendo que el asesino sea Hera en vez de un Hércules enloquecido por la esposa de Zeus como castigo a su desobediencia (otro tema de los telefilms que esta temporada resuelve más mal que bien es el matrimonio de Iolaus). En esta 1º temporada, corta, sólo 13 episodios, sólo hay uno bueno: "El orgullo precederá a la pelea" (la frase a la que cita es griega). Un episodio que trata excelentemente, dentro de los parámetros y las potencialidades de la serie, uno de los temas fundamentales de los griegos, la hybris. Un concepto cósmico que no tiene traducción directa en castellano, por eso los veréis en los libros traducido de diferentes formas, aunque arrogancia se le acerca bastante. Para los griegos la arrogancia provocaba la tragedia porque empujaba al arrogante a intentar abarcar más de lo que podía de tal modo que siempre acababa peor de lo que estaba antes, generalmente muerto. La arrogancia hacía olvidar los límites de cada uno, conocimiento que la sabiduría griega consideraba básico para poder sobrevivir en un mundo tan duro e inestable como el Antiguo. El episodio, que de paso introduce en la serie a Némesis, el ser divino, femenino y no olímpico que se dedicaba a castigar la arrogancia con la muerte, trata de forma muy pop y moderna un tema esencial del pensamiento griego antiguo y de paso explica como un héroe como Iolaus soporta ser el sidekick de Hércules, más alto, más guapo, más fuerte, más famoso, más suertudo, más bondadoso, más divino y más reflexivo que él. Episodios decentes son el "El camino a Calidonia" (donde unos héroes griegos predecesores de Hércules se las vieron con un enorme jabalí), "El festival de Dioniso" y "Los muertos desaparecidos". El 1º defiende bien su tono fantástico y recrea a los pájaros del lago de Estinfalía, el 2º mezcla bien las conspiraciones con los dioses y el 3º, aunque demasiado ambicioso para la serie, tiene un argumento original. El resto de los episodios, donde salen un cíclope que remite a los de la Odisea (es decir, a gigantes antropófagos y no a los gigantes artesanos del metal que forjaron los rayos), una versión de la famosa boda de Piritoo e Hipodamía que acabó en una pelea entre lapitas y centauros, inmortalizada por Fidias en las metopas del Partenón hoy en Londres, y Atalanta, la única heroína de acción griega aquí convertida en una herrera protectora de la chavalería de su aldea, son malos pero entretenidos. 

Hay que mencionar que está temporada dio lugar a Xena. Como con los telefilms, extraña que los episodios en que sale diesen lugar a una serie pues son malillos, casi los más flojos de la temporada, y L. Lawless se pasó de intensa. Por otro lado, pretendía ser un personaje complejo y eso es increíble en series cutres y convencionales. Lo más extraño para mi es ver como a medida que progresa la serie la actriz se hacía más robusta. La 1º vez que se la ve en es en el telefilm de las amazonas. Ahí destaca por sus ojos azules y la energía que transmite a su personaje, luego vuelve aparecer interpretando a una pueblerina marginal amante de los centauros y podemos ver que ha ganado peso y, finalmente, la encontramos bastante jamona, aunque sus ojos azules siguen siendo igual de fulgurantes, interpretando a Xena. En más o menos un año la tía cambia mucho.

En fin, el comienzo de Hércules: sus viajes legendarios no ofrece mucho aunque muestra que hay mimbres para hacer algo estimable. Tampoco se puede decir que sea prometedor aunque la mitología griega, incluso cuando no se toma con seriedad, siempre tiene mucho potencial y el ambicioso final de la 1º temporada, un doble capítulo, aunque fallido comunica que los creadores de la serie están motivados. No obstante a lo dicho, este comienzo es mejor que muchas 1º temporadas de series de aventuras familiares y convencionales de la época. Así, ni los telefilms ni la 1º temporada indican lo divertida que va a llegar a ser la serie. Lo mejor está por venir: Afrodita, Autolicus, el Soberano, Calista...

Temporada 2

18.2.14

Critiquita 405: Infinito, J. Hickman et al., Marvel-Panini 2013-2014


Infinito es muchas cosas así que no sé muy bien por donde empezar. Quizás por encima de todo para un aficionado es la prueba de la decadencia de la política editorial de Marvel de la última década. Los megacrossovers, ahora eventos, han ido abreviándose, empequeñeciéndose y haciéndose menos influyentes de un tiempo para acá de modo que este sólo se puede considerar un crossover que, además, sólo tendrá incidencia en la pequeña parcela de Hickman, que es nada. Cuando se vaya de los Vengadores no quedará nada de la misma forma que nada queda de su cacareada etapa en los 4F hoy totalmente olvidada, como el resto de obras marvelitas del guionista. Esto está bien porque todos los megacrossovers han sido malos y no han dejado huella de tal modo que tener que soportarlos anualmente a pesar de que todas las cartas estaban sobre la mesa era un coñazo. Sin embargo, también es algo triste porque Infinito es el más decente de todos, en eso se ha notao la ausencia de Bendis, y el más denso de todos. 4 tramas maneja, la de los creadrores, la de las Tierras, la de Thanos y la de los inhumanos, de las cuales sólo la última continuará lejos de las garras de Hickman.

La sensación que queda tras leer este evento es que es la forma de que la etapa de Hickman no sea muy larga en el tiempo, además de ser el típico truco editorial para subir ventas coyunturalmente. Parece que a la editorial le ha hecho gracia que el tipo guionice de 50 en 50 episodios pero, como ha demostrado sus 4F, eso no es bueno editorialmente puesto que la gente no aguanta más de 2 años detrás de una historia. Así pues Infinito huele a una forma de acelerar la etapa de Hickman, que además de ser largas diacrónicamente lo son subjetivamente puesto que el tipo guioniza lento y sosote. Sus episodios no son muy animados. De este modo durante unos meses hemos tenido 3 títulos de Los Vengadores al mes. Esto, una vez leído el evento, parece que es lo principal puesto que no es una historia extra. Si lo hubieran publicado en la serie como un arco argumental más ninguno habríamos pensado que nos habían colado un evento o habríamos suspirado insatisfechos: esto daba pa evento.

Una vez dicho esto hay que decir que la cosa sólo es buena si lo comparamos con lo anterior. Hickman es mejor narrador que Bendis de modo que el desarrollo de Infinito es mucho más sólido, coherente y orgánico. Todo está bien planificado y su calidad es regular, aunque qué pasa con el cliffhanger del nº 21 EE.UU? También es un guionista mucho más creativo de modo que se inventa cosas, la base de Infinito  son creaciones de Hickman, y eso también suma. Bendis jamás ha parido nada para Marvel. Todo lo suyo son regurgitaciones o distorsiones. Así pues, Infinito es un evento más agradable e interesante que cualquiera del calvete. Sin embargo, no está exento de los típicos fallos de los eventos editoriales y tampoco es una emocionante o grata lectura.

Para empezar es más de lo mismo. Tiene la misma estructura que los eventos cósmicos anteriores de tal modo que su lee como un trámite. Todo nos suena y sabemos cómo va a terminar. En ese sentido poco hacen las ideas "originales" de Hickman. Simplemente son nuevos actores para los mismos viejos papeles. Otra gran carencia, aunque esto es consustancial a ese guionista, es una historia tan coral y encarrilada que los personajes son más unos fantasmas espectadores que otra cosa. Sólo el Capi y en menor medida Capitana Marvel, Thor, Pórtico, Viuda Negra, Rayo Negro y Gladiador destacan del fondo gris y confuso. También, aunque Hickman es más serio y listo que Bendis, hay cosas que chirrían mucho. Por ejemplo, cómo una estación humana puede suponer un desafío a un ataque conjunto de las flotas de los imperios galácticos? Cómo milenios de experiencia en el viaje estelar y en el combate espacial pueden ser desafiados por la tecnociencia humana, aunque sea la de Marvel? Y lo de Thor? Menudo insulto a la inteligencia! El tío llega al planeta y le piden que se desarme cosa que hace lanzando su martillo al Espacio. En serio? Sus enemigos, que son los creadores de la Vida, no saben nada sobre el dios marvelita? Tu pides que alguien se desarme y este lo hace mandando su arma a tomar por culo y no sospechas nada? Leer como lo celebra Clemente es comprobar de nuevo que el perfil del marvelita de pro es alguien capaz de hacerse el tonto y conformarse con lo que sea. Por último está la exageración. Cómo la Tierra puede tener tanto peso entre imperios galácticos milenarios? Cómo pueden soportar estos 3 invasiones consecutivas en breve tiempo que destruyen planetas y asesinan a billones? Cómo no se deshacen? Si nos ponemos serios el crack económico sería tan brutal que las administraciones imperiales se irían a la mierda pues no tendrían ni el dinero necesario para mantenerse y funcionar ni la capacidad para aplicar sus decisiones. Por otro lado, quizás sea esto la explicación de que la Tierra marvelita sea un poderoso poder espacial en un futuro no muy lejano. Mientras esta pierde pocos o ninguno de sus habitantes en las invasiones galácticas, los demás se despueblan hasta desaparecer. Así pues, la previsibilidad, la ausencia de novedad y las tontás anulan lo bueno de Infinito, que no era mucho. Por tanto este queda como una cosa que ya mismo está cayendo en el olvido.

Esta vibrante composición jamás la había visto.

Yo estoy dividido con las creaciones de Hickman. Por un lado creo que es loable que el tipo trate de enriquecer el Universo Marvel con nuevas cosas, inspiradas en DC y en especial a lo hecho allí por Morrison y aprovechando ideas de DnA, pero por otro lado no veo que lo haga bien. Todo su rollo de creadores, la diosa y tal chirría totalmente con todo lo cómico establecido durante décadas. Cómo encajan en todo esto, por ejemplo, los Amos del Tiempo? Y Eternidad e Infinito?  Dónde están los vigilantes? Es cierto que hoy somos una minoría los que lo conocemos, así que en cierto sentido Hickman viene a dotar de una estructura al cosmos marvelita que por olvido la ha perdido, pero lo más adecuado habría sido renovar lo existente o ser modesto y no pretender crear la esencia del Universo Marvel más de 50 años después de su creación. Lo mismo pasa con Thanos. El Thanos de Infinito no tiene nada que ver con el de Starlin (a quien el título del evento pretende invocar). Es uno que remite más al primigenio, aquel que era otro tirano cruel y ambicioso más, que al posterior samurái místico-filósofo (en su sentido de buscador de la sabiduría) que todos hemos aprendido a temer. Este es un personaje ermitaño, asceta, pragmático, calculador, retorcido y frío cuyo objetivo era la comprensión total del Todo, algo, por definición, inalcanzable para un ser finito de ahí que, además, fuese trágico. El de ahora es un sociópata genérico picha brava (a quién se le ha ocurrido convertirle en un marinero con un amor en que cada puerto? Quiero su cabeza) seguido por un montón de chorras típicos tan sombríos y ominosos como tontos. Quieren morir pero no se les ocurre suicidarse. Hickman no explica porque unos suicidas pelean por no morir o cuando lo hacen, como Supegiganta, se lamentan. Lo de Thano es un horrible estropicio y lo peor de Infinito aunque seamos pocos los que lo notamos. No obstante, esto último tiene explicación. Bueno, Creo que he hallado la explicación. La historia de la etapa de Hickman exige un heraldo del Fin de Todo. Un papel que no puede encarnar ningún personaje importante del Universo Marvel pues morirá (probablemente a manos del propio Thanos). Así pues, de dónde sacarlo? De Thanos. 1º y principal porque ha sido elegido como el villano de la inminente peli de los Vengatas y 2º porque todo viejo aficionado sabe que es el más temible y sobrecogedor villano de Marvel. Así pues, se le da un hijo (al que persigue no como Herodes, como dice Hickman, sino como el rey Arturo ya que este último, en la versión canónica de Malory, es infanticida porque quiere matar a su propio vástago, cosa que no era intención del rey israelita). Un nuevo personaje que puede beneficiarse del prestigio y la popularidad de Thanos sin ser él, cosa que condiciona mucho pues como personaje cinematográfico que es escapa al control de Hickman y como personaje antiguo que es tiene una entidad que dificulta hacer con él lo que sea. Creo que a esto se debe la banalización del personaje de Thanos ya antes de Infinito.

Pero aquí no ha jugado solo Hickman. Le han acompañado unos dibujantes que no han hecho nada por animar una historia convencional y fría. Una narración de lo más aburrida y un dibujo gastado es lo que han hecho. No han ejercido de artistas sino de funcionarios u obreros de cadena de montaje. Lo que han hecho es una colección de viñetas consistentes en un contrapicado de una figura con un montón de puños alzados en su parte inferior, repetir hasta la saciedad la gastada ya foto de la bandera de Okinawa o aburrirnos con un montón de viñetas con bustos mirando hacia arriba. De todos modos se venía venir. Ninguno de los dibujantes, Cheung, Opeña, Weaver y Yu, es gran cosa. Si bien hay que honrar a este último porque a él pertenece el único destello artístico del evento, la pelea contra Enano Negro casi al final. Son trabajadores y correctos o monos pero carecen de genio, de chispa y de imaginación. Todo lo que han hecho esta archihecho desde hace tiempo. Si bien es cierto que un dibujante no puede innovar mucho un guión superconvencional como es el de Infinito. Pero vamos, en mi opinión los dibujantes están peor que Hickman.

La edición de Panini no ha estado bien. Por una vez lo pertinente era mezclar. La serie salvo en su final se lee del siguiente modo: un nº de Infinito, un nº de Los Vengadores. Por eso Panini tenía que haberlos editado mezclados. Nadie habría protestado porque son capítulos de una misma historia. No son un crossover. Todo lo demás comics que llevan la palabra Infinito en su portada son lectura prescindible. Incluso los Nuevos Vengadores, excepto el nº 35 Es/11 EE.UU., que es clave para entender la macrohistoria del vanidoso de Hickman. Aunque no sé si alguien pillaría la línea argumental de las las Tierras sin haber leído esta cole. Para eso basta con el leer su nº 2 y su nº 5 EE.UU.

Así pues, Infinito es un muy rutinario y soso. Sólo mejora al final, pero no como relato sino porque da información para intuir la historia que Hickman pretende construir en su etapa que, aunque poco original, es interesante. Sobre todo porque en el mainstream historias tan complejas y tan de Ciencia Ficción son rarísimas. Lo que pretende Hickman, parece, es explotar todo los conceptos de ese género que en Marvel llevan mucho tiempo dormidos, sobre todo desde que Bendis desembarcó con su noir, su costumbrismo y sus historias de barrio hace ya una década o así. Esto es lo que me ha animado a seguir con Hickman. En medio de Infinito estaba decidido a dejar Los Vengadores en cuanto terminase, pero el final ha conseguido mantenerme unos meses más. No espero que Hickman haga algo legendario ni bueno, lo industrial está genéticamente impedido para ello, pero me parece que será interesante y diferente. De todos modos mi cheque en blanco es de una cuenta que tiene pocos fondos. 

13.2.14

Critiquita 404: Los Vengadores: Disolución y Renacimiento, W. Simonson et al., Marvel-Panini 2013


Este Marvel Gold culmina la larguísima etapa Stern. Lo hace Simonson porque aquel guionista no aceptó las órdenes de la editorial referentes a como debía terminar ya que deshacían de forma despreciativa su trabajo. Vistas con perspectiva no resultan acertados los deseos de Gruenwald pues básicamente consistió en joder a los miembros femeninos. A Marrina la volvió a convertir en un monstruo para poder cargársela, a la entonces Capitana Marvel, la niña mimada de Stern, la ninguneó de forma injusta, innecesaria y sin tacto y a Hulka, a la que Stern había liberado de ser un Hulk femenino, la expulsó de forma harto discutible de los Vengatas, seguramente por eso no tardó en volver. Todo para traer al matrimonio Richards, que tengo entendido que no se quedó mucho, que no pegan en el supergrupo principal de Marvel, recrear al Olvidado dotándole de un uniforme rancio y ridículo ya entonces y volver a traer al Capi porque necesitaba relanzamiento.


Simonson aceptó guionizar teledirigido pero no creo que eso sea la razón de su mal trabajo puesto que después de Thor nunca ha superado la mediocridad como guionista. Una pena porque a estos nº los tenía ganas porque no los había leído a pesar de que cuentan cosas que me interesaban mucho, como lo de Marrina. No sospeché que la cosa fuese floja. Empieza bien. El tríptico dedicado a Marrina me parece solvente. Convencional pero bien conducido por Simonson que supo transmitir la tensión de los Vengatas por tener que eliminar a su antigua compañera convertida en un monstruo terrible (aunque las razones de porque fracasan los intentos de reconvertirla son bastante arbitrarios). La cosa sigue por la vía de lo decente y lo solvente en el comienzo de la historia de los Kangs. Simonson maneja bien la manipulación mental al doctor Druida y hace al argumento interesante pero todo se tuerce al darle al relato una conclusión muy mala en el que además no conviene pensar mucho. El confuso, desacertado (no se puede poner a Kang en los bajos de un vehículo como si fuese un inmigrante africano) y simple final no está a la altura de las expectativas generadas y de una historia que consta de bastantes grapas, seguramente por ello posteriormente se le metió bastante mano. Este nº inaugura el bache del tomo. El anual de La Guerra de la Evolución, aunque está bien llevado y tiene un argumento interesante, resulta bastante tonto y vulgar, claramente Simonson estaba con el piloto autómatico. Parece que no le interesaba demasiado lo que le mandaban. Así, el guionista deja pasar la oportunidad de hacer un nº memorable cuando lo tenía todo. Le habían dado Vengatas prescindibles para matar y los elementos para un gran final. La cosa continúa y termina con 3 cruces con Inferno, un megacrossover de la época surgido del área mutante. Comienza bien con un nº cómico y desenfadado protagonizado por Jarvis, nada del otro mundo y muy convencional pero entretenido. Le sigue un nº horrible por lo tonto y poco imaginativo que es y termina con el final de Inferno, el nº 300 de la cole, que empieza bien pero por falta de alma y de interés termina de forma simplona y con un sentido del humor muy tonto, seguramente síntoma de que Simonson se tomaba ya lo editorial a pitorreo (esto se ve más claro en sus 4F, la cole que poco después comenzó a guionizar sin mejor fortuna en mi opinión).

Es una pena lo poco que se esforzó Simonson porque dibujaba sus guiones una de las mejores versiones de J. Buscema que ha habido. Este dibujante estaba aquí motivado y sus dibujos recibieron un gran entintado por parte de T. Palmer, que los dota de aspereza y realismo haciéndolos así más expresivos y menos convencionales. Con todo J. Buscema, como siempre, no disimula que los superhéroes (y la Fantasía en general) no es lo suyo. Es un dibujante sin imaginación por lo que sus monstruos, su tecnología, sus arquitecturas fantasiosas y sus espacios extraños a lo Ditko resultan pobretones así que lo que se gana con las figuras se pierde en los fondos. Por eso su mejor nº es el de Jarvis, ahí sólo hay escenarios reales, si bien Simonson no tuvo piedad y le hizo dibujar un androide. El anual lo hizo M. Brigth que hizo un trabajo torpe y sin personalidad por lo que no calienta el frío y desolado trabajo de Simonson. Por tanto, con toda justicia, hoy es un dibujante desconocido.

Así pues, una gran pena pues este tomo es muy gordo (caro). J. Buscema y T. Palmer merecían no haber sido desaprovechados, lo mismo los argumentos. Pero no todo es culpa de Simonson, quien, por otro lado, tiene derecho a tener un mal día (aunque en su caso es eterno), pues Gruenwald, aunque estuvo perspicaz en ver que tras la etapa Stern Los Vengadores necesitaban un serio revulsivo, se equivocó en llevar el reseteo hasta sus últimas consecuencias, desbandando al grupo y destrozando a algunos personajes por el camino, y con el nivel de injerencia ya que eso provocó la dimisión del guionista. El resultado fue un recomienzo deslucido por titubeante, el guionista regular tardó en llegar y la nueva alineación surgida de un compromiso entre el editor y Simonson no interesaba sin este último. 

11.2.14

Critiquita 403: Mi amigo Dahmer, D. Backderf, Astiberri 2014


Otro de psicópatas...

Cuando os hablé de El asesino de Green River os dije que destacaba sobre todo por su originalidad. Algo parecido tengo que decir de este. Es original. Es un cómic hecho por alguien que fue un conocido de Dahmer, unos de los psicópatas más chalados que ha habido, en el instituto. Así pues estamos ante el típico cómic autobiográfico gafapasta: b&n, dibujo tosco, trauma adolescente... aunque toque un tema mainstream. O no tanto porque en verdad el cómic es la biografía, basada en los recuerdos del autor, las declaraciones del psicópata y bibliografía variada, de Dahmer en su adolescencia. Es decir, no es una historia de psicópatas en strictu sensu, si bien termina con el 1º asesinato de este.


Mi amigo Dahmer es un cómic autobiográfico pues, aunque se centre en Dahmer, en realidad es el interior del autor el que es plasmado en dibujos. La impresión que da el cómic es que Backderf lo tuvo que hacer para purgar el trauma de saber que en el instituto el psicópata lo pasó muy mal y no haber hecho nada. Parece que la obra surge del tormento de pensar que el pudo haber hecho algo por él y así haber evitado los asesinatos (y la muerte del psicópata en la cárcel) y de la contradicción entre la compasión por un pringao y el odio por un psicópata. Hay que tener en cuenta que tanto el autor como Dahmer son de una pequeña ciudad del Midwest, un pueblo donde todos se conocen y por ello estas cosas se viven como un estigma comunitario aunque los asesinatos no se produjesen allí. Así pues, en verdad el cómic es una reflexión, más emocional que profunda, sobre aquella época desde una perspectiva adulta y desde una sociedad que en 40 años ha cambiado mucho. La acción se sitúa en los 70, el psicópata fue capturado, y por tanto es cuando se supo públicamente que lo era, a principios de los 90 y el cómic es de 2012 (aunque el autor lleva con ello desde la muerte de Dahmer, casi 20 años antes). Esta mirada hacia atrás humaniza al psicópata, nos cuenta que vivía en una casa lejos de las demás en el seno de una familia rota, que era gay en una época en que eso no se podía ser, que era un paria en el instituto, que por todo eso iba siempre borracho pero ningún adulto hizo nada, ni padres, ni profesores, ni servicios sociales, y que nunca consiguió intimar con alguien porque era reservado y porque al ser un raro nadie quiso, ni siquiera el autor y sus amigos que eran los únicos no freaks que hablaban con él en el insti, ser amigo suyo. Así pues Backderf desmiente que Dahmer fuese el típico psicópata frío e inteligente, en eso el autor hace un favor a su antiguo compañero pues hace imposible odiarle. Sin embargo, aunque el resultado final es el retrato de un adolescente inofensivo y torturado, el objetivo no es justificar de algún modo sus asesinatos. Este es el nudo gordiano que el cómic debía cortar. Backderf no puede odiar al patético chaval que conoció pero tampoco puede perdonarle/justificarle. A mi juicio el cómic no corta el nudo gordiano a pesar de que sin duda ha servido a su autor para comprender mejor al psicópata y su situación desencadenante o formativa. Así, al no tener conclusión, Mi amigo Dahmer queda en exposición de hechos, un cuadro que dice mucho más de lo duro que puede ser vivir en una smalltown que de la psicopatía.

La opción de Backderf para dibujar su trauma es el estilo underground de la época. Un estilo tosco, grotesco y expresionista limpio y eficiente. A mi no me parece lo más acertado aunque este tipo de historias son muy complicadas de dibujar. Optar por el realismo, que sería lo suyo, es muy duro pero optar por la caricatura, por la distancia, por la deformación, no creo que sea en este caso lo adecuado ya que es contradictorio con lo que se nos está contando. Es como si viésemos un documental pero con dibujos animados en vez de imágenes reales. Algo no encaja. Además, la historia es ya de por sí rara como para necesitar un dibujo que enfatice aún más que Dahmer era un bicho muy raro y que su entorno estaba bastante desquiciado. En ese sentido el estilo dispara en el pie a un cómic que quiere humanizar sin disculpar. No obstante tienen una innegable personalidad y eso siempre es bueno. Por otro lado, el objetivo del cómic es purgar el interior no ofrecer una obra racional, pensada y planificada.

Así pues, tenemos que Mi amigo Dahmer es un cómic singular tanto porque es un cómic de psicópatas sin psicópatas como porque es de alguien que trató a un psicópata antes de serlo. Es interesante y contribuye a dejar claro que la psicopatía es un tema complejo que no se puede reducir a unas pocas categorías claras y sencillas. Por lo que, como siempre, la ficción banalizando y convencionalizando un tema serio hace más mal que bien. La obra no tiene mucho más porque su autor no consigue elaborar un discurso que vaya más de lo personal, pero sí tiene el toque escalofriante que este tipo de historias debe tener: aunque el psicópata sea un tipo verdaderamente raro es indetectable. Aunque estuvo activo 5 años y hacía de todo a los cadáveres en su apartamento fue capturado por su culpa. Nadie vio nada, ni sospecho nada. Es tal nuestro ensimismamiento y desprecio por los demás que aunque tengamos a un psicópata de lo más llamativo en la puerta de al lado no lo vemos.

8.2.14

Adelantando por la derecha: The Squadron Supreme: Death of a Universe, M. Gruenwald y P. Ryan, Marvel 1989


Viendo que Panini no está por la labor de editar por aquí este cómic, de lo poco que hay inédito en España del Escuadrón Supremo, al final me he decidido a comprarlo. Sorprendentemente baratísimo a pesar de estar a punto de cumplir los 25, pero lamentablemente caro de importar. Curiosamente hice algo así hace unos pocos años y Panini se ha decidido a editarlo a finales de este año. Por tanto, vayan con cuidado porque igual estamos ante el aleteo de una mariposa...


Death of a Universe continua la maxiserie del Escuadrón Supremo, de lo mejor que Marvel ha publicado jamás, casi donde está acabó. Una semana después de los sobrecogedores acontecimientos que se contaron allí, Gruenwald retomó las riendas de los destinos de la versión Marvel de los principales superhéroes de DC, su competencia. Lo hizo en forma de Novela Gráfica en un momento en que esa línea de publicación estaba en total decadencia. Marvel pronto olvidó que se trataba de ofrecer grandes historias, que no tenían porque ser de superhéroes, con un gran dibujo así que pasó a publicar historias especiales pero rutinarias de sus personajes de toda la vida. Así pues, no sorprende que esta "novela gráfica" sea una gran mediocridad.

Gruenwald no fue un gran guionista. Sabía armar bien la narración, conocía muy bien el Multiverso Marvel, era ambicioso y era editor (o sea, podía ir más lejos en sus historias que un guionista asalariado) pero era acartonado y rancio. Esto le convirtió en un guionista one hit wonder. Creó una de las mejores obras de Marvel pero el resto de su producción es absolutamente mediocre. Así pues, Death of a Universe no tenía escapatoria. El argumento es típico del género superheroico: una amenaza ominosa cósmica amenaza con cargarse todo. Quizás por eso Gruenwald decidió que todo se resolviese en 12 horas. La particularidad de este cómic es que de nuevo el guionista-editor forzó al Escuadrón Supremo. Le volvió a poner ante una situación límite en la que vuelven a fracasar porque están condenados de antemano. Con Gruenwald el Escuadrón Supremo no puede jamás superarse a sí mismo. Así pues, estamos ante otra derrota trágica que hace tan especial a este supergrupo. Lo malo es que la historia tarda mucho en arrancar, la mitad del cómic es un tedioso prólogo porque Gruenwald en vez de meterse en harina cuenta como están las cosas tras la tragedia ocurrida en la maxiserie, la resolución es un Deus ex machina y carece de la hondura psicológica que precisaba.

Una entidad que proviene de un oscuro Marvel Two-in-One de 1979 se va a cargar el Universo del Escuadrón Supremo en 12 horas. Sus miembros, para impedirlo tras ser advertidos por el profesor Imam, el Hechicero Supremo de su Tierra (en esta historia Hiperión remite más al Capitán Marvel que a Superman), recurren a Amenaza Suprema, el único supervillano que tienen, pues son todo músculo y nada cerebro tras los sucesos de la maxiserie. Este, con el tiempo que le brinda el Centurión Escarlata que pinta poco pero ayuda a rellenar, idea un método para resolver el problema y parte del Escuadrón Supremo sale al Espacio a conjurar la amenaza. Tras de sí dejan una Tierra que acaba de enterarse de que la tiranía superheroica ha dimitido. El viaje es un fracaso mortal pero la situación se salva porque Arcana, que había viajado disfrazada de Resplandor Lunar porque no le dejaban ir por ser madre pero la otra no quería ir, en vez de dejar su bebé en el planeta se lo ha traído y este, al resultar ser el nuevo Hechicero Supremo tras la muerte del profesor Imam momentos antes intentando hacer algo para salvar al Universo, terminando así sus 2 milenos de vida, le ofrece a la entidad, surgida de un intento fallido de un fugaz superhéroe  de la Tierra Marvel principal (creado por Mantlo) por recuperar sus poderes, un intercambio de lugares. Este naturalmente acepta y la entidad, ahora un bebé humano cósmico, se retira al lugar de donde vino a devolver todo lo que ha destruido, así pues no se entiende bien porque deja las cosas como están, y el otro se convierte en Hechidero Supremo de la Tierra del Escuadrón Supremo. Rechazada la amenaza, regresan. Descubrirán en Quasar 13 EE.UU. que han pasado al Universo Marvel principal (aunque no se sabe como el Hechicero Supremo no está entre ellos). No supimos de la Tierra del Escuadrón Supremo hasta mucho después y no sé si se sabe algo más desde entonces.


Por tanto, una historia bastante chorra que oscurece la furia asesina de Gruenwald, el tono adulto del cómic (hay gore y los personajes son sexuales, incluso tiene la seguramente única viñeta a color editada por Marvel de un desnudo femenino) y ciertos momentos introspectivos que transmiten la desolación ante el fracaso y la propia inutilidad. El dibujo de P. Ryan no ayuda en nada y perjudica en mucho. Su dibujo realista tosco y pobre y su narrativa sosa y convencional le dan a esta historia un aire de torpe funcionalidad bastante repelente. Así pues, decepción total.

5.2.14

Los superhéroes son unos terroristas!


El denominador común del mensaje bíblico convierte en muchos aspectos a las corrientes evangélicas del protestantismo en algo más próximo al judaísmo que al catolicismo. El punto clave de la coincidencia es la noción de "pueblo elegido", a partir de la cual resulta justificado el ejercicio de la violencia contra aquellos que se oponen al grupo humano favorito de Dios. En principio, dado que esa profesión de fe se encuentra asociada a una superioridad en el plano de los recursos, el terrorismo no suele ocupar un lugar destacado dentro del repertorio de formas de acción. Pero hay excepciones cuando este colectivo privilegiado siente la amenaza de aquellos a quienes considera inferiores. Asume entonces el carácter de un terrorismo de vigilantes [que pretende la  preservación del orden establecido]: ejemplo, Ku Klux Klan y tantos otros grupos que tras sus huellas han tratado de preservar a sangre y fuego la supremacía blanca en los Estados Unidos. 
A. Elorza, M. Ballester y E. Borreguero: "Terrorismo y religión" en A. Blanco, R. del Águila y J. M. Sabucedo eds.: Madrid 11-M. Un análisis del mal y sus consecuencia. Editorial Trotta, Madrid 2005.

Contexto: el párrafo que he citado es el último del apartado o sección dedicado al judaísmo de un capítulo sobre la violencia religiosa de las religiones de carácter monoteísta: judaísmo, cristianismo, islamismo y budismo (esta última tiene la particularidad de ser una religión sin dios pero algunas de sus variantes han divinizado a Buda). El capítulo trata de establecer hasta que punto sus textos sagrados fomentan la violencia religiosa. La conclusión que llega en el caso del judaísmo es que los textos judaícos promueven la violencia cuando el pacto que los judíos creen que han sellado con su dios, para ellos el único, por el que Israel es para los israelitas se ve afectado. Así, ven legítimo el uso de la violencia cuando su dominio sobre esa región se ve amenazado. Esta no ha excluido nunca el terrorismo pues el dios judío no reconoce ningún derecho a los que no ha elegido: pero de las ciudades de estos pueblos que Jehová tu dios te da por heredad, ninguna persona dejarás con vida (Dt. 20: 16; negrita mía por supuesto). Así, los judíos practicaron el terrorismo cuando se disputaban con los cananeos la región de Israel (Josué, Deuteronomio), la variante insurgente contra los griegos (Macabeos), romanos (sicario es la palabra con la que estos dominaban a los terroristas judíos porque utilizaban la sica, una daga de la zona) y los ingleses cuando estos eran los que dominaban Israel y la variante estatal contra los palestinos cuando sienten que amenazan seriamente su dominio sobre el país. Esta razón, que no sólo legitima la violencia sino que la hace necesaria, es, para los autores del capítulo, la que genera la violencia de los grupos de supremacía blanca estadounidense, que en general tienen la condición de ser ultracristianos. No creo que sea algo personal el ver que también es la que hay tras la "violencia" superheroica en un nivel básico o primigenio.

Para empezar esto no parece descabellado ya que muchos de los autores primigenios de superhéroes fueron judíos, los primeros, los creadores de Superman. Aunque yo nunca he visto una relación directa entre el judaísmo y el superheroísmo pues esos autores estaban perfectamente integrados en la sociedad estadounidense. Así, creo que no resulta pertinente establecer que el superhéroe nace del judaísmo ya que la cultura estadounidense es veterotestamentaria. Que el superhéroe no es algo judío sino estadounidense lo prueba el que este triunfó. Si hubiera sido judío hubiera sido un producto marginal. Por otro lado, la cultura occidental está íntimamente ligada a los héroes con poderes gracias a los griegos (el Capitán Marvel, uno de los superhéroes más famosos de la 1º ola, tenía la sabiduría de Salomón pero la fuerza de Hércules, la resistencia de Atlas, el poder de Zeus, la valentía de Aquiles y la velocidad de Mercurio, si bien su creador no era judío aunque era hijo de predicador). Por tanto, defender que los superhéroes son un producto judío es algo totalmente infundado, es como decir que el cine estadounidense fue inventado por los judíos porque muchos de los primigenios productores de Hollywood lo eran. No obstante, no hay que ignorar que estos primigenios creadores, aunque integrados en su Estado, crecieron en una época en que la sociedad estadounidense era abiertamente antisemita (sobre todo su sector católico, no es casual que este sea el que se dedicó a perseguir al cine de Hollywood) así que debieron sentir más que otros la necesidad de gente que los defendiese, personas que no vendrían del Estado. De ahí, además de por la cultural suspicacia con la que se ve en EE.UU. al susodicho, que el superhéroe sea un héroe popular. Es decir, que surge del pueblo para resolver los problemas del pueblo ya que la élite no lo hace.

Establecido la base cultural, ya mencionada en el párrafo citado, sólo hay que ver que el terrorismo, es decir, el uso de la violencia para intimidar, es algo deliberado en los superhéroes (en términos generales por supuesto). El ejemplo más paradigmático es Batman. Lo que B. Wayne pretende con su disfraz, su eficiencia, su dureza y su nocturnidad es aterrorizar al delincuente, el cual es supersticioso y cobarde, es decir, inferior en lo moral y en lo viril. Batman también nos lleva a ver que muchos superhéroes son ricos (Iron Man, Avispa, los Richards...) mientras que muchos supervillanos son pobres, que muchos superhéroes son estadounidenses mientras que muchos supervillanos son extranjeros, seguro que son más numerosos que los superhéroes extranjeros, (Cráneo Rojo, Armim Zola, Ra´s al Ghul, desde luego este nombre no parece que viajaba en el Mayflower), aristócratas (barón Zemo, barón von Stucker, conde Nefaria... todos ellos extranjeros!), monarcas (dr. Muerte, Namor... además extranjeros!!) o de otras razas o especies (Mandarín, Hombre Radiactivo, skrulls, krees... también extranjeros!!!). O sea, gente que amenaza el status quo: la sociedad estadounidense tal y como está en el momento de publicación del cómic, aunque, evidentemente, hay excepciones como Aquaman, rey extranjero, o Superman y Estela Plateada, ambos de otras especies si bien perfectamente caucásicos (aunque la que montaron los ultraconservadores de EE.UU. cuando Superman "decidió" renunciar a su ciudadanía estadounidense). Por otro lado, el que tardarán en surgir superhéroes femeninos y negros hechos y derechos es evidente que fue porque al principio se les veía como inferiores, es decir, débiles. Naturalmente sin despreciar el hecho de que en un principio los superhéroes era un producto dirigido a niños blancos. 

Así pues parece que, ya que es necesario un análisis en profundidad, el superheroísmo no viene del imperialismo como siempre se ha dicho, aunque es innegable que en momentos puntuales lo ha defendido, por otro lado algo que no tiene mucho sentido ya que este se proyecta hacia el exterior y aquel fundamentalmente se proyecta al interior, sino de la idea de que el orden social de  EE.UU. es sagrado. Así pues el superhéroe, igual que Josué o los Macabeos, está autorizado a utilizar el terrorismo para defenderlo. Por tanto, no es casualidad que los superhéroes, como los terroristas, lleven máscaras, sean clandestinos, administren "justicia" unilateralmente sin estar legitimados para ello, empleen la violencia, sirvan a una ideología, defiendan a los "oprimidos"...
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