31.1.14

Critiquita 401: From Hell, A. Moore y E. Campbell, Planeta DeAgostini 2003


En su momento traté de leer este cómic. No pude pasar de la mitad. Aburrido. Hace poco terminé uno de mis regalos de cumpleaños, Nueva cultura del Apocalipsis (mucho más interesante e impactante que novelas-soma como Juego de tronos) y me dije: coño, pero si esto es From Hell (recientemente reeditado). Así que decidí retomar el cómic de Moore y Campbell. Ya inmerso en su lectura descubro que Moore leyó la revisión de Cultura del Apocalipsis (edición revisada y extendida de la de 1988 publicada en 1990). Por tanto, confirmo que las chaladuras paranoicoesotéricas de J. Shelby Downard, un loco, me parece que sin diagnosticar, inteligente y culto del profundo Sur, la cuna de la conspiparanoia, que también son una de las principales fuentes de inspiración para Los Invisibles de Morrison, sirvieron para dar forma a From Hell, cómic que empezó a idear Moore en 1988 pero que hasta el año siguiente no fue algo publicable. Si bien su historia "Revelaciones" para La Cosa del Pantano (nº 46 vol. 2 EE.UU.) escrita en el umbral de 1986 demuestra que ya conocía las teorías mágicas que son los cimientos de las locuras de Shelby. Desconozco si a través de algún opúsculo del loco norteamericano o por libros sobre la magia.

Al principio parece que Moore desarrolla en Cómic una teoría conspiparanoica, el inglés siempre ha sido sensible a este tipo de literatura como demuestra Watchmen, elaborada a partir de otras sobre Jack el Destripador. Acaso hay algo más conspiparanoico que decir que esos asesinatos fueron ordenados por la reina Victoria personalmente? Esto hace que la historia sea árida y plúmbea. A la rendición de la narración a la exposición de datos hay que sumar las típicas tonterías conspiparanoicas. Por ejemplo el capítulo 4 de la obra, dedicado a explicar el plan que hay tras esos asesinatos que es puro Downard (este episodio fue publicado en 1991), es el típico razonamiento conspiparanoico que acaba en tontería por manejar datos históricos y mitológicos desde la ignorancia y meter en ello a las versiones conspiparanoicas de sociedades secretas, como siempre los masones, como si no pudiese nadie conspirar sin pertenecer a una, y ponerle a todo fines mágicos. Otro ejemplo es que la reina Victoria encarga a su médico personal el acabar con las putas. En serio? Pero si tenía a soldados, policías y agentes secretos para hacer algo así. Gente que además no necesitaría más que la orden para matar. Por otro lado, estamos en el siglo XIX, en uno de los barrios más pobres de Occidente, las elegidas son 5 entre las 1200 putas baratas de Whitechapel que a nadie importan que se calcula que ejercían. O sea, hubiera sido súper fácil eliminarlas sin que nadie se hubiera dado cuenta y sin que nadie las hubiera echado de menos. Difícilmente se puede ser más anónimas que ellas. La cosa se riza al final. Los mismos que ordenan asesinar a unas putas para callarlas sin importarles que se haga de forma tan notoria que sale en todos los periódicos occidentales, deciden no matar al asesino sino fingir su muerte y meterle en un manicomio para que la verdad nunca se sepa. En serio? Pero poco a poco uno acaba descubriendo que la teoría conspiparanoica de Moore es una excusa para hablar de sus temas: la violencia del Hombre sobre la Mujer, la violencia del rico sobre el pobre, la Magia y el poder de la Ficción, cosas que son más interesantes que una teoría conspiparanoica disparatada. Lo que motivó al inglés a elegir Jack el Destripador fue que reúne todos esos temas de una forma muy atractiva. Por otro lado no hay que olvidar que el psicópata es algo que le interesa bastante. Al menos desde su historia "El Hombre del Saco" para La Cosa del Pantano (nº 44 EE.UU.) escrita a finales de 1985 los asesinos en serie aparecen en su obra. Sin embargo, no consigue hacer entretenida su relato debido a que su exceso de erudición y de documentación, el lector no es un estudioso del tema por lo que no necesita tantos datos, lastran bastante la narración, sobre todo porque son innecesarios para los objetivos de la obra.


Campbell es el encargado de plasmar en papel las ambiciosas intenciones de Moore. Lo hace bastante bien asumiendo la narrativa del guionista, la de From Hell es la de Watchmen pero menos rígida y simétrica, añadiendo más erudición y aportando un estilo tosco y expresionista en b&n donde la raya domina la mancha. Es un estilo feo y duro pero que funciona debido a que su dureza encaja perfectamente con la crudeza de la historia y comunica bien. Un estilo convencional hubiera vulgarizado la historia, y la de Jack es de todo menos eso, y un estilo más académico hubiera chocado con la crueldad y la sordidez de la historia. La elección de Campbell, o la de Moore eligiendo a este, es acertada del mismo modo que lo es la de Spiegelman para su Maus. Un estilo realista hubiera hecho difícil leer una historia en la que lo peor del ser humano es el protagonista. 

Así pues, From Hell es un cómic expresionista bastante tostón aunque tiene momentos notables. El capítulo 4, como toda teoría conspiparanoica, es sorprendente y entretenida, los capítulos 10 y 14 son sobresalientes y el apéndice II es una reflexión muy lúcida que además da la clave para entender la obra. Sin embargo, es una obra de Moore. Lo cual quiere decir que es interesante y se aprenden bastantes cosas que, como se suele decir, no vienen en los libros. Además, es una pieza clave para entender la obra del inglés. Le llevó casi 10 años terminarla, la idea la tuvo en 1988 y la última parte se editó en 1996, así que muchas cosas pasaron en su vida mientras la escribía. Lo demuestra que tomó la decisión de hacerse mago durante ese período. Además, una investigación tan profunda y exhaustiva a la fuerza tuvo que transformarle ya que eso pasa cuando alguien gana conocimiento. Este cómic es clave en la obra de Moore porque es el paso más grande que el inglés ha dado en la investigación que es la obra de su vida: la historia de la Edad Contemporánea a través de su ficción. A Moore, seguramente para poder entender por qué a él le tocó ser pobre, siempre le ha obsesionado entender por qué las cosas son como son y a eso ha consagrado su vida y, como cualquier investigador, comunica sus hallazgos. En ese sentido creo que su Liga de los Hombres Extraordinarios es la continuación de From Hell no solo cronológicamente. Las conclusiones que sacó Moore de su intenso y completo trabajo de investigación sobre Jack las desarrolla en esa saga. Lo importante [son] nuestras mentes y como bailan. Jack refleja nuestras histerias. Es un receptáculo sin rostro de cada nuevo pánico social (o sea, es un mito). Esto es LHE. Un estudio de la relación entre la realidad y su ficción, de como se afectan entre sí, de como es la Ficción, como muy bien sabe Moore porque viene desde abajo, lo que al final cuenta pues nadie lee Historia y siempre esta es subjetiva e interesada (la escriben los vencedores o los resentidos), es decir, es ficción. Lo decisivo en la vida es lo que uno piensa. Por tanto, el autor de Ficción ha de crear responsablemente pues influye en las mentes, algo que él ha podido comprobar con su propia obra. Por eso, a través de su alter ego Próspero, que sin duda nació en From Hell, Moore intenta en LHE salvar la Ficción del realismo que desde el siglo XIX la ha convertido en algo triste/grim y desagradable/gritty como la historia de las 5 putas por pobreza y machismo, Mary Ann Nichols, Annie Chapman, Elisabeth Stride, Catherine Eddowes y Marie Jane Kelly, asesinadas y más por el/los que se ocultan para siempre tras Jack.

27.1.14

CRITIQUITA 400: Beowulf, S. García y D. Rubín, Astiberri 2013


Nueva versión de la saga de Beowulf, el primer poema épico de época cristiana, que se pone a nuestra disposición. Esta vez a cargo de unos españoles, S. García y D. Rubín, que consiguen conjugar armoniosamente lo posmoderno y tradicional para recontarnos la legendaria y popular vida de Beowulf.
El cómic no está mal. Es excesivo en todos los sentidos pero al final no cruza la línea que lo convierte en una megalomanía que no va a ningún sitio. Los diálogos son escasos y sencillos pero transmiten muy bien la mentalidad guerrera de la que Beowulf es testimonio. En ese sentido, aunque no conozco el texto del poema, García es muy fiel al original, tanto que está más cerca del original pagano que de la versión cristiana, la más antigua de la saga que tenemos, aunque no deja de añadir elementos posmodernos como el humor, el distanciamiento o una profundidad psicológica mayor. Esta laconicidad del guión contrasta, evidentemente es algo hecho aposta, con la exageración del dibujo: páginas y viñetas de más porque se busca la espectacularidad por medio del tamaño y la recreación en los momentos, experimentalismo, dibujo caricaturesco (que no encaja perfectamente con el aire sombrío y rudo de las historias germánicas), gore y coloreado lisérgico, el predominio del rojo y el negro dan a la historia un pertinente tono alucinante. Por tanto, bien.

Sin embargo, el cómic queda cojo porque los autores no son más que meros portadores. Su obra es más una forma de purgar el asombro que sienten ante la brutalidad y la simplicidad del relato original que una apropiación de material ajeno para decir algo propio. Por ello esta obra es fallida pues el poema de Beowulf no es un relato para entretener sino un mito, es decir, una cosmovisión convertida en narración. Es la encarnación del ideal de instruir deleitando. En Beowulf está la religión, la moral, la esperanza, la vida y el pensamiento de una cultura. En este plano es donde fallan los autores españoles, si el poema dijo mucho a sus primeros oyentes, por eso nos ha llegado, el cómic no dice nada a sus lectores. Así, tras leerlo no contesta la pregunta, por qué yo, consumidor, he de adquirir, después de todo se trata de esto, de comprar, si no se regalaría, esta versión?
A pesar de que el trabajo de García y Rubín tiene muchos aciertos el cómic es plano. Así, da igual el excelente diseño de los monstruos, tremendamente novedosos y diferentes, algo muy difícil de hacer hoy en día donde el pasado es opresivo, y no importa el acierto en el modo de acercamiento al poema épico, a un fondo que está muy lejos de nosotros ya que no tenemos la mentalidad ni los conocimientos del público para el que este poema se escribió. Por ejemplo, el gore es algo moderno ya que, a diferencia del auditorio original, los ancestros de los vikingos, el actual no ha presenciado combates mortales a cara de perro de modo que el estilo directo y concreto del original no le diría mucho pues no despertaría ninguna imagen o sentimiento. Los mitos y leyendas se recuentan porque se pueden adaptar a cada momento, el no haberse hecho esto es la carencia de este cómic. No ofrece nada que no hubiese antes. Al no darle los autores algo de nuestra época el relato queda insípido, así que no se hace un hueco de honor entre las versiones anteriores de Beowulf de modo que la obra de García y Rubín queda en una atractiva y potente nada.

24.1.14

Critiquita 399: Los náufragos del Tiempo, P. Gillon y C. Forest, Glenat 2009-2010


Los náufragos del Tiempo es un clásico del cómic francés. Lo es por la popularidad que tuvo en su momento y porque es considerado el cenit del arte de unos de los mejores dibujantes realistas que ha visto el Cómic, P. Gillon, no por ser revolucionario, singular o una gran obra. Es así porque se creó para atraer al público adulto que pasaba del Cómic. Así pues, no se trataba de hacer un producto sofisticado formalmente o una rareza sino de ser sencillo y convencional. Como se deduce de su título es de Ciencia Ficción, la cual, como es francés, está más próxima a la Fantasía que a la anticipación pura y dura. Se ambienta 1000 años en el futuro (hoy unos pocos menos) y su protagonista es un hombre del presente de la obra (nuestro pasado) que fue hibernado para poder revertir la posible degeneración de la humanidad.

El guionista de los primeros nº es C. Forest, famoso por ser el creador de Barbarella, y eso se nota mucho. No le interesa el futuro, ni la tecnociencia, lo que le interesa es la relación entre los hombres y las mujeres desde un punto de vista masculino. Así pues, su futuro tiene muy poco de tecnológico y muy mucho de carne y sus historias son parábolas que hablan de la sociedad occidental de aquel momento, la de los 70, aunque la obra fue creada en 1964 no fue hasta 1974 que alcanzó su forma definitiva, la que con un nuevo color es la que podemos leer ahora. En aquella década Occidente estaba totalmente en crisis por la segunda ola de feminismo, la Crisis del Petróleo y la Guerra Fría. Aunque el 68 había fracasado, el cambio mental y mundial producido en los 60 era real de modo que los 70 fue una época en que Occidente tuvo que redefinirse a pesar de la resistencia conservadora, que aún continúa. Esta sensación de fin del mundo planea en la serie, el futuro al que despierta el prota es apocalíptico, aunque lo que va a tratar Forest es una historia de inspiración folletinesca pues combina la aventura de entretenimiento con un cuadrilátero amoroso. El prota se debate entre la tríada tradicional femenina: la mujer puta, la mujer impuesta por la sociedad y la mujer elegida libremente por uno, las cuales tienen la misma cara porque por lo visto para Gillon la belleza es única. Las 3 le aman a su modo y él no sabe decidirse por una de ellas pues todas le atraen de algún modo. Así, sus historias hoy en día tienen un regusto machista (agravado por el erotismo del cómic y el hecho de que todos los personajes masculinos, excepto el protagonista, son feos y todos los femeninos son jóvenes y hermosas mujeres).  


C. Forest abandonó la serie en su 4º nº por desavenencias con Gillon. El motivo es claro: ambos son creadores muy diferentes. Forest es un tipo gracioso, hedonista y fantasioso preocupado por las relaciones heterosexuales en ese momento en crisis (cómo se debe tratar a la mujer moderna?), mientras que Gillon es un tipo grave, espartano y realista interesado por los problemas sociales. Las historias que cada uno quería contar no eran conciliables. Así, C. Forest se marchó acabando con ello la considerada por los que leyeron esta serie en su época como la mejor etapa de la misma. Mi opinión es que eso es exagerado aunque se entiende porque la serie cambia bastante por lo que se puede ver como que la cosa se desvirtúa, pero desde luego el mejor episodio de la serie, "Universo caníbal" (en el volumen 2 desta edición), pertenece a esta etapa. Humor, tragedia, acción y reflexión en el interior del aparato digestivo de un gusano cósmico.

Gillon se quedó en solitario y en cierta media eso, desde una perspectiva actual, le viene bien a la serie ya que prácticamente anula su machismo al eliminar rápidamente a la puta, una pena, y rebajar la importancia de la disputa romántica, que sobre todo era una pelea de gatas, así como el erotismo de la serie. Así, Los náufragos del Tiempo pasa a ser una historia clásica de aventuras con el típico aire grave y solemne de Gillon y un guión bastante sentencioso pues el dibujante es también un filósofo. El tema de esta parte es el heroísmo. Gillon se pregunta si todavía es tiempo de héroes teniendo en cuenta el presente de aquel entonces. Así, el final se sitúa en una Venecia en ruinas, nada de paisajes futuristas o lugares aún no conocidos por el Hombre. Aunque la serie degenera a partir de la marcha de C. Forest, a quien no hay que añorar mucho pues hay que reconocer que no podría haberlo evitado, la decadencia es algo muy humano, y que con él la serie también era algo indefinido y sin rumbo claro, sigue siendo bastante interesante. Lo más flojo es el final porque Gillon ya no tiene interés en la serie (3 años tardó en hacer el penúltimo episodio y 5 el último) y no sabía cómo terminarla pues nunca se la encaminó hacia un sitio. Por eso el fin de Los náufragos del Tiempo no resuelve nada, ni siquiera el único conflicto presente a lo largo de todo él: con qué mujer se queda el prota, aunque concluye que la humanidad nunca cambiará. Pero las 2 historias anteriores a este, compuestas cada una por 2 episodios, son entretenidas. La 2º, "El sello de Beselek" y "Ortomentas" (ambos forman el volumen 4 desta edición), me parece casi a la altura de la del gusano. Gillon construye un mundo singular y atractivo y su historia de una revolución contra un poder religioso fanático es una lectura agradable.


Gillon como dibujante hace en Los náufragos del Tiempo un trabajo mejor que como guionista. El francés fue un superdotado. Un dibujante realista magnífico con mucha personalidad, la cual se ve sobre todo en que su narrativa no tiene nada de francesa, un cómic de Gillon puede pasar fácilmente por estadounidense. Su estilo es claro y el dibujo se reduce a la silueta, pero usa la mancha, otra cosa que va en contra de lo habitual en el cómic francés. Su línea, finísima, define y la mancha da volumen y cierta tenebrosidad a las viñetas, cosa que en este caso encaja bastante bien con el tono de la serie. Sin embargo, Gillon no es un dibujante de Ciencia Ficción puesto que es realista, quizás por eso la biología y lo medieval es lo que predomina en su futuro. La tecnología que dibuja es ridícula. Sus naves parecen tostadoras más que otra cosa y en general toda su maquinaria parece primitiva incluso para la época en que se dibujó. Es más de los 50 que de los 70 o del futuro. A pesar de eso  la serie gana bastante en Ciencia Ficción con él en solitario. En todo lo demás Gillon hace un trabajo notable. Hace creíble, atractivo y singular el futuro gracias a unos diseños originales y verosímiles de inspiración oriental (al francés le atraía el Extremo Oriente) o decimonónica para arquitecturas y vestuario, excepto el de los trajes espaciales que son muy sesenteros, y hace visualmente atractivo al cómic gracias a la composición elegante de sus viñetas y al su ya mencionado dibujo realista abracadabrante. El color oscuro y sobrio en el que predominan los ocres y los grises no es suyo y no está mal pero, como se puede comprobar, el dibujo de Gillon no lo necesitaba para nada.

Así pues, Los náufragos del Tiempo es un cómic singular con un extraordinario dibujo realista. Su historia es viejuna pero está bien contada, no hemos cambiado lo suficiente como para que su parábola ya no funcione, y sigue siendo entretenida.  

21.1.14

Relecturas XCVI: La JLA de Morrison y Porter parte III


PARTE I

Esta última parte es una sola historia, más un fill-in absolutamente mediocre a cargo de DeMatteis y Pajarillo en que se oficializa la buena idea efímera de fundir al Espectro con Hal Jordan, de proporciones épicas, cosa que demuestra que se pueden contar historias ciclópeas sin necesidad de decenas de crossovers, es todo capricho editorial consentido, y se titula "Tercera Guerra Mundial", aunque es más que eso.

Está bien pero con un poco más de cuidado y ambición podría estar mejor. Es un más que digno final a una gran etapa, aunque no impide que esta vaya de más a menos. La falta de ambición de Morrison en esta parte se ve en que esta historia tiene la estructura de la de "El vaivén de las Edades", una de las mejores aventuras superheroicas de la Historia, y usa por 5º vez en su etapa el argumento de la amenaza extraterreste, además de que Magedón, el enemigo abatir, recuerda al de DC 1 millón, ambos son un antiSol. Es emocionante y verosímil que la JLA tenga que enfrentarse a varias amenazas simultáneas, aquí interrelacionadas, pero un truco, aunque sea genial, no se puede repetir asiduamente ante la misma audiencia porque pierde fuerza. Aunque no se puede reprochar a Morrison que reutilice una fórmula de éxito creada por él. Así pues, la fuerza de esta épica historia se diluye a medida que vamos viendo sus numerosos puntos en común con lecturas precedentes. El otro elemento fallido de la historia es que es demasiado grande. Al final, tantos personajes, tantos escenarios y tantos detalles hacen del relato una bola bien gorda que impide que todo tenga el tiempo y la profundidad necesaria. La premisa con la que da respuesta al vaticinio de una amenaza futura revelado en la historia escrita por Waid y Nicieza que dio el pie a esta etapa mola mucho, una arma de Solución Final creada por los dioses del Universo primigenio, quizás por eso tiene un aire a Cthulhu, recorre el actual Universo para destruir la Tierra excitando la agresividad primigenia, la bestia primordial que todos tenemos dentro. Así, la JLA se tiene que enfrentar contra los supervillanos, con una guerra mundial de todos contra todos y con un arma tan titánica como terrible. Todo muy agobiante por la falta de tiempo y la cantidad de escenarios pero la historia nunca llega a enganchar porque no tiene centro. Todo es tan urgente y todo transcurre tan rápido que todo es un ir y venir de aquí pallá con el cual es imposible angustiarse y agobiarse. A pesar de esto, el trabajo de Morrison es excelente ya que no marea y eso que hay muchas elipsis. La historia está bien desarrollada y, salvo unos pocos puntos oscuros (estos seguramente se deben a que el escocés se desbordó a sí mismo, esta historia pasó de tener 5 partes a 6 en su 3º nº), es coherente y sólida. De modo que estamos ante otra prueba de que el escocés, aunque tenga fama de loco y drogata, es un tipo que planifica mucho las cosas. Una lectura atenta y seguida de la "Tercera Guerra Mundial" permite ver que todo tiene su razón de ser y que por todas partes hay pistas y claves para ayudar al lector en su andadura. Morrison introduce discretamente en cada episodio los resúmenes de lo que está pasando e introduce las ideas y objetos clave poco a poco para que la información no abrume o pase desapercibida. Así, "Tercera Guerra Mundial", aunque es demasiado fría, el escocés, a diferencia de lo que hizo en mi idolatrada "El vaivén de las Edades", no consigue plasmar la tensión y la angustia de un apocalipsis, y remite a demasiadas cosas, su final recuerda poderosamente al de la Guerra Kree-Skrull, está sobresalientemente escrita. Maneja un montón de elementos a lo largo de 3 líneas argumentales siempre paralelas de forma clara y sencilla. El todo es complejo y abigarrado en la distancia, pero su lectura es de una linealidad tal que es imposible perderse por mucho que a uno se le pasen cosas, algo inevitable en la 1º lectura. Esa es la gran virtud de Morrison, sus historias generalmente son liosas y tienen referencias difíciles pero su núcleo siempre es comprensible, luego pueden ser disfrutadas.

Otro factor que hace de "Tercera Guerra Mundial" algo peor de lo que podría haber sido es su dibujante Porter. Si bien no es culpable de ello pues es víctima de la grandilocuencia de Morrison. Porter es un dibujante muy limitado y no disponía de todo el tiempo del mundo así que el desmesurado guión del escocés le puso en un aprieto del que no pudo salir con bien porque era imposible. Morrison no quiso adaptar su guión a la capacidad del dibujante y al tiempo que este tenía para dibujarlo así que Porter se vio desbordado por la cantidad de personajes y escenarios que le exigía la historia. Dibujar una guerra mundial no es fácil porque requiere muchas escenas de masas llenas de detalles pequeños y ello consume mucho tiempo y esfuerzo de modo que Porter aquí sólo se limita a cumplir por lo que su tosquedad y torpeza quedan más en evidencia que en los nº anteriores. Así, es incapaz de dar la espectacularidad y la emoción que precisaba una superproducción semejante. Su dibujo caricaturesco, sus limitaciones y la militancia en un estilo que no sabe plasmar emociones junto con la excesiva exigencia para el poco tiempo que tiene un dibujante mainstream para planificar y dibujar, se nota en que hay mucho piloto automático, hacen que esta épica historia escrita para loar a la JLA no llegue tan lejos como podía también por el lado del dibujo.


En perspectiva también se aprecian otros fallos que aguan esta historia a pesar de no estar relacionados directamente con la misma. La etapa de Morrison en la JLA es digna de elogio pero no ocuparse de los personajes y primar lo espectacular fue dispararse en el pie. Toda historia ha de tener, porque los humanos somo así, unos temas polémicos que se visualizan en unos conflictos y unos personajes que transmitan que cambian en su transcurso. Salvo que uno sea un autor excepcional, cosa que el escocés no es, hacer una historia en la que el prota no cambie o que el tema sea la nada es crear un fracaso. El tema de Morrison aquí es la divinidad positiva, inspiradora y precursora de los superhéroes. Por ello sus historias son espectaculares, en general los problemas con los que estos han tenido que lidiar en su etapa han sido gigantescos, de nivel mundial parriba. Se trataba de elogiarlos precisando sus portentosas capacidades, su intachable ética, su gargantuesco altruismo y su heroica tenacidad. Esta última historia es la que mejor sirve a ese propósito, pero el problema es que no es un tema muy atractivo. El que lee superhéroes ya lo sabe. Morrison escogió este tema porque en el momento en que se creó esta historia eso estaba en cuestión y es algo que es de imaginar, dado su concepción de los superhéroes como símbolo mágico positivo, que le molestaba mucho,  pero debía de saber que eso era coyuntural, no en vano conoce muy bien el poder de los mitos, y que elegir algo puntual pasa factura. Aunque quizás responda que si él no hubiese decidido revindicar la faceta luminosa, sin renunciar a su parte oscura y caótica, ahora las cosas fuesen distintas. En cuanto a los personajes, el hecho de ocuparse de caracteres cuasiarquetípicos con sus propias coles regulares le impedía y le libraba de darles profundidad, pero eso no le excusaba para haber buscado una solución al problema fundamental de la evolución del prota a lo largo del relato ya que eso es necesario para que la historia importe al consumidor. Bueno, en realidad sí la tiene pero la ofrece tardía y embrionariamente. Superman es intocable, es el que es, como diso, y ya no puede evolucionar, y el Marciano tampoco porque representa la madurez, y no se puede ir más lejos porque lo siguiente es la podredumbre, pero tenía a los otros. Despreció a Aquaman y a Wonder Woman, casi invisible en su etapa salvo en esta historia donde no hace nada decisivo pero se muestra como una buena líder, y se quedó con Flash, Linterna Verde y Batman. Los 2 primeros eran en aquel momento unos superhéroes novatos que habían heredado el manto de 2 personajes muy populares y Batman es un solitario. En estos problemas personales el escocés se debería haber centrado pues sin romper nada podía cambiar la inexperiencia y la inseguridad que da suceder a 2 personajes legendarios de los 2 1º y la desconfianza hacia un grupo y hacia la gente con superpoderes del 2º (recordemos que, aunque es increíble, él es sólo un humano muy rico). Lamentablemente sólo se acuerda de ello al final del final y sólo para Linterna Verde y Batman. El 1º, un superhéroe muy importante para Morrison pues para él representa el poder de la voluntad y la imaginación humanas, las bases de la práctica mágica, acaba ganando la seguridad en sí mismo que necesitaba y el 2º aprende que los problemas no los puede resolver uno solo. Haber desarrollado más esta evolución hubiera dado más entidad y cohesión a su etapa sin por ello faltar al sagrado mandamiento del inmovilismo, excelentemente visualizado en esa splash page final que hace que esta etapa sea circular, la JLA del final es la JLA del principio, los que se unieron a ella en la 2º parte ya no están (no preguntéis por qué). Eterno Retorno.

De todos modos, todo lo dicho no debe empañar el sobresaliente trabajo desempeñado aquí por Morrison pues a lo largo de una treintena de nº demuestra todas las cualidades que un buen guionista de superhéroes ha de tener. Además de las del escritor: elocuencia, imaginación y saber narrar, ha de conocer bien a los personajes y al género así como tener una buena y amplia cultura general. Todo ello es imprescindible, y el secreto de la épica y la espectacularidad de esta etapa, para presentar auténticos y nuevos desafíos a los personajes, hacer que den todo lo que tienen dentro y meterles en maravillosas aventuras. Es por esto por lo que, aunque el tema de esta etapa no es muy interesante y los personajes están congelados, su JLA es una delicatessen para cualquiera que le gusten los superhéroes y es uno de los comics mainstream más influyentes de los últimos 15 años, sólo hay que ver lo que hace Hickman ahora. Aunque Morrison, como él reconoció en su introducción a la miniserie de Waid y Nicieza, Liga de la Justicia: pesadilla de una noche de verano, no fue el 1º en revindicar el lado luminoso de los superhéroes sin ocultar su lado oscuro y caótico (lo que hubiera sido contraproducente pues para revigorizar con éxito hay que actualizar, volver al pasado sin más no funciona porque es estéril), el sujeto en cuestión fue el 1º de aquellos guionistas, desde luego él, con esta etapa, fue el que la hizo triunfadora. Otro aliciente de la misma es que aquí están presentadas todas las ideas que del escocés va a desarrollar en su producción posterior. Por ello, su lectura facilita la compresión de esta.

15.1.14

Relecturas XCVI: La JLA de Morrison y Porter parte II


La calidad en esta 2º parte baja bruscamente aunque se mantiene por encima de lo aceptable. Era esperable, pues mantener el nivel del comienzo era imposible, pero también es que Morrison decidió supeditar este tramo al gran final de su etapa que empezó a preparar al final de la anterior parte, y que, debido a su gran éxito, empezó a diluirse en otros proyectos editoriales por lo que en esta parte hay nº no escritos por él y una menor implicación por su parte, su interés y esfuerzo lo puso en el megacrossover que DC le encargó para recompensar que lo había petado con su JLA, en él puso toda la inventiva y la ambición fuente de la excelencia de la anterior parte.

Esta etapa se inicia con un díptico escrito por Morrison para presentar un nuevo villano creado por él. Esta historia es una versión de la de la Llave que ya vimos. Un supervillano novedoso derrota por sorpresa a los miembros veteranos de la JLA de tal modo que el día lo salvan los novatos, al final de la anterior historia se había disuelto la liga con el objetivo de crear otra mejor y más numerosa. Una esquema excelente para presentar un nuevo villano y justificar la membrecía de los nuevos, Acero, Cazadora, Oráculo, Zauriel tras los sucesos de Paradise Lost, Plastic Man tras su éxito en la anterior historia de la JLA y la madre de la fallecida Wonder Woman como heredera de su hija. Al final del nº se unirán Barda y Orión. La historia es demasiado simple para ocupar tanto espacio, aunque tiene buenas ideas como el marciano haciéndose pasar por Clark Kent para que este y Superman puedan estar presentes a la vez,  así que va de más a menos hasta ser una de las peores de la etapa de Morrison en la JLA

A esta le siguen 4 grapas no guionizadas por el escocés sino por Waid ya que el 1º necesitaba tiempo para ocuparse del megacrossover que se avecinaba. Lo que hizo como sustituto fue plantear 2 dípticos competentes. En el 1º sigue la senda de Morrison recurriendo a una amenaza extraña y singular que sólo puede ser resuelta con ingenio y en el 2º, en la que vuelve el Superman tradicional, cuenta una historia emotiva de amor y sacrificio que rompe con la tónica habitual al situarse fuera de la Tierra y no ser el típico conflicto superheroico.

Tras esto vuelve Morrison con otro díptico bastante bueno que viene del JLA Secret Files 1 en el que versiona a Starro para crear un invasión alienígena. Es una parábola que homenajea al cine paranoico de los 50 y sirve para presentar el simbolismo de los superhéroes estableciendo una relación simbiótica entre ellos y su protegidos. La fe de los 2º es la medida del poder de los 1º, un elemento clave para entender como enfoca el escocés a los superhéroes. El final de esta historia da el pie al megacrossover pero antes vemos como Diana, ya resucitada, recupera su vida sustituyendo así a su madre.


DC 1 millón fue un evento de DC que pretendía reflejar como sería la Tierra DC cuando la numeración de las series de esa editorial llegase a esa cifra. Así, es un megacrossover en el que la Tierra DC de finales del siglo XX se da de la mano con la del siglo DCCCLIII (853). Una evento que es puro Morrison y uno de los mejores que ha hecho una major. DC 1 millón tiene una miniserie central de 4 nº y un sin fin de crossovers con las coles de DC del momento. Aquí lo pudimos leer gracias a Norma pues editó el tpb resumen hecho por DC. El conflicto es un ataque del futuro al pasado que obliga a aliarse a las 2 JLAs y el tema es presentar a Superman como un héroe solar, su apoteosis final es la que da término a la edad superheroica, que ha durado milenios, cerrando el círculo y conciliando contrarios y, por tanto, a las publicaciones de DC. De este modo, si "El vaivén de las Edades" es el ensayo para Crisis Final, esta historia es el ensayo para Superman Beyond y su exageradamente aclamada ASS. La historia está bastante bien y si no está mejor es simplemente porque es demasiado grande como para poder ser abordada con suficiencia. Morrison se encargó de diseñar todo, desde el argumento, hasta la evolución del Universo DC y como sería el siglo DCCCLIII, y se encargó de la miniserie central y del crossover con la JLA. El tpb resumen a mi juicio es incompleto aunque es un gran intento. A lo contenido en él, la miniserie central, el nº de la JLA, el nº de Starman, el nº de Resurrection Man, el nº de Superman: man of Tomorrow y un trozo del de Green Lantern y del Detective comics, creo que hay que añadirle, además de los trozos que les faltan a estos últimos, el Action Comics, Adventures of Superman y Martian Manhunter ya que la historia superficial, aunque se puede seguir sin estos últimos episodios, tiene sus detalles muy dispersos por lo que hay cosas que uno no entiende o no está seguro de haberlas entendido ya que se solucionan en el material añadido por mi. También recomiendo leer los crossovers con las efímeras Chase y Chronos pues son lecturas, aunque colaterales, interesantes y muy bien dibujadas por J. H. Williams III con ese estilo realista tenebrista que se gastaba antes. Junto con lo hecho por Morrison y el Martian Manhunter lo mejor de todo el megracrossover, unas 40 grapas.

Tras este despliegue excesivo la serie sigue su rumbo con un tríptico sencillo pero entretenido  a cuenta de las tradicionales malas relaciones entre los militares y los superhéroes en el que Morrison crea otro supergrupo y otro supervillano renovando a uno clásico. Una historia que avanza el gran final al unirse a la liga Hourman, una versión del escocés de un superhéroe clásico que ya presentó en "El vaivén de las Edades" que le sirve para difundir su visión del Tiempo.

Tras esto viene un fill-in a cargo del otro escocés. Entretenido y simpático homenaje a los comics clásicos de superhéores. Cuando eran infantiles.

A esta le sigue una historia en 4 partes a cargo de Morrison. La más ambiciosa de esta etapa,  si consideramos el megacrossover como algo ajeno, y lo último del escocés en esta 2º parte. Es una historia simple y no bien resuelta que sirve para reunir a la JSA, por ello la Wonder Woman de esta historia es la madre y no la hija, que es un ensayo de la reciente etapa de Morrison en Superman pues lo que más le interesa en esta historia es el asunto de las diferentes dimensiones. 

Esta etapa lo cierran 2 fill ins a cargo de Waid que por su buena labor se ganó sustituir a Morrison. La 1º de ellas sirve para explicar porque la JLA no interviene en ese disparate que fue "Tierra de Nadie" y el otro rescata a los marcianos blancos, otra invención del diarreico Morrison (en mi opinión inspirándose en un comentario sin importancia que hacen decir Waid y Nicieza a la hija del marciano en su Liga de la Justicia: pesadilla de una noche verano). Son historias puro Waid, sencillas, claras, competentes y sólidas. Modestas pero siempre legibles.

A H. Porter se le une en esta parte su sustituto oficial, M. Pajarillo, un dibujante muy limitado sin gracia e interés, y A. Jorgensen, un dibujante algo caricaturesco bastante atractivo que podría haber llegado lejos.

Así pues, esta 2º parte es floja en comparación con la anterior porque Morrison se dispersa pero también porque ya no enfoca la cole como antes. Ya no escribe historias ingeniosas autocontenidas de grandes amenazas ni practica su icónica caracterización de los miembros de la JLA que daba fuerza a las aventuras. Ahora todo se supedita a un gran final y la injerencia editorial es mayor a la vez que Morrison se flipa con otras cosas. Con todo, quitando la 1º historia y los fill ins finales, la cosa es bastante entretenida y bien hecha. Está claro que si Morrison no se hubiera encargado de DC 1 millón esta parte hubiera estado mucho mejor.

PARTE III

9.1.14

Critiquita 398: Kull: El Valle de las Sombras, A. Zelenetz y T. DeZuñiga, forum 1996


Zelenetz fue un guionista que estuvo en Marvel durante los 80. Procedía del mundo académico y escribió para la editorial fundamentalmente comics de Fantasía. Obras populares suyas son El estandarte del cuervo y Alien Legión pero sus mejores obras son las que tienen como protas a reyes bárbaros. Su Conan rey es muy interesante pero desgraciadamente está incompleto (yo especulo que fue su interés por hacer algo adulto lo que le hizo marcharse de Marvel ya que esta había decidido volver a ser infantil) y su Kull es muy celebrado, no he podido leerlo entero pero lo que sí es bueno aunque juega a su favor que sus guiones están plasmados por dibujos excepcionales. Aquel es el prota de El Valle de las Sombras, "novela gráfica" que supone el fin de la época dorada de la Espada y Brujería en los comics.


La historia es sencilla pero está contada de forma sofisticada y habilidosa y es trascendente. Kull yace moribundo y, mientras combate a la muerte, sus cortesanos más cercanos cuentan cada uno un breve relato en la que nos comunican su admiración por el rey y qué significa para ellos que, si se juntan, forman una biografía. Para el picto Brule es un guerrero temible, para el noble atlante Bora es un hombre excelente, para el poeta Ridondo es el rey que acabó con la decadencia y para el sabio racionalista y ateo Tu es un místico. De esta manera sencilla, con 4 cuentos, Zelenetz retrata al complejo héroe howardiano, violento, olímpico, honorable y melancólico sin saber muy bien por qué, que debía redimir a la "civilización". Pero lo interesante de El Valle de las Sombras es su 5º historia, la de Kull. Mientras sus cortesanos le honran y evitan pensar en el fallecimiento de su admirado y querido rey, este mantiene un encuentro con la Muerte, un duelo de seducción. Este enfoque original y erótico del debate entre la vida y la muerte es lo que hace especial a este cómic y una buena muestra del toque Zelenetz, sofisticación literaria, originalidad, profundidad y transcendencia. El guionista en su material de los reyes bárbaros no quería contar una historia de entretenimiento sencilla y formulaica, lo que casi siempre hizo R. Thomas, sino reflexionar sobre la vida y el heroísmo y eso es lo que en el fondo es El Valle de las Sombras.

El encargado de poner imágenes al guión de Zelenetz es T. DeZuñiga uno de los filipinos de Marvel. De aquellos este no es de los mejores dibujantes pero sí el más inquieto, cosa que demuestra este cómic. Visualmente El Valle de las Sombras no parece Marvel sino un cómic vanguardista europeo. La composición de página, el juego entre lo finito y lo no finito y el fondo y su ausencia y otros recursos estilísticos propios de la fotografía o de la ilustración es lo característico del trabajo de DeZuñiga en este cómic. Con ello demuestra que entendió perfectamente la mística del guión de Zelenetz y aprovechó la libertad que tenía, inusitada para él que fue contratado para ser un obrero, para dar rienda suelta al creador que todo dibujante lleva dentro para dar a la historia el aspecto alucinado y adulto que tiene. Así, aunque el filipino no es ni un dibujante ni un narrador talentoso y aunque el color es feo y tosco (a lo mejor es el papel?), los dibujos plasman con acierto el fondo y el tono del guión.

Por tanto, El Valle de las Sombras es uno de los mejores comics bárbaros de Marvel. Estilísticamente es algo viejuno (cita constantemente al cómic europeo de los 70 al final de los 80 y escribo 25 años después de eso) y un algo impostado, pero la ambición y la falta de complejos de DeZuñiga y las ganas de Zelenetz de ir más allá y de acercarse a lo mítico -es el ánimo heroico, la sed de hazañas de Kull lo que acaba seduciendo a la Muerte: hay cosas grandes y terribles que aún quiero hacer- hacen de este cómic una lectura atractiva e interesante (mejor en su edición original, la española no tiene una excelente traducción ni la portada original) que demuestra las posibilidades del género si se aborda con cultura, madurez y consciencia. La Fantasía es más que conflictos maniqueos, complejos de túneles, mundos socioeconómicamente inverosímiles y hombres hercúleos y mujeres semidesnudas.  

4.1.14

Critiquita 397: El asesino de Green River, J. Jensen y J. Case , Norma 2013


Este cómic es en realidad el típico autobiográfico que está tan de moda este siglo. Es en blanco y negro, su grafismo es funcional y cuenta una historia pasada, íntima, real y dramática.  Es un poco como Maus ya que es un hijo contando la historia de su padre. Sin embargo, su mezcla de géneros posmoderna también hace de este cómic uno policíaco, uno de psicópatas e incluso uno histórico. Pero lo que le aleja más de ser la habitual historia patética gafapastosa es que está hecha desde la admiración y es positiva, aunque es un relato en la que el prota lo pasa mal casi todo el tiempo, en vez de estar hecha desde el desgarro y ser triste.

El asesino de Green River relata los 20 años que tardó la poli de Seattle en capturar al psicópata con ese apodo, uno de los asesinos en serie más terribles de EE.UU. pero cuya grisura lo ha opacado y por ello no es tan popular como otros que no llegaron tan lejos pero fueron más espectaculares. Esta historia puede ser biográfica porque el padre del autor fue el único que durante muchos años investigó el caso. Dado que el asesino de Green River sólo mataba prostitutas y dejó de asesinar, en estas cosas se asemeja al archifamoso Jack, la poli de Seattle decidió no invertir en el caso salvo lo mínimo. Así, fue el tesón y la inteligencia previsora de una persona la que acabó dando con el asesino. Lo más llamativo de esta historia para mi ha sido el padre ya que es un personaje muy parecido a los héroes clásicos del cine estadounidense: tenaces y unidimensionales hasta tal punto de resultar rocosos y ásperos. El protagonista, el padre del autor, aparece como un tipo muy inteligente y simpático pero su tenacidad inhumana, él es el único que no se rinde, que llega hasta la obsesión le hace antipático pues le hace inflexible y egoísta. Está claro, aunque el autor no lo dice explícitamente, que su empeño por no dejar la incógnita despejada, aquí estamos más ante un reto intelectual que ante el deseo de retirar de las calles a un asesino, que no pasó mucho tiempo con su familia además de que la escabrosidad y la confidencialidad del caso estableció una barrera entre él y su familia, esposa e hijos (los grandes olvidados del cómic), que hubiera roto el matrimonio de no tener sus cónyuges una mentalidad tradicional (estamos hablando de personas nacidas alrededor del 1950).
Esta cualidad biográfica hace a El asesino de Green River una de las mejores historias de psicópatas que se han hecho pues la hace única. Aunque hay relatos de asesinos en serie que se cuentan desde la perspectiva de los polis que han de capturarle, estos no son tan realistas ni tan agrios como este, siempre ceden a la espectacularidad y a la obligación del final feliz, y suelen estar protagonizados por personajes mientras que el padre del autor, aunque lógicamente este no profundiza en el prota, es una persona. Esto hace a la historia muy humana y, por ello, emocionante librando así al guionista de tener que usar las habituales, y por eso gastadas, herramientas del relato de psicópatas: la espectacularidad, la acción y la intriga. Otra cosa que acrecienta la humanidad de la historia es el psicópata. Quizás en esto tiene más mérito J. Jensen que en atreverse a retratar a su padre. El autor nunca condena al asesino de Green River a pesar de que no le tiene ninguna simpatía y lo retrata como debe de ser, un hombre tranquilo y gris. Un tipo humilde y familiar con un trabajo aburrido y de baja cualificación, una persona muy poco cinematográfica. Alguien un poco como DeSalvo, el Estrangulador de Boston con el añadido de que también se negaba a recordar para no tener que reconocer ante sí mismo que era un terrible asesino múltiple. El asesino de Green River debe de ser bastante listo pues mantuvo en jaque a la poli durante 20 años y fue un gran mentiroso, pero jamás buscó la notoriedad, nunca se ensañó con sus víctimas  o sus cadáveres y era de lo más normal (lo cual cuestiona la premisa de que son anormales). Así pues estamos muy lejos del psicópata-monstruo tan típico. Su absoluta modestia y el hecho de que acabó dominando su ansia lo convierten en un villano apocado y aburrido, pero esto no es un handicap para el cómic pues hace a la historia más realista y al protagonista brillar más pues, como ya se ha dicho, es un tipo notable tanto por su inteligencia como por su tenacidad y gracejo. La ausencia de acción es el último elemento que hace a este duelo entre personas brillantes pero con vidas modestas y absolutamente convencionales una historia realista y humana, cosa que hace interesante y original a este cómic pues demuestra que ni con un psicópata nuestras vidas se vuelven cinematográficas.
Naturalmente el que El asesino de Green River sea una buena lectura también es porque está bien hecho. El guionista cuenta bien la historia al romper su linealidad, tocar todos los puntos (salvo la vida familiar del prota), asesino, polis y familiares de las víctimas, y dar verosimilitud a los personajes, y el dibujante, con un estilo funcional y realista demasiado claro para un relato de psicópatas y demasiado sencillo para una historia verídica, traslada muy bien en imágenes la humanidad y convencionalidad de los personajes del relato potenciando así el guión al darle lo que pedía.
Por todo esto no extraña que El asesino de Green River sea uno de los éxitos recientes de Norma. Es una historia interesante y emocionante que ofrece varias vías para engancharse y es seria y adulta. Esto último, algo valiente, para mi es lo mejor ya que no distorsiona la psicopatía convirtiéndola en un espectáculo consumible ya sea contando la historia como si fuese un cuento tradicional, donde el psicópata hace de Lobo Feroz o bruja del bosque, o como la típica peli de acción maniquea. Así, el relato tiene la crudeza que toda historia de asesinatos debe tener para no banalizar la muerte pero no la sordidez y la acidez de otros enfoques directos como el de la injustamente olvidada Henry, retrato de un asesino y conjuga perfectamente el final conservador, el asesino es pillado, con la inquietud que todo relato de Terror ha de dejar: al asesino de Green River le pillaron demasiado tarde y porque se dio su caso a alguien hipertenaz. Por esto El asesino de Green River es una lectura para todos los públicos a pesar de tratar un tema morboso ya que ni es simple, ni gore, ni sórdido, ni desagradable, ni maniqueo.
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