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Critiquita 424: Loki agente de Asgard, A. Ewing y L. Garbett, Marvel-Panini 2014


Con este cómic tenía dudas. Sus autores eran desconocidos para mi, aunque de A. Ewing, un novato, había escuchado cosas buenas, y la nueva contaminación del Cine Marvel al Cómic Marvel podía indicar blandura. Hasta que el Loki cinematográfico lo petó (no me pregunten, yo me quedé en Spiderman 2), este en los cómics era un chaval. Es cierto que desde hacía poco, gracias a una feliz ocurrencia del errático Fraction. Pero el estupendísimo trabajo de Gillen con él, de lo mejor que ha publicado Marvel en lo que llevamos de siglo, le dio solidez y un referente de calidad por lo que no podía venderse barato. Sin embargo, leyendo este cómic y reflexionando se ve que hacerle crecer era inevitable pues hoy un chaval no tiene cabida en el mainstream. Tiene posibilidades muy limitadas, más si como en este caso la cosa no tiene enfoque infantil. Los temas de Loki chaval son adultos así que la tensión entre forma y fondo tenía que resolverse para que el personaje no se perdiese. Y así se ha hecho aunque no se ha dado explicaciones del cambio. En este caso creo que no hacen falta. Loki es un dios proteico e inestable.

Es curioso que el tipo que más ha cambiado para mejor la versión marvelita de los mitos vikingos desde los tiempos de Simonson ha sido uno de los peores guionistas que ha pasado por Thor. Fraction hizo un trabajo liviano, desnortado y sin gracia pero por el camino introdujo una serie de cambios que, aunque no son originales, son buenos. Despejar a Odín es algo que ya hicieron Lee&Kirby pero eso no podía durar porque el héroe tradicional necesita un conflicto paternofilial y porque la vacante en el trono de Asgard siempre mete en problemas al título, quién lo puede sustituir? Nadie había resuelto bien el problema, ni siquiera Simonson, y por eso siempre volvía Odín Padre de Todos hasta que Fraction, con una jugada tópica y chapucera eso sí, decidió sustituirle por sus 3 esposas. Poner una triple diosa en el trono de Asgard es una audaz (pues es público que la autoridad colegiada es algo tan moderno que mucha gente hoy en día sigue tendiendo al monarquismo) y genial idea 1º por estar acorde con los nuevos tiempos en los que el mainstream quiere dar más visibilidad e importancia a sus personajes femeninos, 2º porque sigue proporcionando conflicto paternofilial (esas 3 esposas son madres de Thor) y 3º porque la Triple Diosa es un concepto sólido al ser mítico así que puede sustituir perfectamente a Odín como autoridad suprema de Asgard a pesar de que al cristiano Aaron, el actual guionista de Thor, le parezca tan raro que, además de no sacarla en sus cómics, la ha sustituido por una trinidad de inspiración cristiana: sus 3 Thores no son más que el famoso Uno y Trino. Todo esto explica el hecho de que el Padre de Todos vikingo, a pesar del Cine, siga estando fuera de los cómics Marvel El otro genial cambio es transformar a Loki. Es cierto que fue Straczinsky el 1º al que se le ocurrió hacer eso pero este sólo tuvo la machista idea de darle un aspecto femenino. Un tremendo error porque poner al mentiroso un cuerpo femenino suponía retrotaernos al pasado, cuando la Mujer se le atribuía una naturaleza mentirosa y perversa, Por eso la cosa, tras la sorpresa inicial de que un personaje que ha sido varón durante 50 años tuviese ahora un cuerpo de mujer, no podía durar. Pero Fraction supo ver lo bueno de esta idea y tomando la idea presentada por Rodi en otro de los mejores cómics que ha publicado Marvel en lo que va de siglo, reinventó a un personaje y así lo resucitó y revitalizó, algo que necesita el Universo Marvel en general. Mejor que un Loki mujer es un Loki niño porque el cambio es más que de apariencia. El Loki niño va a luchar contra su pasado y contra el Universo en vez de hacer lo mismo de siempre pero esta vez con 2 tetas.


Bueno, pero el cómic qué? Sí, tenéis razón. Perdonad el rollo. El caso es que este Loki juvenil no es algo nuevo y comercial sino que es el sucesor del Loki de Gillen, de modo que esta cole es la continuación de la excelente última época de Viaje al Misterio. Quizás esto sea, la cantidad de continuidad que llega hasta el inevitable Simonson, lo más característico del presente trabajo de A. Ewing (que seguro que le mola el rol). Supongo que no conocer lo anterior no impedirá entender este tomo pero estoy seguro de que esa ignorancia impedirá percibir la riqueza y profundidad de sus historias y por ello las hará insulsas al no iniciado. Lo malo que tiene un serial es que funciona por acumulación, es decir, asumiendo que todo lo importante es sabido por su público. La complicidad que exige la serialidad hoy en día es un peligro sobre todo cuando, como aquí, se continúan historias poco conocidas (la serie anteriormente mencionada vendió lo mínimo). Quitando esto, que para mi no es un problema ya que nunca me he bajado del tiovivo, el trabajo de A. Ewing es estupendo porque es un guionista sólido y dinámico, genial como usa las elipsis para avanzar, que no teme caer en digresiones y sabe meter de forma orgánica las explicaciones del pasado (algo muy importante en un serial). Así, compensa el no producir nada nuevo con lo bien que usa los juguetes que le han dejado. Con otras palabras, A. Ewing no inventa nada nuevo, modestia que le honra, sino que sigue explotando el potencial de lo hecho por Rodi, Fraction y Gillen y con ello propone una idea salvadora que se debería extender al mainstream. La razón por la que el Loki juvenil deja de hacer lo que estaba haciendo para servir a la Triple Diosa asgardiana es que esta le ofrece limpiar su pasado pero no de forma tosca, borrándolo, o voluntaria, perdonándolo, sino definitiva, reescribiéndolo. Cada misión cumplida por Loki para ella supondrá que una leyenda en la que él es el villano será reelaborada para que él sea el héroe. Así, este Loki sigue teniendo el halo trágico que le ha permitido ser un personaje nuevo en una universo ficticio conservador: el hermanastro de Thor, como con Gillen, sigue luchando contra sí mismo y el Universo a pesar de no tener posibilidad de victoria. Esta conservación demuestra la inteligencia de Ewing y, junto a su pericia como narrador, explica porqué Loki aguanta mejor el temporal que otras. No usa premisas externas sino orgánicas, que surgen naturalmente de lo anterior, y desde ellas busca su propia personalidad. Es decir, no busca que su pie se adapte al zapato de otro.

Lo malo de este tomo (además de que es caro, aunque no había otra, y las numerosas erratas que delatan las prisas de elaboración) es el dibujante. Es algo lógico porque buenos hay pocos y esta serie, además de pertenecer a una 2º ola (es decir, to lo bueno ya estaba cogío), no es muy popular. Por ello L. Garbett no tiene la culpa de no estar a la altura. El tío es eficiente y cumplidor pero ya. Su dibujo realista aunque idealizado es simple, pobre, tosco e impersonal. Tanto las figuras como las fondos están poco y torpemente elaborados por lo que el aspecto de estos cómics es frío y desangelado. Por otro lado, al ser un estilo clásico no encaja bien ni con los mitos vikingos, aunque sean en su versión marvelita, ni con una tragicomedia, porque pese  a que Ewing le da a los guiones una aire ligero y cómico lo que en realidad está contando es una tragedia. Así, Loki más que pedir un dibujo impersonal y positivo, pide algo de seriedad y oscuridad por lo que Garbett falla, si bien la cosa no es mortal porque cumple con lo mínimo.    

Así pues, las dudas despejadas. Loki es una buena serie muy imbricada en la parcela asgardiana del Universo Marvel por lo que la hace imprescindible para aquellos que la coleccionan. Es cierto que el dibujo no acompaña, pero Ewing la hace muy interesante usando el pasado y narrando dinámica y fluidamente sin caer en la moda a pesar de no ser original. Hoy en día estamos viendo como a los personajes malvados de antaño se les hace juveniles, guapetones y buenos pero Ewing no cede en lo 3º. Así, este nuevo Loki sigue siendo un trickster que sabe que también la mentira se usa como hilo para tejer el tapiz que es la realidad. Es decir, conservando lo que le ha hecho perdurable. Su modernización ha sido convertirle en un personaje complejo, ya no es un malvado que es malo porque sí, sino un individuo que intenta reconducir su maldad. Loki sigue siendo egoísta y retorcido pero, como a los primigenios Thunderbolts, le tienta los beneficios del Bien (buena reputación, cariño, admiración y, sobre todo, aceptación). Además quiere la Libertad. Esto, al hacer a Loki menos ideal, menos sencillo, menos tópico y más humano, le da profundidad por lo que esta serie se salva de ser un producto vulgar y comercial y así se introduce en el área, siempre pequeña, de lo que mejor publica Marvel hoy.

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