31.10.13

Critiquita 392: Hitler, S.Mizuki, EDT 2013


Leer algo válido sobre Hitler es difícil pues la carga de publicidad negativa que ha recibido es tan grande que empaña casi cualquier esfuerzo de escribir sobre él desde la neutralidad. Por ello este manga me parece muy atractivo. Al estar escrito por un japonés que vivió a principios del siglo XX no paga un alto peaje social por escribir una biografía de aquel dictador alemán y es un testigo presencial que comprende bien la mentalidad y los sentimientos de la época en que la Historia del mundo giraba en torno al 3º reich.


La biografía de Mizuki, a pesar de ir de más a menos, es notable porque es un relato bastante neutral, quizás algo benigno pero decididamente incompleto pues apenas toca el racismo y la homofobia de Hitler, preocupado por contextualizar al dictador alemán de origen austríaco y de comprenderle. Seguramente por esta razón este manga es desequilibrado, trata con más detalle la vida de Hitler antes de ser dictador. Un tiempo donde es más fácil percibir al verdadero cabo al estar despejado de todo oropel y carecer de aureola. No obstante, Mizuki no se ocupa de la infancia y adolescencia de su biografiado. Aún así su retrato es bastante consistente. Por tanto, fiable. Su Hitler es un tipo tanto con una gran seguridad en sí mismo como con un alto concepto de sí mismo. Esto es la clave de su éxito y de su caída. Su soberbia y confianza eran una fuerza arrolladora para el alemán humilde, la gente impresionable y para él mismo. Sus innatas dotes oratorias, hoy en día imposibles de calibrar, potenciadas por la circunstancia de que él creía fervientemente en lo que decía y su bruta perspicacia fueron simplemente medios. Una sociedad jerárquica y disciplinada y las ganas de venganza de la mayoría de los alemanes fueron ventajas. Con todo, según Mizuki, el punto de no retorno no fue la "maldad" de Hitler o la sumisión alemana sino la racha inicial de éxitos, tan fulgurantes como increíbles, que hicieron a Alemania creerse invencible. Lo que hizo de la Segunda Guerra Mundial la guerra más gigantesca jamás librada fue el que los alemanes se cegaron con sus victorias iniciales. No fueron capaces de ver que habían errado hasta que ya era demasiado tarde, y algunos como Hitler parece por lo visto aquí que murieron sin percatarse de ello. En fin, la biografía es bastante ecuánime al reflejar que una guerra mundial no la monta uno solo por muy malvado que sea, hace falta la ayuda de nefastos políticos (Mussolini, Chamberlain y Tojo entre otros), de otras ambiciones desmedidas (Stalin), de una coyuntura socioeconómica específica (la Crisis del 29), de la permisividad de la elites, del nacionalismo y de la lealtad de muchos y la fidelidad de unos pocos. Hitler no estaba loco pero su pasión y su ambición le llevaron a cometer actos que hoy son evidentes locuras porque tuvo la colaboración de mucha gente.

Gráficamente el cómic es notable. Mizuki es un mangaka zurdo que dibuja con la mano derecha porque perdió la izquierda en la Segunda Guerra Mundial. Por ello, su dibujo es sencillo, tosco y caricaturesco, pero eso no supone prácticamente ningún handicap. Hay muchos dibujantes que no son mancos pero que son incapaces de narrar visualmente con sentido y de expresar algo con sus dibujos. El estilo sencillo favorece la lectura y la caricatura no queda mal porque la biografía de Hitler en cierta forma es un disparate. Cuesta creer que fuese real ya que fue una persona muy rara y toda la década de los 30 resulta hoy bastante alucinante. Es sorprendente, no tanto viendo lo que hay hoy, que hubiese tanto tonto en el poder, es escalofriante lo rápido que se cambiaban los mapas políticos y es aterrador que la gente sea tan fácil de manipular. Es obligado mencionar las viñetas que son copias a mano de fotos históricas por su nivel de detalle, sólo un japonés es capaz de darse esa currada porque sí, y por ser un recurso estilístico muy acertado. Por un lado amplían la expresividad de la obra al contrastar con las de estilo sencillo y por el otro dan consistencia y veracidad al relato.

Así pues, Hitler de Mizuki es un cómic notable porque es a la vez una obra seria de Historia y un relato de ficción entretenido e interesante bien plasmado en imágenes. Un acercamiento veraz y sólido, aunque parcial pero no es una obra científica, que no resulta pesado, más que sobre una persona, sobre lo que podemos llegar a montar los humanos cuando nos ponemos irracionales.

24.10.13

Legends, un Watchmen muy menor


Watchmen es, entre otras muchas cosas, un cuestionamiento de los superhéroes clásicos o, más bien, una crítica al idealismo que los inspiró. Es muy probable que Moore ya los mirase con suspicacia mucho antes de escribir esa gran obra pues desde muy pronto conoció el lado malo de la tostada, ese lugar donde los superhéroes jamás operan. Te salvan el culo mil veces sin preguntarte si te interesa pero jamás harán algo para mejorar tu situación social, que puede hacer deseable un gobierno extraterrestre por ejemplo. Pero no era el único, era algo que estaba flotando en el aire que llevó a Crisis en Tierras infinitas (abril de 1985). El primer megaevento del mainstream fue tan demoledor para todos aquellos adultos que seguían a esos personajes que abrió una grieta en el género superheroico. Por qué no valían los superhéroes ahora? Por qué ha dejado de funcionar lo de siempre, con lo que me crié? Por ello la primera fase del cuestionamiento del superhéroe fue una cosa casi exclusiva de DC. Esta editorial sacó Batman Dark Nigth (febrero de 1986), Watchmen (octubre de 1986) y Legends (noviembre de 1986) y Marvel sólo Escuadrón Supremo (septiembre de 1985), que no está protagonizada por sus superhéroes oficiales sino por las versiones marvelitas de los de DC (siempre nada es casual). Así, las Crisis produjeron historias que cuestionaban al superhéroe clásico.


Este evento DC es muy mediocre por 2 motivos. El 1º es su supeditación a los intereses comerciales de la editorial. Fue concebido para explotar el novedoso concepto de megaevento e impulsar al nuevo DC, si las Crisis fueron un omega este debía ser un alfa, no porque alguien tuviese una gran historia que contar. Como se ve, está todo inventado en la política editorial de superhéroes. El 2º es porque está dirigida a un público juvenil, por ello hoy también es muy rancia pues aquel ya no existe. Lo más caduco son los diálogos, ese sentido del humor tan bobo y esos diálogos redundantes o reiterativos, pero el auténtico lastre es la absoluta falta de interés de los autores por profundizar en el tema. Legends es un cómic nada exigente para un público nada exigente. Su argumento es que Darkseid, mediante un telepredicador (fíjense en que sin ser religioso utiliza el acervo cristiano para ilustrar sus discursos), trata de desligitimar a los superhéroes explotando el miedo y el odio que todo ser más poderoso y virtuoso genera en la mayoría de los humanos. Es una historia de unos autores a los que se les acaba de enterrar su infancia. A los que se les acababa de decir que sus superhéroes, los héroes de su infancia, ya no valían. Esto hizo que se planteasen la siguiente pregunta: siguen valiendo los superhéroes después de la destrucción del Universo? Así, Legends es la justificación, de unas personas que deseaban seguir prolongando su infancia, de unos superhéroes que en ese momento estaban en cuestión. Están pasados de moda.

A pesar de su mediocridad, su comercialidad añeja y sus grandes autolimitaciones en el megaevento hay elementos también presentes en las obras de DC anterioramente mencionadas, BDK y Watchmen. Esta es la razón que me ha motivado a escribir este post. Pues si bien la obra de Miller puede que influyese en la creación de Legends ya que se elaboró en la parte central de 1986, la obra de Moore no pudo hacerlo. Así, al igual que en el BDK, en Legends tenemos a Reagan dando órdenes a Superman, la fuerza del Bien más poderosa de la Tierra, y a este paseándose por la Casa Blanca como sólo un miembro del personal del gobierno estadounidense puede hacer; y, al igual que Watchmen, vemos a un presidente de los EE.UU prohibiendo a los superhéroes, orden que sólo Superman (como en la obra de Miller) y 4 más obedecen. En Escuadrón Supremo también se politiza a los superhéroes.

La diferencia entre Legends y esas obras capitales del género superheroico es que su cuestionamiento del superhéroe es sólo aparente, la costumbre y la industrialidad es una losa que sólo pueden levantar las personalidades más poderosas. Por eso en ella este siempre es virtuoso, nunca abandona a los suyos aunque se vuelvan contra él, es un ángel (el evento termina citando un texto maniqueo de San Pablo que pretende ilustrar lo que son los (super)héroes) de esos que van con espadas flamígeras. Así, Legends cuestiona a los superhéroes para justificarlos. Usa el "realismo" para demostrar lo horrible que sería un mundo sin ellos. Por eso este sólo oscurece el entorno, el mundo de hoy es demasiado sofisticado, demasiado complicado, demasiado peligroso para un concepto tan pasado como el del ideal heroico, y la actitud de los estadounidenses si viviesen en un cómic de superhéroes, esto es, rodeados de gente desconocida con poderes extraordinarios  que escogen la violencia como solución para los problemas del mundo y trabajan fuera de la ley, del sistema, cosa que es un modelo de comportamiento negativo para los niños (en los 80 los superhéroes aún era una cosa eminentemente juvenil para todos), cuando Miller (las frases anteriores definen perfectamente al Batman de BDK) y, en mayor medida, Moore oscurecen también a los superhéroes. El Escuadrón Supremo propone una explicación a qué pasaría si estos fuesen excesivamente virtuosos. Por eso Legends, a deferencia de las otras, es una obra crítica con la humanidad. Los motivos del miedo-odio a los superhéroes no son su unilateralidad o el que nadie los vigila o puede pararlos, sino la mezquindad humana, bajo la piel de la humanidad yace el egoísmo y un espíritu mezquino. Hermanas y hermanas (en el contexto equivalente a camaradas, no sé que dice en el original) basta de vivir bajo la sombra de los superhéroes, basta de que nos hagan sentir inferiores, ahora el hombre normal tendrá la supremacía. Un sueño a lo KKK. Ahora entiendo porque los mutantes siguen funcionando en el posracismo. El estadounidense vive en una sociedad tremendamente desigual pero a la vez se le ha lavado el cerebro para creer que en su estado todos son iguales, esta esquizofrenia hace que en el siga funcionando cualquier retórica que denuncie una desigualdad que lo ponga en minoridad. Parece un comunista de libro (de hecho en Legends se acaba creando un populismo golpista que recuerda mucho a las ideas de izquierdas; los extremos se tocan). Naturalmente, las conclusiones de Legends, al presentar siempre a los superhéroes como filántropos abnegados, son diferentes a las de las obras de Miller y Moore

Los autores del megaevento partieron de la premisa de que lo que ha pasado es que los adultos después de los 70 ya no creen en (super)héroes. Por eso se dirigen a los niños. Darkseid, no puedes vencer en el campo de batalla de los corazones de los niños. Una ñoñería que hoy sabemos equivocada. En ese momento no era descabellado apostar por lo juvenil pues Marvel lo petó con Secret Wars en 1984 y con su 2º parte en 1985, un evento dirigido a los niños. Por eso las Crisis; el objetivo de DC era crear un Universo para los niños de los 80 que fuese reconocible para los niños de los 50. Así, lo que tenían que hacer Ostrander y cía era revindicar a sus héroes para pasárselos a sus hijos, pero estos no sólo han dejado de lado los supehéroes, al menos en cómic, sino que han alejado a sus hijos de ellos. Por eso Legends es una obra, además de floja, fallida, mientras que las de Moore y Miller, por no estar hechas pensando en los niños, son, además de excelentes, certeras porque percibieron hacia donde iban los tiros. Hoy los que coleccionamos superhéroes tenemos más de 25 años. Escuadrón Supremo se dirige tanto a niños como a adultos. En fin, los autores de Legends no contemplan la posibilidad de que los superhéroes no sean virtuosos (curiosamente Ostrander ha pasado a la posterioridad por su Escuadrón Suicida, supervillanos obligados a ser superhéroes) porque son generadores del Bien, las historias de grandeza inspiran y mantienen lejos la noche, de modo que sin ellos los supervillanos-Mal camparían a sus anchas (precisamente por eso no lo dejan, cosa que sí pudieron hacer en Watchmen pues allí los malos son la gente normal, esto es lo que hace única a la obra de Moore, y por lo tanto, de no hacerlo, quedarían como abusones como se ve en Escuadrón Supremo). Así, a pesar de todo, para Ostrander y cía los superhéroes tienen que seguir existiendo por los niños ya que son los únicos que pueden parar el Mal, cosa que hacen sirviendo de inspiración. Quizás esta visión tan maniquea e idealista sea la razón por la que los superhéroes actualmente están en decadencia. La noción del Bien puro está pasada de moda. Los niños de hoy, por lo menos los españoles, saben que la grandeza no está en ser un filántropo abnegado sino en dar patadas a un balón. No obstante, en los 80 la huida de los niños del mainstream aún no se había percibido de tal modo que ellos, adultos inocentes-buenos, son los que salvan el día. Pero como el show must go on tras las Crisis en Tierras infinitas hay que encontrar otra forma de hacer superhéroes (Escuadrón Supremo es la única obra donde estos no continúan), Legends propone la solución homérica, los dioses no pueden convivir con los hombres (precisamente lo que dispara la magna opus de Gruenwald), parte de nuestro trabajo es mantenernos alejados de la humanidad dice casi al final el Capitán Marvel, el mediador entre niños y adultos pues él es las dos cosas, pues eso evita tanto la adoración, horrible porque eso desde la perspectiva cristiana de la obra es idolatría pues son falsos dioses (una prevención contra el integrismo del fan?), como el miedo-odio. 

22.10.13

Como se cocina un evento superheroico


La introducción de la edición de Legends de Norma (2005), el 1º evento de DC tras Crisis en Tierras infinitas, me parece muy interesante y por eso os lo pongo aquí. Es una forma de intentar que no se pierda como lágrimas en la lluvia. Su autor es M. Gold, el editor de aquel evento, y lo destaco porque explica con cierto detalle los entresijos editoriales que hay tras un cómic. Algo que apenas podemos suponer ya que es la cara oscura del negocio editorial. Esta introducción nos permite vislumbrar como se convierte un designio editorial en una historia y saber que es el amor de ciertas personas a los superhéroes lo que da calor humano a calculadas decisiones empresariales. Eso es lo único que aún hace que el mainstream no sea un asqueroso negocio. El día que los superhéroes los guionicen "funcionarios" será el auténtico fin de estos. 






18.10.13

Videados 119: Ni un hombre más, M. Salinas 2012


Esta es la mejor comedia que he visto yo en un cine desde Resacón en las Vegas (la 1º y única parte). La estadounidense es más explosiva porque busca lo aberrante pero esta es más sorprendente y, a la postre, menos conservadora.



Ni un hombre más es una película más cerca de lo clásico que de lo posmoderno. La opción por lo clásico en el guión se debe, presumo, a que M. Salinas peina canas, también es cierto que no hay mejores comedias cinematográficas que las clásicas, y en la dirección, a que es un debutante. Mejor optar por algo sencillo y claro, entre otras cosas, porque tampoco hay mucho presupuesto, no obstante no renuncia a lo autoral. Hay planos muy personales. Así pues, es una comedia de enredo clásica dirigida dando prioridad a la eficacia. Lo que tiene de posmoderna es que su humor va mucho más lejos que el clásico porque la posmodernidad es una época más libre y menos segura de sí misma. Por tanto, aunque el principal objetivo de M. Salinas es divertir hay, como en las clásicas, un análisis sociológico que en este caso va sobre las relaciones románticas heterosexuales.

Ni un hombre más surge de parodiar los melodramas añejos, esos donde un huérfano pobre descubre que no lo es, mediante la parodia del Noir, eso de que los delincuentes son unos torpes con mala suerte, y se mantiene mediante la sorpresa. Esto es lo mejor de la peli. Nunca se sabe qué va a pasar a continuación porque siempre pasan cosas nuevas que hacen que el enredo no deje de crecer. Así, el espectador nunca deja de ser tal al no tener tiempo para ponerse a especular. La película siempre es atractiva gracias a unos personajes-arquetipos, la comedia siempre ha sido así, tan bien escritos que parecen reales y a que constantemente incógnitas nuevas entran en la ecuación. Ni un hombre más no son las piruetas cada vez más rebuscadas de un personaje sino una cama elástica en la que cada vez entra más gente. En esto, manejar muchos elementos de forma verosímil y divertida, está sobresaliente M. Salinas. Por eso la cosa no podía salir mal.

Así tenemos que Ni un hombre más es una excelente comedia a la maniera clásica fundamentada en un ingenioso y sólido guión que facilita tanto la tarea interpretiva, excelente el casting aunque junte buenos actores con malos actores lo que hace que la peli sea irregular, como la dirección. Los actores tienen personajes que interpretar y el director tiene un material perfecto para contar una historia con imágenes y unos actores motivados. El resultado no hace reír mucho excepto al final, cuando todo se dispara, pero es que la peli más que una colección de chistes graciosos busca reflejar con humor lo mezquino y egoísta del ser humano, o sea, nuestro lado gracioso (a ver quien hace una comedia con ángeles).  

9.10.13

Critiquita 390: La Era de Ultrón, Bendis et al., Marvel-Panini 2013


Pues al final no es tan mala como se decía. Es normal, o sea, mediocre. Creo que todas las críticas recibidas, ni siquiera los habituales y desnortados palmeros de Bendis han salido a revindicarla, se deben más al cansancio y a la percepción de que esta historia es irrelevante que a su ausencia de calidad. Críticas como que no mola porque Ultrón apenas sale son un ejemplo de la estupidez de las mismas.

Tras leer la historia me viene a la cabeza lo siguiente: alguien en el sitio donde se deciden las películas Marvel decidió hacer una peli sobre Pym. Por qué? Porque Iron Man funciona y como la compañía no puede recurrir a Reed Richards porque no tiene sus derechos cinematográficos, el turno le ha llegado al 3º supercientífico de Marvel a pesar de que en los cómics es un personaje en decadencia y nadie de fuera del gueto lo conoce. Tomada esta decisión había que hacer algo con él en los comics para devolverle la grandeza ya que su nombre empezaría sonar. Con esta idea fueron a Bendis, el guionista estrella de Marvel no se por qué, y le mandaron hacer una historia, después de todo era el guionista de los Vengatas y Pym es uno de sus miembros clásicos, que revindicase al personaje. Bendis lo pensó y decidió que la mejor manera de contar porqué este personaje es importante en Marvel era versionar Cuento de Navidad, el célebre cuento de Dickens. Contar cómo sería el Universo Marvel sin Pym era la mejor manera de revindicarle (quizás se ha pasado con eso de que sin él primaría la magia en la Tierra Marvel). Genial idea que aplaudo, lo único del trabajo de Bendis en esta historia que no ha sido buena, aparte de por estar guionizada por él, por los mandatos editoriales, la sorpresa de los New52 y la falta de explicaciones tanto para demostrar la importancia de Pym como del radical cambio en la física del cosmos marvelita, las consecuencias del evento. Se entrevé que La Era de Ultrón en origen era otra historia más de Ultrón contra Vengadores con vistas al Cine (Pym es un personaje que, aunque no ha sido olvidado, ha pintado poco en la Era Quesada) que fue ascendida repentinamente a evento marvelita, cosa que la ha perjudicado porque sus mimbres eran bien modestos. Tanto como la capacidad de su artesano.

Ignoro si lo anterior es cierto pero desde luego explica muy bien las rarezas de esta maxiserie. Por qué fijarse ahora en Pym, máxime cuando se rechazó el reciente intento de Slott por reengrandecerle? Por qué crear ahora un problema a los viajes temporales marvelitas? Por qué una historia atípica ahora, cuando el control editorial es mayor que nunca? Que no haya precedentes sólo se puede deber a que es una decisión editorial, de ejecutivos.


La Era de Ultrón es mediocre porque así son casi todas las historias que nacen por deseo editorial. No importa la habilidad o el talento de sus autores porque se les impide crear con libertad al darles una premisa y exigirles una serie de peajes cuya única razón de ser es económica (tienen que ser estos personajes, tiene que pasar estas cosas, no puede pasar esto...). Sin embargo, esto no disculpa a Bendis, un tipo audaz, gracioso y gran dialoguista, el mejor que ha tenido Marvel tras Lee, pero torpe escritor. El calvo siempre ha fallado en el desarrollo de la historia. Es bueno con el principio, estableciendo el tono, desplegando el tablero, pero en cuanto pasa al nudo se atasca así que el avance de sus historias siempre es forzado. Por ejemplo, todo lo de la huida de Cage, cómo que consigue, en una NY arrasada y dominada por Ultrón, un avión operativo y cómo moribundo es capaz de pilotarlo casi de polo a polo sin que el androide se entere? Las palabras que usa para explicarlo, no sabe cómo, no las dice Frost, las dice Bendis. No sabía como hilarlo de forma coherente (además no era necesario forzar así las cosas porque lo que averiguó Furia ya lo sabía, luego no son necesarios las 1º 4 grapas). Este problema hace que sus historias nunca lleguen al final de forma orgánica. Es así incluso cuando él es el que decide (ver Powers una serie de polis donde nunca se resuelve un caso investigando). Esto seguramente está relacionado con su vicio de alargar mucho las escenas, por ejemplo la 1º, era necesario tanta atención/páginas al rescate de Spiderman?, o la historia de la Viuda Negra y el Caballero Luna, tanta página para lo que aportan y para no aparecer más?, y con que mete muchas cosas que luego no justifica, en este caso lo del Hulk rojo, por qué va a la Tierra Salvaje o para qué la chatarra que lleva que ha costado varias muertes y cuya consecución duró 8 preciosas páginas? Por qué nadie intenta detener a Lobezno? Los 2 primeros ejemplos juntos son una grapa entera cuando claramente no son necesarias para la historia. Se la puede entender sin ellas, hagan la prueba, y, además, no aportan nada nuevo a la parte emocional que todo buen relato debe tener. Lo mismo, a otra escala, pasa con las grapas 7 y 8. Podrían ser 1 perfectamente. Con 2 grapas menos La Era de Ultrón hubiera resultado mejor porque hubiera sido más intensa. Todo lo anterior, que es marca de la casa igual que el abuso de los clichés y de la comicidad, parece que es por falta de planificación, lo que no sé es el porqué de eso. Tampoco sé porque un papanatas así ha triunfado. Todo apunta a que es porque Bendis no se para a pensar o a repasar y siempre prima lo molón sobre lo coherente. Aunque los estadounidenses lo ignoran, lo segundo potencia lo primero. Esta insuficiencia del calvo afecta enormemente a La Era de Ultrón pues al final no resulta sólida y tenía que serlo sí o sí pues es un evento con consecuencias y no una historia que puede ser ignorada por todo el mundo. Otra razón que hace a Bendis un mal guionista de comics es que escribe sus textos como si fuesen un guión para una narración audiovisual. Es extraño que aún no se haya dado cuenta de que el lenguaje audiovisual no es el del Cómic. Ver no es igual que leer. Ni una página ni una viñeta equivale a un lapso temporal. Así, no es lo mismo una escena muda en una narración audiovisual que en una grapa mensual. Cuando lees mensualmente algo que sólo tiene 20 páginas no puedes dedicar páginas a escenas que no tienen peso narrativo o  incluir escenas largas mudas. El continuará y la brevedad exigen otras herramientas para conseguir la espectacularidad, la emoción y narrar la acción pura y dura. Por culpa de esto las grapas de Bendis siempre resultan inanes y ligeras. Da igual que sean de acción o conversacionales, se leen en lo que dura un pedo, si bien hoy su lectura dura un poco más, con el agravante de la ausencia de información relevante que dé la sensación de que está ocurriendo algo, en las historias del calvo siempre pasa poco. Esta querencia le viene porque le importa más el tono y la sensación que lo demás, por eso disfruta con los principios y por estos estos siempre están hiperdesarrollados (en esta historia de 10 grapas el principio dura la mitad, 5) de modo que sus historias están desproporcionadas, los comienzos siempre son demasiado grandes para los breves nudos y precipitados desenlaces que los rematan. Esto hace que las decisiones de Bendis nunca estén fundamentadas de modo que el lector siempre se queda con la sensación de que las cosas también podían haber ocurrido  de otro modo. Por eso los planes de los personajes o son estúpidos cuando no simples como en esta historia, el de Furia o funcionan porque sí ya que si no la historia no terminaría, como en esta historia, el de Stark. Todo lo anterior explica que los guiones de Bendis estén llenos de tontás e incoherencias. Aquí: Furia nunca dejaba nada por escrito, parte central del nº 2 EE.UU.y luego, parte final del siguiente, aparece un papel suyo con su plan antiUltrón; Pantera descalabrándose en una caída al final del nº 3 EE.UU., alguien sabe de un felino al que le haya pasado eso?; Hulka interrumpiendo el plan, es que Cage no habría salido por su propio pie tras hacer la entrega?, al principio del nº 4 EE.UU., no habría resultado mejor (y más interesante para la historia) aliarse con un villano para hacer eso?; los superhéroes escapando de los robots de Ultrón en NY gracias al poder de invisibilidad de la sra. Richards al final del nº 4 EE.UU. para luego decir que la invisibilidad es inútil contra él al principio del nº 6 EE.UU.; que el búnker de la Tierra Salvaje está hecho tras la invasión Skrull, se dice en la parte central del nº 5 EE.UU., pero al principio del nº 7 EE.UU., en los 60, aparece totalmente construido (quizás esto sea un fallo del editor) y que este esté protegido contra poderes psíquicos pero que su cerradura sea fácil de encontrar y que en un mundo de Hulks su puerta no esté hecha aprueba de Hulks (principio del nº 5 EE.UU.); que los personajes nunca sean detectados antes de llegar, cuando conviene a Bendis claro, por eso sí en las partes centrales de los nº 6 y 7 EE.UU. pero no al principio del 6 y eso que van en un vehículo robado a Furia, este podría haberlo denunciado ipso facto, no hay radares? no se ve desde lejos a los objetos volantes?; que Logan diga en la parte central del nº 7 EE.UU. que es inútil escapar de su olfato, no importa la distancia ni los olores que lo camuflen, pero poco después, al final de ese nº, es incapaz de darse cuenta de que el puño de la Cosa le espera al otro lado de una puerta, y por último (dicho sin ánimo exhaustivo), el que en el futuro sin Pym Stark tenga las imágenes del asesinato del primero dónde se reconoce a la sra. Richards y a Lobezno (principio del nº 8 EE.UU.), cómo es que nunca hicieron nada contra ellos? Por eso, leer a Bendis que se lo ha currado mucho o leer a Clemente loando a este por el curro que se ha pegado resulta ridículo. Menos perder el tiempo en chorradas y más pensar en lo que se está escribiendo.

Lo que hace relativamente interesante a La Era de Ultrón son los temas del intervencionismo y de las consecuencias. El primero es consustancial a los superhéroes. Cuál es el límite de su intervencionismo? Casi desde el principio ha sido la moral, por eso son conservadores. Los superhéroes mantienen el status quo porque esperan que la sociedad se arregle a sí misma pues consideran al Sistema como válido pues sus fallos se deben a los excesos de los vicios humanos, que es lo que combaten (la codicia desmedida, el impulso asesino, el ansia de dominación...). En esta historia Lobezno va contra todo eso ya que plantea un viaje temporal para deshacer un presente que no les gusta (presentado tramposamente pues está dominado por un exterminador de modo que así queda justificada la crueldad y la injusticia de tal acto, ejecutado justo cuando parece que no hay esperanza, pues Ultrón no es culpa de Pym del mismo modo que el hijo no es culpa del padre, con esa forma de entender las cosas empezó la Edad Contemporánea, pues ambos son entes libres e independientes, los pecados-delitos de uno no pueden ser responsabilidad del otro). Con ello viola las leyes superheroicas (y por ese acto de hybris es castigado con la muerte, ecos de tragedia griega tiene esta historia, quién lo iba decir de Bendis), las cosas se hacen como dice Furia o como planea Stark porque, como muy bien explican los más listos del Universo Marvel, hay tantas cosas en el pasado que cambiar que sería una tarea sin fin. La razón por la que no hacemos lo que nos venga en gana cada vez que las cosas no van como queremos es que no podemos. El fondo de la cuestión es que lo adulto es aguantarse con la sucesión temporal. Esta transgresión se explica porque los superhéroes se sienten abatidos, pesimistas e inútiles, es decir, no piensan con claridad y racionalidad, otra cosa es que el héroe por definición es tenaz y optimista por lo que, aunque derrotado, no se deprime. Así pues, esta historia está construida por el choque entre tradición (puritanismo) y modernidad que afecta últimamente a la sociedad estadounidense. Por qué los Vengadores tienen ese nombre tan terrible que responde a la idea antigua de Justicia? Pues por el ojo por ojo, recuerden que el puritanismo es veterotestamentario. No se puede cambiar el pasado pero sí se puede castigar, cosa que siempre es a posteriori. Por eso los superhéroes no intervienen o cambian, eso es proactivo, sino revierten o restituyen, que es reactivo. Como héroes morales puritanos conciben el mundo como bueno por ser obra de Dios, tanto es así que incluso los nativos de la línea temporal sin Pym se consideran a sí mismos como una aberración, así que cambiarlo es algo tan malvado como lo prohibido por aquel de modo que sólo se puede castigar la transgresión. El cambio no es una opción. Contra esto va Lobezno, que es la agresión irreflexiva típica estadounidense que vivió con Bush jr. su momento más álgido, pero el mundo no es simple. En un mundo maniqueo se puede pasar directamente a la acción (como muy bien señala Morrison esta palabra fue el título de la primera cole de superhéroes) porque las cosas siempre están claras de modo que no hace falta pensar, pero el género superheroico ya no es así. Por eso en La Era de Ultrón fracasa la fuerza y triunfa la astucia. La victoria es de la metis de Stark. En un mundo complejo la fuerza Aquiles no sirve, lo que sirve es la inteligencia de Odiseo. El poder militar estadounidense/la acción destructiva hoy es inútil, sólo hay que ver lo poco que pintan en esta historia Thor y el Capi, los otros miembros junto con el latas del tridente ofensivo de Marvel para su reciente y ya muerta Edad Heroica. La astucia puede resolver, incluso prevenir, que es lo que tiene poder volver al pasado. La astucia es Prometeo, esto lo desarrollaré un poco más adelante.

Esto enlaza con lo segundo, las consecuencias de La Era de Ultrón. Estas, en contra de la costumbre, han afectado al Universo Marvel entero. Esta vez no ha sido como antes, cuando el mainstream era infantil, que la venganza de los superhéroes era limpia. Es decir, no tenía consecuencias/daño colaterales sobre el cosmos inalterable y correcto por sagrado (Busiek escribió un gran historia sobre esto para su Astro City). Esta vez dejar las cosas como estaban antes de la transgresión ha afectado, además de a los superhéroes, en la tradición los héroes cargan con el peso de conocimiento (que es la penitencia de Lobezno por su transgresión, el vivir con su autoasesinato en la conciencia), como los soldados, al Universo Marvel. Por qué? Pues porque EE.UU. ha madurado lo suficiente como para darse cuenta de su entorno, otros opinan que su decadencia les ha hecho perder su sentimiento de impunidad. Es lo mismo. El abuso en el siglo XXI de la intervención ha hecho ver a los estadounidenses que los grandes, por tamaño, actuaciones en un mundo globalizado son como un boomerang. No se trata sólo de nosotros... No estamos solos en el Universo es la conclusión del aleccionamiento entre estertores de un Strak alternativo a un Lobezno maniqueamente interventor. Esta lección de la víctima a su ofensor, una escena muy bien plasmada por Peterson, es quizás el mejor momento de toda La Era de Ultrón. Esta toma de conciencia es la razón por la que el Universo Marvel se ha visto perjudicado. Esto nos lleva a lo dicho sobre Iron Man. La Era de Ulrón es la razón de la misteriosa hostilidad de los imperios galácticos a la Tierra que se nos está narrando principalmente en Iron Man y en los Guardianes de la Galaxia (no por casualidad guionizada por Bendis; así, esta historia es tanto su última historia en Los Vengadores como su primera historia de los Guardianes). Lo excesivo del egoísta intervencionismo estadounidense ha acabado soliviantando a la comunidad internacional del mismo modo que lo particular del vengador intervencionismo superheroico ha acabado molestando a los imperios galácticos marvelitas.

Todo este rollo macabeo ha sido dibujado por Hitch, Pacheco y B. Peterson, el final-epílogo por una ensalada de dibujantes que no vamos a mencionar. El primero es un buen dibujante ya de vuelta que sabe ordenar eficientemente la caótica narrativa de Bendis y con un notable estilo realista algo oscuro que encaja bien con el principio de la historia, la parte de la derrota. Por ello, su tramo es la mejor del cómic ya que, además, el principio es lo que mejor se le da al calvo. Los dos últimos dibujan torpemente el nudo. Los dos con una narrativa clásica poco imaginativa y con torpeza anatómica y en concreto el español con un estilo sobrio y feo y el estadounidense con un estilo donde conviven muchos estilos (por ejemplo al Capi lo dibuja a lo Immonen y a Frost lo dibuja a lo HA!) con lo que no consiguen, aunque no son comidos por Bendis, hacer nada por el burdo y torpe guión. Si Hitch sabe, además de representar la historia, transmitir sensaciones, los dos segundos con su genérico y bastante impersonal estilo solo ofrecen vulgaridad y una fría eficiencia que dejan desnudo a Bendis sin hacerlo agradable.

En fin, La Era de Ultrón no es una historia tan mala como se dice. De hecho es el mejor evento de Bendis, bien es cierto que no era difícil mejorar los otros. Lo curioso es que lo ha hecho repitiéndolos, copiándolos o canibalizándolos. No sé por qué. Parece que se debe a que Bendis encuentra ciertas cosas en el Universo Marvel que plasman sus ideas sobre los superhéroes. Así pues, aquí tenemos una serie de elementos presentes ya en otros eventos suyos. En La Era de Últron tenemos a Lobezno siendo el principal impulsor de la decisión de matar al responsable (decidido por ellos y sin considerar atenuantes) del problema igual que en Dinastía de M (este mutante representa para él la fuerza maniquea e irreflexiva), la Tierra Salvaje como escenario importante de la historia como en Invasión Secreta (al ser un lugar al margen de la Tierra para él es el mejor escondite), a Furia como un tipo ultraduro y tan paranoico que tiene previstas todas las catástrofes que pueden ocurrirle a la Tierra Marvel (curioso que a pesar de ello jamás sea capaz de evitarlas, otra tontá de Bendis) por lo que no puede ser más que el líder de los superhéroes como en Invasión Secreta, a Le Fay aliada con Doom como en sus Vengadores Oscuros y de nuevo a Lobezno tirándose desde el helitransporte de SHIELD como al principio de Dinastía de M (para Bendis o el peso de la revelación siempre hace caer o así es como retrata el ingreso del mesías en la Tierra, esto ocurre justo antes de que este arregle las cosas). La maldad de La Era de Ultrón reside en que como propaganda proPym y como generador de consecuencias es muy endeble, igual que la forma de derrotar a Ultrón. No está bien explicado y eso la hace insuficiente. Como siempre una historia de Bendis es débil porque nunca argumenta. Así, este evento no demuestra porque la Tierra Marvel sin Pym sería peor que con él y su explicación a que el Tiempo se pete ahora tras 5 décadas de viajes por él es la siguiente simplicidad: puede que esta vez haya sido la gota que ha colmado el vaso. Que las cosas sean porque sí nunca gusta por eso Bendis a la postre siempre es malo. Sin embargo, este evento tiene partículas de interés por su superficial reflexión sobre los superhéroes. Quizás por esto sea Bendis un autor pues siempre ha mostrado suspicacia frente a los superhéroes: su género favorito es el noir, sus superhéroes favoritos no tiene poderes (Furia, Ojo de Halcón) o son de barrio (DD, Cage, Spiderman), Powers es una extenso cómic antisuperhéroico, prefiere la palabra al puñetazo y el humor a la solemnidad... Puede que un estudio de su obra demuestre que es un escritor como Moore, preocupado por quien vigila a los vigilantes-poderosos. La lección que aprende Lobezno que Bendis quiere enseñar a los estadounidenses de gatillo fácil es que el límite es la moral y que no estamos solos. Esto es la culminación del tema que Bendis venía desarrollando últimamente a través de Wonder man, los superhéroes no sólo son hacedores del Bien, han provocado muchos males también de tal modo que muchas de sus hazañas son simplemente soluciones temporales a problemas por ellos creados. La irreflexión típica superheroica engendra males y por ello hay que limitarla. Esta línea parece que ha terminado en tiempo muerto pues lo que está haciendo Hickman es todo lo contrario.

También La Era de Ultrón tiene interés porque evidencia el cambio de paradigma que se está dando en el Universo Marvel. Estamos pasando del héroe de acción que triunfó en los 80 (cuando Stallone y Schwarzenegger lo petaban) encumbrando a Lobezno y a Punisher y que en los 90 vivió su época dorada, pistolones y ultraviolencia, por el héroe científico; volvemos a los 60. Del antiguo héroe, el fuerte guerrero, al héroe moderno, el astuto aventurero. Del vengador al previsor (no es por eso que los Vengatas se han hecho tan grandes?), a Prometeo. Personaje mítico griego ambiguo (ni Olímpico ni titán pero tío de la humanidad) que iluminó al Hombre dándole el fuego, una nueva tecnología que revolucionó la vida de nuestra especie. Prometeo significa previsor y eso era el ideal de los filósofos griegos porque no veían otra forma de evitar los males, la venganza, por definición, siempre llega tarde (además de ser la solución del impotente). Pero dudo que los superhéroes dejen de ser imprevisores como Epimeteo, el hermano de Prometeo. Cuando EE.UU. vuelva a sentirse fuerte los héroes de acción volverán. No obstante esta vuelta al pasado es sólo superficial, si en los 60 el científico molaba porque iba a hacer del mundo un lugar mejor y seguro, hoy, despertados de ese sueño, mola porque la tecnología mola (o porque el mayor sector aficionado a los superhéroes es el geek). Quizás por eso los 90 vuelven en cierta medida (como Stallone y Schwarzenegger). Esa Ángela, personaje creado en los 90 para los 90 con un diseño horrible por noventero que debían haber cambiado en Marvel (cubres a la Valquiria y a Ms. Marvel para traer una versión del chain mail bikini?), parece que anuncia que Marvel, aunque privilegia ahora al astuto y previsor, no renuncia a la especulación, la imprudencia, el machismo y la violencia (no en vano son características del ser estadounidense tradicional). No en vano el mesías aquí es Lobezno. Es el que arregla las cosas y lo confirma Bendis haciéndole recibir un rayo/luz de Stark en el costado al final del nº 8 EE.UU., "resucitándole" 5 días después al principio del siguiente (atención al detalle de que en el nº 3 EE.UU. dice: hace tres días no tenía pierna) y haciéndolo habitar entre nosotros. De este modo, aunque esto lo concluirá el Tiempo, La Era de Ultrón parece otro evento en el que Marvel finge que se mueve para ocultar que se vuelve más inmovilista. Lo curioso es que Prometeo cambia las cosas, mejoras tecnológicas que pongan fin a la guerra y a la enfermedad, por lo que resulta un mesías, guiar a la humanidad hacia el futuro. Ser un elemento transformador, como hemos visto, no es superheroico. Así que parece que Marvel, aunque se queda quieta, avanza hacia una gran contradicción.

7.10.13

Critiquita 389: Ultimate Power, varios, Panini 2013


Hace tiempo que quería esta maxiserie. En su momento, cuando salió en grapa, no la pillé porque Panini llenó la mitad de la última grapa (por el empeño absurdo de hacer una maxiserie impar una maxiserie par) con autopublicidad. No iba a pagar por eso. La publicidad siempre debe ser gratuita para el cliente final. Preferí esperar a ver la maxiserie más barata en las tiendas de viejo seguro de que iba a encontrarla pues exhibe sin vergüenzas que es mala. Me equivoqué. En las tiendas de viejo está pero no barata, ni siquiera cuando la salida de este tomito era inminente. Así, al final he pillado este tomo, el primero que pillo de un coleccionable Panini, por lo barato que es y porque en el fondo el resto del material del Escuadrón Supremo alternativo lo tengo en tomo porque así salió. Ya sabéis, así o nada. Me arrepiento, nunca un plan que parece perfecto lo es, porque la maxiserie está trufada de splash pages y eso no luce en un tomo, aunque es cierto que estas son del inefable G. Land así que no es grave.


La maxiserie es, evidentemente, una mediocridad clasicota ya que no hace más que seguir una fórmula añeja sin aportar algo. Surgió como una forma de seguir prologando la vida del periclitado supergrupo Escuadrón Supremo alternativo. Lo acababa de dejar colgado Straczinsky, su creador. Así que Marvel le dio un crossover con el, decadente ya, Universo Marvel Ultimate para ver si levantaba expectación de cara a la continuación de la serie, es una de los miembros del exclusívisimo, por poco numeroso, club de buenas coles marvelitas de la primera década del siglo XXI, con un equipo que a ojos de todos era un segundo plato. La mejor prueba de ello es que Panini no ha considerado digno el trabajo de este pues sigue inédito en España más de 4 años después.

En fin, que Ultimate Power nace de una maniobra editorial y por ello es pienso. Lo curioso de ella es que cada parte tiene un guionista diferente. Bendis para el principio, buena elección pues es lo que mejor sabe hacer, Straczinsky para el nudo y Loeb para el desenlace pues se iba a encargar de los Ultimates. La serie a pesar de eso tiene cohesión aunque no despeja la sospecha de que la historia la fueron haciendo los guionistas sobre la marcha. Su peor enemigo es el designio editorial, es decir, la estructura tripartita. Así, el comienzo es demasiado largo, no se necesitaban 3 grapas para establecer el desencadenante. Quizás lo bobo, por endeble, de este, Reed Richards atormentado por no poder "curar" a la Cosa decide enviar sondas a otros universos no para ver si una contrapartida suya lo ha conseguido sino para ver si allí, en la inmensidad del Espacio, encuentra datos que le sirvan para quitarse la espinita, sea idea de Bendis. Sorprende de la parte de Straczinsky lo jocosa que es pues no es su estilo pero se entiende porque por entonces estaba ya de vuelta. A pesar de los chistes su parte es la mejor de la maxiserie y además tiene el añadido de ser una modesta denuncia de que el poder siempre tiene miedo y por eso es hipócrita, mentiroso, manipulador, controlador y agresivo. Lógico pues su serie era una versión personal de Watchmen. Loeb hace un trabajo ligero, sólo mete acción, y fallido, no le da una motivación sólida y seria al supervillano principal, pero trae al Escuadrón Supremo original, un tremendo bonus para mí que desconocía, y administra bien lo poco que tiene. 

G. Land es el que da coherencia a la maxiserie. Curioso porque es un "dibujante" cuyo estilo es una especie de collage. Aquí hace un trabajo completo, incluye las portadas, todas terribles, bastante malo pues estaba empezando con su estilo actual. Antes de esta maxiserie en su estilo predominaba el dibujo sobre el calco de fotos descontextualizadas, a partir de esta el predominio pasa a lo segundo. El trabajo de Land es malo porque aún no dominaba la técnica que estaba inventando, tampoco es que lo haga ahora. No tiene muy claro hasta donde debe llegar el dibujo y hasta donde el calco y se ve superado por la dificultad que suponen a la perspectiva, la anatomía y las proporciones el juntar fotos independientes y descontextualizadas. Así, todo el "dibujo" es burdo, torpe, impostado y absurdo, aunque Land es uno de los que mejor dibuja a la Cosa, algo llamativo.

Pues eso, Ultimate Power es malilla pues todo en ella responde a maniobras editoriales, tiene al peor Land posible y sus personajes importaban poco a dos de sus tres guionistas. No es terrible porque tiene buenas ideas, a lo mejor las que Straczinsky tenía para el futuro inmediato del Escuadrón Supremo alternativo, pero Marvel las enlodó al buscar espectacularidad a lo estadounidense: simple y superficial. Mucho personaje (tantos que ni los guionistas ni Land pueden con todos), mucha splash pages, muchos enfrentamientos "espectaculares" (no quedan bien en papel porque la pericia de Land es insuficiente) pero apenas tiene solidez y el final es tan infantil que Ultimate Power parece un cuento.

3.10.13

Critiquita 388: Los Cuatro Fantásticos: El largo camino a casa, S. Lee y J. Kirby, Panini 2013


Este tomo es el final de la importante etapa de Lee&Kirby en los Cuatro Fantásticos. Si en el anterior la decadencia por el cansancio de los autores así como la cada vez menor dedicación de Lee a los guiones era clara, en este aún es más patente pues a eso hay que añadirle el mal momento económico de Marvel al final de los 60 y la crisis de la pareja autoral. Así, no extraña que todo el gordo tomo sea reciclaje. Ninguna nueva idea salvo Agatha Harkness, o al menos que diese juego en el futuro como las presentadas en los tomos anteriores, hace a su aparición. Incluso la incorporación de Crystal al grupo es meramente anecdótica ya que ni aporta nada ni cambia algo. También la calidad de las historias se resiente. La mediocridad es un espectro que recorre todo el tomo, tan solo se salva alguna historia. Así pues, este tomo es el peor de los que llevamos aunque, no obstante, es el mejor dibujado por Kirby.


Hay que reconocer que Lee&Kirby como creadores de historias son mediocres. Lo que les ha hecho grandes es su imaginación, su dinamismo, su capacidad para el contraste, su intuición (nadie triunfa sin ella) y su ambición. Por eso este tomo es el peor de todos, aunque no es que sea malo, pues todo eso está ausente y así se nota que sus relatos son mediocres. Las historias son demasiado formulaicas, los argumentos vulgares, las incorporaciones (Franklin, el hijo del matrimonio Richards, y Crystal) no aportan nada, los villanos escogidos en general lo peor de sus creaciones (como demuestra que al menos la mitad no sobreviviesen a la década y otros cambiasen). Quizás el mejor ejemplo de esta etapa sea su nº 100, si bien es cierto que las historias-efeméride siempre suelen ser flojas porque son muy simples debido a que la felicidad engendra complacencia. Es un episodio más pues la crisis económica de Marvel no permitía hacer grapas con más páginas de lo habitual (incluso se acabo reduciéndolas a 19) y es una historia muy simple, salen villanos reciclados que a ojos de hoy son estúpidos y aberrantes. Más que ideas locas son ideas tontas. Así pues, aunque estas historias no son duras de leer, no dejan ninguna huella. Solo se salvan, en mi opinión claro está, la primera, una historia de los inhumanos donde Lee&Kirby desatan todo el potencial que tiene el hermano loco de Rayo Negro, muchas páginas después la versión de los autores de la película La mujer y el monstruo y casi al final aunque está mal resuelta, un enfrentamiento entre la maggia y los 4F.  

Así pues, el único atractivo de este tomo es Kirby porque aquí está excelente, sobre todo en la segunda mitad. Debido a la tremenda carga de trabajo y la febril creatividad este gran dibujante al principio no tenía tiempo para tomarse las cosas con calma, aquí sí y por ello encontramos un dibujo que pone mucha atención a los detalles. Kirby se recrea principalmente en dos cosas en el atuendo de las mujeres y en el bebé, el resultado son unas páginas de un realismo tal que aportan un contraste a los elementos fantasiosos que hace que estos y los copiados de la realidad se engrandezcan ya que por su incompatibilidad se resaltan mutuamente. Con este detallismo lo que consiguió el Rey es destacar más la fealdad de los villanos (nadie mejor que él para esto), lo fantástico de los inventos de Reed, el gargolismo de la Cosa, en suma, en hacer más brillante y asombroso lo superheroico. Basta comparar sus páginas con las de Romita sr., dado que Kirby dejó una historia colgada otro dibujante, este, tuvo que terminarla y por ello se incluyen en este tomo. Aquel es un buen dibujante, muy cartoon, dinámico y capaz pero sus páginas no parecen más que cómic. Recuerdan a los célebres cuadros de Lichtenstein. Con él se pierde ese realismo, y eso que Kirby está muy lejos de ser un dibujante realista, que hace a la cole ser una cosa única. No sólo es el dibujo, también es la narrativa, la de Romita sr. es muy rutinaria, muy de cómic, muy estereotipada, y lo verosímil de lo asombroso, a este tanto la maquinaria como lo monstruoso no se le da bien. Dice Fonseca que en Marvel se pensaba que, tras la marcha de Kirby, Lee cerraría los 4F pero no fue así. Viendo todo lo que se fue con el Rey hubiera sido mejor así. No extraña que nunca haya vuelto a ser la cole estandarte de Marvel. No ha vuelto a ser tan familiar, tan asombrosa y tan imaginativa como lo fueron con los dibujos de Kirby

Completa el tomo la habitual prosa babosa, simplista y sesgada de Fonseca. Prueba de ello es que en ningún momento habla de las razones de Kirby para marcharse de Marvel tan abruptamente. Ofensiva también porque sólo dedica atención a los detalles más tontos dejando lo importante fuera, seguramente porque lo ignora. Lo suyo son datos anecdóticos, no los análisis. El tomo incluye además la recuperación parcial de una historia que el Rey dejó inacabada guioniazada malamente por Lee muchos años después y completada torpemente por Frenz, así como la reproducción de los originales de Kirby de esta historia que se conservan que permiten entrever que él era el principal artífice del final de esta etapa de los 4F.

En fin, un tercer tomo, espero que se complete con uno o dos tomos que recuperen lo editado en otros formatos que fracasaron por su mala concepción editorial, que cierra una etapa histórica para los superhéroes. Aunque no está a la altura de los anteriores y ha envejecido un poco más que ellos (aquí más que nunca Sue y Crystal están siempre en segundo plano, siempre en la cocina, siempre en peligro, siempre de compras), tiene su interés sobre todo para comprobar todo lo que aportaba Kirby a los comics en los que participaba y así entender (porque eso sólo se puede hacer en color y al tamaño adecuado) porque ese hombre es uno de los mejores.
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